Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 178

¿Cuáles son las iglesias Calvinistas? El pastor enseña que Cristo no es nuestro sustituto, que él no llevó nuestro castigo, ni nuestra muerte, además dice que los que enseñan lo contrario se basan en una doctrina calvinista la cual no es bíblica.

RESPUESTA

Cada día pierdo un poco más mi capacidad de asombro ante el raudal de herejías e ignorancias de aquellos que se dicen pastores y maestros en nuestros días. Tanto han mentido a sus congregaciones y desviado de la Palabra de Dios, que hoy transitan sobre el abismo del infierno en débiles puentes colgantes de madera podrida que ya no logra soportar su propio peso; especialmente de aquellos que además lo hacen cargados con las riquezas que han acumulado despojando al pueblo de Dios con los engaños del diezmo, primicias, pactos, rifas, espectáculos, y demás artimañas que han inventado estos mercaderes de la fe.

El infierno abre y les extiende sus tentáculos para recibirlos, y si Dios lo permitiera, serían apresuradamente tragados por tanta blasfemia, pero solamente la paciencia infinita del Señor mantiene a éstos que están provocando Su ira y revolcándose en los pantanos contaminados y mal olientes de sus dichos y enseñanzas gangrenosas y nauseabundas que descienden por la cloaca misma de la morada de Satanás.

Solamente cuando el día de la Gracia termine y la justicia divina diga ¡Basta! para desatar sus justos juicios sobre tanta inmundicia, dejaremos de escuchar este tipo de execración. Pero el creyente sabio debe ser cuidadoso para evitar esta contaminación y huir de esas aguas impuras y venenosas que pronto transformarán el lugar en un fangoso y turbio cenagal que será la tumba de muchos. Lc. 6:39 "¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?"

En el Antiguo Testamento a los sacerdotes les estaba prohibido tocar un muerto para no ser declarado inmundo. Hoy, que todos los creyentes somos reyes y sacerdotes del Dios Altísimo, deberíamos ser más prudentes para no acercarnos a escuchar a quienes "hieden ya", porque hace mucho que están muertos, o mejor dicho: Nunca han nacido de nuevo para recibir vida de lo alto y permanecen atrapados y perdidos en lúgrubes laberintos de iniquidad.

Analicemos por parte ese otro "señor", insignificante y pueril que introduce ese predicador, y que no se asemeja en absoluto al Señor Jesucristo que nos presenta la Palabra de Dios:


Dice que: 1.- Cristo no es nuestro sustituto. Es negar que Cristo fuera el verdadero Cordero de Dios, que murió en el lugar que nos correspondía a nosotros los pecadores. La Biblia dice: Jn. 1:29 "El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo".

En antaño, antes de la venida del verdadero Cordero de Dios, el Soberano Dios había dispuesto que el pecador debía presentar un cordero sin defecto en sacrificio en lugar suyo, porque su justicia divina había establecido que (Rom 6:23) "la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro". Era necesario que mediara la muerte para obtener la reconciliación con Dios.

Y como la vida está en la sangre, era indispensable verter en libación esa sangre sobre el altar de los sacrificios para redimir la pena. Ese era el sustituto que moría en lugar del pecador, era lo que Dios proveyó para satisfacer Su justicia y poder seguir tratando con el pecador sin consumirlo en Su ira santa.

Venido Cristo, Él pagó con un solo sacrificio, donde se ofreció así mismo en lugar nuestro, en sustitución por el pecador. Heb 7:27 "que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo".

El Antiguo Testamento nos relata la experiencia de Abraham cuando ofreció a su propio hijo en sacrificio, pero momentos antes que el cuchillo de Abraham cayera sobre su hijo, Dios detuvo su mano y le mostró un cordero que Él había provisto para que fuera ofrecido en lugar de Isaac.

Cuando el verdadero Cordero de Dios, Cristo Jesús, murió en la cruz del Calvario en el lugar que nosotros merecíamos, no hubo quién detuviera esa muerte, ni cordero que lo sustituyera, porque Él mismo era el Cordero que moría para sustituir al pecador.

Cristo era el sustituto, quién pagó el precio del pecado de muchos. Heb 9:28 "Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos". Y de esa manera pagó con su muerte las demandas de la justicia de Dios que había sentenciado la muerte por el pecado.

Negar esto, es negar que Cristo sea nuestro Redentor, el que nos redimió de nuestra condenación del pecado, el que pagó el precio de nuestro rescate. Es negar toda la obra expiatoria del Señor Jesucristo, y algo así, solamente puede ser concebido por mentes que se han paseado por los más oscuros y tortuosos laberintos del infierno; es un intento absurdo y desesperado del enemigo de las almas por anular todo el plan de salvación que Dios ha provisto al hombre.


2.- Que Cristo no llevó nuestro castigo. Hacer tal afirmación es negar toda la obra expiatoria de Cristo, porque por medio de Su sacrificio expiatorio el Señor reconcilió la justicia y la misericordia de Dios. "Rom 5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida".

