Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 202

¿Está bien pedir ofrendas públicas en todas las reuniones de la iglesia, donde se incluyen además a los inconversos?

RESPUESTA

Todo negocio comercial debe necesariamente estar abierto al público la mayor cantidad de días a la semana, para asegurar mejores ingresos. Y las iglesias modernas que no escapan a este diseño, también han desarrollado el mismo criterio mercantil.

Si no pidieran ofrendas todos los días de la semana, los pastores que dirigen ese "negocio", no estarían interesados en tener tantas reuniones en sus iglesias, y para asegurar una buena recaudación, no hacen diferencia entre los que son miembros y aquellos que fueron invitados a escuchar el "evangelio de la gracia".

El mandamiento que recibimos del Señor fue: Mat 10:8 "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero sin embargo bien sabemos que los comerciantes de la fe no tienen ningún interés en obedecer al Señor, porque eso estropearía su negocio y sus ingresos se verían reducidos dramáticamente, sin importarles el daño que provocan a los inconversos, que por ofrendar en una iglesia (y muchos de ellos también además diezman), piensan equivocadamente que Dios se los va a tomar en cuenta y adormecen sus conciencias sin enfrentar la necesidad de nacer de nuevo, como dijo el Señor, Jn.3:3 "el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios".

Esta práctica inmoral de pasar el ofrendero a aquellos que supuestamente fueron invitados a escuchar el evangelio que Dios ofrece gratuitamente, es tan denigrante como si invitáramos a nuestros amigos a comer a nuestra casa, y al momento de la cena le pidiéramos dinero para colaborar con los gastos de los alimentos que se están sirviendo.

Todo esto con el agravante que ahora no se trata de nuestra casa, sino de aquella que supuestamente debería ser la casa de Dios. ¿Con qué derecho piden dinero por algo que se está entregando en una casa que no les pertenece? Cuando además sabemos que Cristo hizo todo sin nuestra colaboración, y a nosotros no nos ha costado absolutamente nada ¿Quién les ha autorizado a pedir dinero por aquello que no les pertenece?

Estos mercaderes de la fe intentan justificar lo injustificable, argumentando que los invitados no son obligados a dar dinero, pero eso es más falso que Judas, porque todos sienten la presión social que se ejerce al ver que todos dan dinero. Si no lo hicieran de esa forma pública, incluyendo toda esa presión del medio ambiente en que se desarrolla esta "operación colecta", sus ganancias se verían mermadas calamitosamente.

Si no pusieran toda esa imposición en el momento de recoger las ofrendas (que en algunos lugares se repiten hasta 2 o 3 veces por reunión), ni aquellos que ya son miembros tendrían que entregar ese dinero que muchas veces es con grandes sacrificios en sus propios hogares.

Tuve oportunidad de conocer en diferentes lugares de Latinoamérica, en localidades de mucha pobreza, donde esta clase de pastores inescrupulosos despojaban a los hermanos hasta del dinero que tenían para comprar el combustible para sus estufas, o los medicamentos para sus hijos y muchas otras cosas de absoluta necesidad en sus hogares, para poder complacer la insaciable avaricia de estos pastores que viven a expensas del trabajo de los hermanos de sus congregaciones.

Son verdaderas bandas delictivas muy bien organizadas, donde "El Padrino" (el pastor) contrata guardaespaldas para su protección personal, con un sueldo que varía según sea el tamaño de la "iglesia" y les otorga el título de "oficiales" (¿En qué parte de la Biblia se menciona algo así para la iglesia?). Estos sujetos tienen además la misión de cuidar que se cumplan todas las disposiciones establecidas para asegurar una recaudación geneneroza; también están a cargo del espectáculo cuando el pastor (para demostrar el exito de su predicación) hace el famoso llamado al altar, donde estos "oficiales" se encargan de coger del brazo a los asistentes para trasladarlos a los pies del pastor.

Dentro de la presión que ejercen para obtener buenas ofrendas, está también la práctica de "protección", algo muy similar a las tácticas empleadas por la mafia de Al Capone, cuando exigía un pago mensual para "proteger" el negocio, la familia y la integridad personal de sus vítimas; porque esta clase de pastores le aseguran a su congregación que si ofrendan generosamente, Dios se los va a recompensar en forma abundante, pero de lo contrario, todas las maldiciones del infierno caeran sobre ellos, para lo cual amenizan esta oferta de bendiciones y maldiciones, con relatos de historias muchas veces inventadas, las cuales son corraboras por sus súbditos incondicionales o por aquellos que han sucumbido ante esta estrategia infectada de supestición perniciosa.

Denigran al Dios de la gloria a un triste nivel de limosnero, creyendo que el Señor está vendiendo sus favores. El Señor repudia enérgicamente estas falsas creencias que deshoran y difaman su Santa Persona. Hch. 8:20-21 "Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero. No tienes tú parte ni suerte en este negocio; porque tu corazón no es recto delante de Dios".

Todo este diseño y modo de recoger las ofrendas ha sido copiado por todos los mercaderes de la fe, porque es algo muy lucrativo para ellos, pero dista mucho del diseño trazado por Dios en Su Palabra para que se financie la iglesia local.

La iglesia es la casa de Dios, por lo tanto Él es el único autorizado para ordenar y determinar cómo se han de hacer las cosas para el sustento de la obra. Hemos de aclarar que no estamos hablando del sustento de algunos pastores que aún sirven con honestidad y modestia, sino de aquellos que han tomado esta labor como una fuente de ingresos que les ha permitido salir de su pobreza, y ahora viven cómodamente sin trabajar gracias al sacrificio e ingenuidad de los hermanos.

2Pe 2:2 "Y muchos seguirán sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado;
2Pe 2:3 Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas"

Piense Ud. y compare ¿cómo y dónde vivía su pastor antes de dedicarse a la obra? Si existe una diferencia que ha significado una mejoría socioeconómica, entonces está frente a un mercader de la fe, que por lucro se ha dedicado a este "negocio". Para mayores detalles sobre este tema, le invito a leer el MENSAJE Nº 97 que está en nuestra página en la sección MENSAJES.

La forma y días en que se debe recoger las ofrendas que Dios ha establecido para la iglesia, está claramente estipulada en la Palabra del Señor, las cuales deben ser para cubrir las necesidades de los miembros de la iglesia, no para las extravagancias de los pastores.

2Co 9:7 "Cada uno dé como propuso en su corazón"

Mat 6:3 "no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha"

1Co 16:2 "Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere"

Claramente se aprecia que Dios ha dispuesto como ÚNICO medio para el sustento de la obra, que sea a través de las ofrendas (el diezmo no existe para la iglesia), y estas ofrendas deben recogerse exclusivamente el día Domingo (primer día de la semana) entre los hermanos que son miembros de la iglesia local. Para lo cual, aquellos que han decidido obedecer al Señor en esta disposición y privilegio exclusivo de los hermanos, esas ofrendas se recogen únicamente a la mesa del Señor, la cena que el Señor ordenó a los suyos realizar el primer día de la semana hasta que Él vuelva.

Con todo, cada iglesia tiene el pastor que se merece, y cada cual dará cuenta por sus hechos, incluyendo a aquellos que han transformado la casa de Dios en cueva de ladrones.



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