Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 188

¿Por qué Dios castigó inmediatamente a los sacerdotes Nadab y Abiú cuando presentaron fuego extraño y mandó fuego del cielo sobre ellos, en cambio hoy muchos pastores hacen cosas más graves y continúan sin que Dios los castigue?

RESPUESTA

Esto es otra prueba más de la tremenda diferencia que existe entre el Antiguo Pacto que Dios estableció con Su pueblo terrenal (Israel) en el Antiguo Testamento; con el Nuevo Pacto que el Señor Jesucristo hizo con Su iglesia en el Nuevo Testamento.

La santidad y exigencias de Dios no han variado, porque Dios no puede cambiar debido a Su Perfección, lo que era malo para el Señor en la antigüedad, continúa siendo malo en el día de hoy, pero sí se aprecia claramente un trato diferente debido a que son dos pactos y pueblos muy distintos.

Con Israel el pacto fue: Si hicieres lo que te ordeno, tendrás bendiciones materiales, prosperidad terrenal y larga vida, pero si desobedeces vendrán sobre ti mis juicios. Entonces Dios les mostró Sus exigencias y ellos dijeron a una voz que aceptaban y se comprometieron a cumplir con ese pacto, un pacto que dependía también de la fidelidad de ellos.

Por este motivo todos los hombres fieles del Antiguo Testamento fueron personas grandemente bendecidas por Dios con muchos animales, tierras y gran prosperidad. Pero al mismo tiempo se puede apreciar la severidad con la que el Señor actuó cuando ellos no fueron fieles con ese pacto que habían contraído, que fue también el caso que se relata en Levíticos 10 sobre los sacerdotes Nadab y Abiú.

En cambio el Nuevo Pacto que estableció el Señor Jesucristo con Su iglesia, fue muy diferente. En primer lugar vemos que la eficacia de este Nuevo Pacto no descansa en nuestra fidelidad, sino en la de Él. 2Ti 2:13 "Si fuéremos infieles, él permanece fiel". Además nuestra fidelidad no va acompañada de promesas y bendiciones materiales como fue en el Antiguo Pacto, porque para la iglesia, Su pueblo espiritual, siempre ha prometido bendiciones espirituales con recompensas celestiales (no acá en la tierra).

Mat 6:19 "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
Mat 6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Mat 6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón".

Mar 10:23 "Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!".

De igual modo es importante consignar la gran diferencia que existe entre los dos pactos en la forma de adorar. Los del Antiguo Pacto, al carecer de la presencia y dirección del Espíritu Santo, debían necesariamente expresarse de forma física, porque no podían hacerlo de modo espiritual.

En el Nuevo Pacto el Señor establece un cambio profundo en lo concerniente a esta actividad tan importante en la vida del creyente, dijo:

Jn. 4:23 "Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Jn. 4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren".

En el Nuevo Pacto los creyentes hemos sido constituidos en templos del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo mora en nosotros, algo que los del Antiguo Testamento jamás pudieron decir.

1Co 6:19 "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?"

Rom 8:9 "Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él".

En esta nueva condición que estableció el Señor Jesucristo para el tiempo que descendió el Espíritu Santo sobre los cristianos, se instituye un nuevo sistema sacerdotal.

Heb 8:13 "Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer".
Heb 7:12 "Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley".

En el Antiguo Pacto solamente los de la tribu de Leví podían ser reconocidos como sacerdotes, sin embargo, ahora en el Nuevo Pacto TODOS los hijos de Dios que constituimos Su iglesia, somos además sacerdotes del Dios Altísimo.

Ap. 1:6 "y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre"
1Pe 2:9 " Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio"

En esta nueva condición sacerdotal, amplia, sin distinción de descendencia o nación, todos los hijos de Dios que pertenecemos a la iglesia, tenemos la misma responsabilidad que los sacerdotes del Antiguo Pacto.

Entonces ¿Por qué hoy los creyentes no somos condenados con juicios divinos como fue en el caso de los sacerdotes Nadab y Abiú? Si Dios aplicara la misma medida disciplinaria en nuestros días, muchos iglesias quedarían desocupadas, no solamente sus pastores serían afectados por la mano de Dios, sino que todos los creyentes en general.

La gran diferencia que se aprecia entre los juicios del Antiguo Pacto, era que caían inmediatamente sobre aquellos que cometieran la falta, y la aparente inmunidad que hoy se percibe en la iglesia, radica en el origen y diferencia que existe entre estos dos pactos.

El Antiguo Pacto, el de la ley, la justicia de Dios se manifestaba inmediatamente. En el Nuevo Pacto, el de la gracia, como su nombre lo expresa, los juicios de Dios han sido postergados hasta que se cumpla el día de la gracia y con posterioridad a él, vendrán los juicios de la Gran Tribulación.

Dios va a sacar primeramente de este mundo a Su iglesia, antes de mandar los juicios sobre este mundo que rechazó o fue indiferente con la obra del Señor Jesucristo. Que ha sido el mismo principio establecido en los otros juicios que mandó en la antigüedad.

En los días de Noé no comenzó el diluvio hasta que Noé y su familia estuvieron a salvo en el arca. En el juicio sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra, no cayó el juicio hasta que Lot fue sacado apresuradamente por los ángeles.

La iglesia será rescatada con anterioridad antes que caigan los juicios sobre este mundo. Pero ahora ¿Qué pasa con los creyentes que constituyen esa iglesia que el Señor se llevará a los cielos y muchos de ellos han realizado obras malas? ¿Se librarán de la justicia divina?

La justicia de Dios no cambia, lo que era malo en la antigüedad, continúa siendo considerado pecado por Dios en nuestros días, porque el Señor no cambia. Lo mismo sucede con Su justicia, no puede cambiar.

La única variación que se aprecia, es que en el Antiguo Pacto el juicio de Dios caía inmediatamente, por esta razón el fuego descendió y consumió a los sacerdotes Nadab y Abiú.

Pero ninguno de los que vivimos bajo el Nuevo Pacto, el de la gracia, escaparemos de ser probados por el fuego de la justicia divina, porque todo aquello que hayamos hecho en nuestras vidas terrenales, sea bueno o sea malo, el fuego lo probara en el tribunal de Cristo; que será lo primero que nos espera cuando el Señor nos lleve a las moradas celestiales que nos fue a preparar.

Rom.14:10 "Porque TODOS compareceremos ante el tribunal de Cristo". 2Co 5:10 "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo".

Al igual como Nadab y Abiú no pudieron escapar del fuego del juicio de Dios, aunque obviamente ellos están en el cielo, de igual manera los creyentes que constituimos la iglesia del Señor, seremos probados por el fuego de Su justicia durante el tribunal de Cristo allá en el cielo.

1Co 3:13 "la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
1Co 3:14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
1Co 3:15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego".



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