En el Antiguo Testamento Dios ordenó sacrificar un cordero para expiación por los pecados. Ex. 29:36 "Cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las expiaciones". Lev 4:20 "Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él; así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón".

Esto era necesario porque Dios había establecido que "el salario" del pecado era la muerte, y como la vida está en la sangre, ésta debía ser derramada en libación por los pecados. Lev 17:11 "Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona".

Y de Cristo dice literalmente: Isa 53:5 "Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados".


3.- Que Cristo no llevó nuestra muerte. Dios dice en Su infalible Palabra:
Isa 53:12 "por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos". En Su propio cuerpo humano, Dios manifestado en carne, Cristo Jesús, llevó el pecado de muchos. Col 1:22 "en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él".

Cristo, por medio de Su muerte, canceló el precio de nuestros pecados, la muerte eterna, y compró no solamente el perdón eterno de TODOS nuestros pecados, sino que además venció al que tenía el imperio de la muerte y nos dio vida para siempre, vida eterna. Col 2:13 "Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados".

Ef. 2:4-5 "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)".

Jn. 5:24 "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, TIENE (ahora) vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida".

1Co 15:54 "Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria". ,


4. - Que esas son doctrinas antibíblicas que predican las iglesias calvinistas. Hacer una afirmación como ésta, demuestra una ignorancia descomunal de la Palabra de Dios y un desconocimiento absoluto de lo más básico de la apologética, hermenéutica y exégesis cristiana.

Las iglesias "calvinistas" son todas aquellas que nacieron durante la Reforma del siglo XVI. Son las que predicaron ofrendando sus vidas muchos de sus líderes y hermanos en la fe, que fueron cruelmente torturados y otros quemados en hogueras públicas, por el macabro y perverso tribunal de "La Santa Inquisición" de la iglesia Católica Romana.

El "pecado" por el cual fueron condenados, fue predicar la salvación exclusiva por la fe y no por obras, como obligaban bajo pena de muerte a creer los romanistas. Grandes hombres de Dios que el Señor sacó desde los mismos monasterios de esa institución, cuando se encontraron en la soledad de sus vidas y tuvieron ese encuentro con la Palabra del Señor, cuya lectura fue prohibida por el "Infalible" Papa Gregorio IX en el concilio de Valencia en el año 1229; varios de ellos fueron los instrumentos que Dios escogió para dar impulso a la Reforma.

El gran mensaje de Dios que descubrieron estos siervos del Señor, fue que la salvación era un regalo de Dios, que toda la obra de la salvación fue consumada en la cruz del Calvario y que no se necesitaba ningún ingrediente humano para recibirla, porque era una obra completa de origen divino, sin ningún componente humano, y en consecuencia, era eterna, para siempre. 1Jn. 5:13 "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna". Jn. 10:28 "y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano".

Que era Dios quien escoge al hombre y no el hombre a Dios.

Jn. 15:16 "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros"
Jn. 6:65 "Por eso os he dicho que NINGUNO puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre".
Rm. 3:11-12 "No hay quien busque a Dios...no hay ni siquiera uno".

Rm. 9:16 "Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia".
Jn. 1:13 "los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
Filp. 2:13 "porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad".
Stgo. 1:18 "Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra"

Jn. 3:7 "No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo".
Ef. 2:8 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y ESTO (la fe) no de vosotros, pues es don de Dios;
Ef. 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe".
Heb 12:2 "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe
Rm.12:3 "conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

Este mensaje prendió como una gran llamarada en medio de la oscuridad del romanismo dominante. Proclamar que Jesús era el único Salvador, el único Redentor, que la obra de la salvación estaba consumada, fue algo que estremeció hasta los cimientos la sociedad de ese tiempo.

Hombres como Lutero, Zwinglio y especialmente Calvino destacaron estas verdades con inusitado relieve. Calvino las desarrolló y presentó en forma tan profunda y amplia, que desde entonces ha sido llamada esta doctrina de la elección de Dios como "Calvinismo".

Todos los reformadores de esa época se identificaron plenamente con esta doctrina, de tal forma que pasó a ser pilar de los postulados evangélicos. Es más, se consideró que todos aquellos que la rechazaban no eran evangélicos.

Esto obligó a reexaminar sus doctrinas, purificarlas y fortalecerlas, lo que trajo como consecuencia que la iglesia evangélica fue grandemente enriquecida por los frutos intelectuales y espirituales que conllevó este estudio masivo de la Palabra de Dios.

Entre los grandes reformadores y que fueron fieles defensores de la doctrina de la elección de Dios, podemos citar a Lutero, Zwinglio, Calvino, Knox, Whitefield, etc., y que produjo un gran impulso en las misiones en el extranjero: Livingston en África, Morrison en la China, Carey en la India, etc., todos ellos grandes exponentes de esta doctrina.

Hablar de C.H. Spurgeon (siglo XIX), es hablar de la elección soberana de Dios. Considerado por muchos como el "príncipe de los predicadores", quien siempre se refería sin rodeos a este tema de la elección de Dios, exaltando la Soberanía y la Gracia del Señor con la cual los salvados hemos sido bendecidos.

