Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 207

TESTIMONIO de mis experiencias con las iglesias y foros cristianos.

Estimado Señor Fleming,
Quería ponerme en contacto con Ud. porque necesito orientación. Visito su página desde hace un tiempo; y a pesar de no seguirla a menudo, si que he podido leer muchos artículos y opiniones suyas respecto al Cristianismo. No es una duda bíblica el motivo por el que le escribo. Necesito contarle mi experiencia y pedirle guía. Ya sé que es sólo Jesús el maestro, y la Biblia el mapa a seguir; pero después de leer muchos de sus escritos, estoy convencido que usted es el único que puede orientarme en el camino correcto.

Estaré agradecido de que lea mi testimonio, pero si además tiene la oportunidad de contestarme y ayudarme se lo agradeceré de corazón. Le contaré mi testimonio: Siempre he sido una persona que he buscado a Dios, me crié en un país católico. Siempre me gustaron las historias de la Biblia; pero nunca entendí todas esas imágenes que trataban de transmitir el sufrimiento de Cristo o los santos. Tampoco me gustaba la manera de obrar de los sacerdotes católicos.

Algo en mi interior me decía que eso no podía ser verdad. Por cuestiones personales me aparté del catolicismo, y siendo adolescente busqué como pude ese algo más, ese Dios que debía estar en alguna parte, no lo encontré. Pasé toda mi adolescencia estudiando las diferentes religiones, incluso las sectas.

Mi insatisfacción y sufrimiento era creciente. Por fin, hace 6 años en un chat cristiano, conocí a una mujer que me habló de un Jesús que no conocía. Su felicidad y fe en Jesús me conmovió tanto que acepté hacer la oración de fe, declaración sincera ante Dios de que quería cambiar mi vida y seguirle.

Esta amiga virtual me recomendó comprarme una Biblia (me recomendó la versión reina Valera de estudio con anotaciones de pastores), pero yo preferí hacerme con la reina Valera de 1960 sin anotaciones. Esta amiga también me recomendó buscar una Iglesia, y así lo hice con algo de demora.

Aquí empezaron mis dudas Sr. Fleming. La Biblia para mí no dejaba de ser un libro de leyendas, como un libro infantil hermoso, pero del cual no conseguía entender nada, y menos creerlo. Fui conociendo a gente en chats y foros, pero todavía me confundieron mucho más, algunos me recomendaban leer el Nuevo Testamento, otros el Antiguo, otros consultar con el pastor, etc.

En la Iglesia tuve mi primera gran desilusión. Encontré que la gente levantaba las manos con fervor, bailaban y gritaban. El pastor levantaba la voz sin esperarlo, y recibía sustos de continuo. No pude aguantar esa comedia, porque yo sentí que aquello era comedia; es más, me dieron ganas de llorar, como si destruyeran algo dentro de mí. Me marché y no regresé, abandoné el cristianismo, ni la Biblia ni las iglesias me habían dado lo que esperaba; y la gente cristiana que había conocido, muchas estaban fanatizadas y cada cual hablaba como si fueran dioses o diosas.

Pero nunca pude alejarme lo suficiente del cristianismo. Volví a leer de religiones o incluso de filosofías agnósticas y ateas, pero nunca pude simpatizar con dichos movimientos; nunca pude ser ateo a pesar de que mi fe en Dios estaba mermada. Volví a acercarme a Jesús, me arrepentí sinceramente de mis pecados y hasta volví a hacer la oración de fe (para asegurarme de que era perdonado). Necesitaba ayuda del Señor y al mismo tiempo tener ese encuentro con él.

Conocía a muchos cristianos que eran felices al aceptarlo. ¿Por qué yo no? ¿Por qué yo no podía estar en las iglesias? Pedía al Espíritu Santo que me guiara a través de la Biblia, pero nunca conseguía creerla del todo a pesar de encontrar pasajes de singular belleza, me era imposible tener fe en aquel libro. Fui a más iglesias y mi descontento era siempre mayor: Música, canticos, mucha emotividad, pero intuía que la emotividad no era sinónimo de encuentro con el Señor. Nunca sentí tener ese encuentro, a pesar de pedir perdón miles de veces, de hacer la oración miles de veces, de decir al Señor, soy tu instrumento, te sigo, ayúdame y guíame a ti.

Sr. Fleming; he pasado 6 años en la más profunda de las crisis y desesperanzas. He conocido a cristianos que me han dicho que todavía no he tenido un encuentro con el señor; otros que al no estar bautizado no sirve para nada y no soy cristiano. Otros me dicen que no debería haber hecho tantas oraciones de fe, que con una es suficiente. Otros incluso me han llegado a decir que tengo un demonio dentro. ¿Soy cristiano de verdad o no Sr. Fleming?

Yo sólo busco a Dios y trato de entender la Biblia (que jamás la he leído entera). Los foros, los chats, las personas y las iglesias me han confundido muchísimo durante estos 6 años. Sinceramente, no sé si he de volver a arrepentirme, si he de volver a hacer la oración de fe, si he de bautizarme, si he de leer la Biblia entera o qué debo hacer.