La mayoría de las iglesias que nacieron en el siglo XX (como la iglesia Pentecostal, 1904 EE.UU., y otras organizaciones más recientes), no se han ceñido a estos postulados evangélicos de la Reforma y hoy contradicen estas verdades, por las cuales muchos de esos grandes líderes de la antigüedad ofrendaron sus vidas.

Con justa razón estas iglesias modernas no se consideran evangélicas según las definiciones de sus líderes máximos, aunque los seguidores que se congregan masivamente en esas iglesias, ignoren este "detalle" y condición que establecen en sus cúpulas en los libros donde exponen sus postulados de fe.

Los jefes máximos de esas organizaciones religiosas no quieren identificarse como evangélicos, porque saben que implicaría reconocer las doctrinas que se defendieron durante la Reforma del siglo XVI. La seguridad de la salvación eterna como obra completa de Dios, sin la intervención de las obras del hombre.

Estas iglesias modernas, posteriores a la Reforma, funcionan y desarrollan sus propias doctrinas que son aprobadas por sus directorios terrenales y transmitidas a sus pastores. La mayoría de la membresía de estas iglesias modernas, no muestra mayor interés por estas "cuestiones teológicas".

Pero todo esto no se ha hecho por capricho o desconocimiento de la verdad, sino como una forma de poder controlar y dominar a sus congregaciones. Porque si los creyentes que han nacido de nuevo tuvieran esa seguridad de la salvación eterna que nos habla la Palabra de Dios y que se predicó durante la Reforma, los pastores no podrían seguir atemorizando con las llamas del infierno a los hijos de Dios que no les pagan el diezmo; porque siempre les recuerdan que le están robando a Dios, y que ningún ladrón entrará en el reino de Dios. O que si se retiran de su iglesia para irse a otro lugar más decente, están pecando gravemente y quedan expuestos al castigo divino.

La inseguridad de la salvación, es una enorme muralla que ha levantado esta clase de pastores para, no solamente demarcar sus dominios territoriales, sino que además para acorralar a los atemorizados feligreses que se cobijan dentro de ese "feudo". Porque fuera de allí, les han enseñado que existe solamente el mundo con todas las iglesias "apostatas" que están expuestos a los juicios de Dios.

Es una doctrina espuria de la Palabra de Dios, y un elemento muy importante que ha transformado a esta clase de pastores en señores feudales con poderes faraónicos. Se autoproclaman ser "el ungido" del Señor, y siempre están recordando que "nadie debe tocar al ungido del Señor", lo cual es otra blasfemia más que añaden a su larga lista de herejías.

Porque ahora todos los hijos de Dios en la Gracia, somos reyes y sacerdotes del Dios Altísimo (Ap. 1:6 "nos hizo reyes y sacerdotes para Dios), todos los hijos de Dios somos los ungidos del Señor. 2Cor. 1:21 "el que nos ungió, es Dios".

En el Nuevo Testamento cuando habla en singular: "el Ungido" es para señalar la persona bendita del Señor Jesucristo. Lc. 2:26 "Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor" (Cristo). Esto demuestra que estos personajes están usurpando el nombre y el lugar que le corresponde exclusivamente al Señor Jesucristo.

Cuando en la iglesia se llega a emplear este término para referirse al creyente, siempre debería ser en plural, porque TODOS los hijos de Dios hemos sido ungidos por Dios. Todos los que hemos nacido de nuevo somos "los ungidos de Dios".

Con esta doctrina de la inseguridad de la salvación eterna, se han revestido de poderes omnipotentes que les permite dominar a sus congregaciones bajo el temor. Pero el otro elemento extraño que han añadido para completar su plan de sometimiento de sus miembros, es la importancia e ingrediente necesario para la salvación, las obras de los creyentes para "asegurar" su salvación, como si eso dependiera del hombre.

Aunque Dios ha prometido:

Filp. 1:5 "por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora;
Filp. 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra (Dios), la perfeccionará hasta el día de Jesucristo"

Jn. 10:27 "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
Jn. 10:28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano".

De esta manera han conseguido la mano de obra abundante y barata de los hermanos y hermanas laboriosas, que se esfuerzan por complacer esas exigencias inventadas por estos hombres. Y a estos "reyes Midas" modernos no les ha faltado ingenio para mantener ocupada a sus congregaciones en todas aquellas actividades que se pueden reducir a dinero, transformando lo que debería ser la Casa de Dios, en cueva de ladrones.

Aunque Dios ha dicho en Su Infalible Palabra:

Ef. 2:8 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
Ef. 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe".

Tit 3:5 "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo"

Los que han nacido y crecido en esas aguas pantanosas de doctrinas espurias, les resulta muy difícil salir desde allí para regresar a la enseñanza cristalina y simple de las Sagradas Escrituras. Pero la promesa de Dios es que el Espíritu Santo os guiará a toda verdad.

Si desea conocer más sobre las verdades bíblicas respecto a la elección de Dios y la seguridad de la salvación, puede leer el capítulo 44 del "Manual Bíblico" que presento gratuitamente en nuestro sitio web.



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