Le pido con mucha sinceridad y con todo mi corazón que me ayude en este dilema, que me oriente al menos y me de las directrices a seguir. Después de 6 años estoy muy descontento con todo lo que he visto, y hasta con los libros cristianos que he leído. Un amigo me recomendó un libro de un tal Rick Warren que le cambió la vida, lo compré en mi búsqueda sincera y lo leí Sr. Fleming y no me cambió. ¿Qué me pasa? ¿Qué no hago bien? ¿Qué me recomienda hacer?.

Un abrazo y gracias por leerme
Jorge



RESPUESTA

La vida del cristiano nunca ha sido algo fácil, así lo expresó magistralmente John Bunyan en su excelente libro "El progreso del peregrino", donde refleja con gran brillo la experiencia del cristiano en esta vida.

En un mundo que es dominado por el enemigo de las almas, es muy fácil caer en el sentimiento que abrumó a Elías (1Ry 19:10) "sólo yo he quedado" y el Señor le dijo: (1Ry 19:18) "yo haré que queden en Israel 7mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal".

Muchas veces cuando caminamos hacia la gran ciudad celestial, nos encontramos en terrenos pantanosos o con "desvíos" que nos parecen muy atrayentes. También abundan los "amigos" que con sabiduría humana nos aconsejan para buscar otros caminos. Pero el creyente continúa su marcha pese a todos estos inconvenientes, porque nuestro caminar no depende de nuestras fuerzas sino de las del Señor; aunque algunas veces flaqueamos, Él nos levanta y nos lleva cogidos de Su mano. 2Ti 2:13 "Si fuéremos infieles, él permanece fiel"

Nosotros continuamos nuestra ruta porque lo hacemos tomados de la mano de nuestro Salvador. Esto es igual que el niño que camina junto a su padre, no se suelta de la mano de su progenitor aunque muchas veces lo intenta, y continúa junto a él no por la fuerza de la pequeña mano con que el niño se aferra, sino por la fuerza superior de su padre que muchas veces tiene que luchar contra la voluntad del niño.

La salvación de nuestras almas no depende de la voluntad humana, sino de Dios. Jn.1:12 "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; Jn.1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de varón, sino de Dios".

Para aprender a disfrutar plenamente del regalo de la salvación que el Señor nos ha entregado, le invito a leer el Cap. 44 del Manual Bíblico que publico gratuitamente en nuestra página web. Porque la salvación es algo divino, no de humana procedencia. Ef. 2:8 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios".

Ud. me pregunta qué puede hacer y la respuesta es una sola ¡Nada! Porque todo está hecho, solamente tiene que dejarse llevar por la mano amorosa del Señor y Él le irá indicando el camino a seguir. Esa es la promesa de Dios. Jn. 16:13 "él os guiará a toda verdad".

Lo primero que necesita es "desintoxicarse" de todas las creencias y prácticas religiosas que abundan en las iglesias de hoy (incluyendo "foros cristianos" donde todos son maestros) y sin ningún fundamento bíblico, que tanto daño han provocado a la causa de Cristo y a los que han emprendido la marcha hacia la ciudad celestial. Buscar a solas con el Señor (con Su Palabra y bajo la guía del Espíritu Santo) la luz divina que puede llevarle a puerto seguro en medio de la tempestad (Lea o escuche el MENSAJE Nº 72 que se encuentra en la sección MENSAJES de nuestra página web).

Las grandes mayorías solamente buscan "emborracharse" como ellos llaman a esa intoxicación de adrenalina, que prontamente les hace adictos a las orgías emocionales que son muy populares en las iglesias carismáticas que se han transformado en verdaderos centros aeróbicos, donde la música a grandes decibeles idiotiza los sentidos y facilita poder vaciar los bolsillos de todos los "clientes" que concurren a esos espectáculos y se contornean a los ritmos que impone el mundo; donde el gran ausente es el Espíritu Santo, razón por la cual los escuchamos gritar a grandes voces que descienda sobre ellos.

Por este motivo cuando regresan a sus hogares y lugares de trabajo, vuelven a comportarse como cualquier inconverso hasta la próxima reunión, donde nuevamente se colocan el traje de "cristianos" para concurrir a sus iglesias y buscar esos estados enajenadores que los más débiles consiguen caer con mayor facilidad, pero muchos más son los que pretenden caer para probar que han sido poseídos por el espíritu ¿Cuál espíritu? Eso habría que compararlo con la Biblia.

Luc 9:39 "y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia, y le hace echar espuma, y estropeándole, a duras penas se aparta de él".

Hch 16:16 "Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
Hch 16:18 mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora".

Estoy seguro que el Espíritu Santo lo ha guiado para salir de esos lugares que están muy lejos de ser la iglesia que el Señor vendrá a buscar, que es el conjunto de salvados por Su sangre preciosa que nos ha comprado y redimido eternamente.

Siempre estaré dispuesto a contestar cualquier duda en que pueda ayudarlo. Como su caso es algo que afecta a muchos hermanos en todo el mundo, deseo pedirle su autorización para publicar su testimonio, porque puede servir de ayuda a muchos que se encuentran en una condición como la suya, y creen estar solos luchando contra la corriente de la apostasía que ha corrompido a la mal llamada "cristiandad" de nuestros días.

Saludos y mucha fortaleza, su hno. en Cristo, Jack Fleming



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