Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 170

¿Por qué dice en Jn. 13:23 "uno de sus discípulos, al cual amaba Jesús"? ¿No amaba Jesús a todos de igual manera?

RESPUESTA

Existen dos razones por las cuales el apóstol Juan describe ese episodio de tal manera.

1.- Porque siendo Juan el autor de ese pasaje, está especificando que él, el escribiente, se siente muy amado por Su Señor. Cuan complaciente es tener ese gozo del vínculo celestial que une a dos personas, porque el amor verdadero es un don que Dios ha impartido sobre sus criaturas.

Bienaventuradas son las personas que pueden amar, y mayormente las que pueden sentir ese amor correspondido. Juan amaba profundamente a Su Señor, pero ese gozo se veía doblemente engrandecido porque se sentía muy amado por Dios.

Por lo tanto, al identificarse el apóstol de esa forma, se está presentando encubiertamente de tal modo que puede expresar su sentimiento hacia Su Señor al saberse amado por Él.

2.- El segundo motivo para mantener un anonimato y esconderse tras esa expresión, es que el apóstol no quería por ningún motivo eclipsar a Su Señor, y su único deseo era entregarle toda la gloria que le corresponde exclusivamente a Dios.

No deseaba que alguien perdiera el tiempo y desviara su atención hacia su persona y quitara sus ojos del Señor. Su única motivación en su mensaje, era que todos miraran a Cristo y no se detuvieran a mirar a quién estaba entregando el mensaje.

Qué lección más hermosa sobre lo que es la verdadera humildad, la cual contrasta violentamente con la arrogancia de los mensajeros y predicadores de nuestros días, los que parecen estar más preocupados que su público no se olvide de sus nombres y sus pomposos títulos con los cuales se han revestidos.

Tiempo atrás, cuando empezaron a aparecer los programas radiales de algunas iglesias, me llamó la atención la insistencia con la cual estos señores repetían sus nombres, sus títulos, y por cierto, los números de sus cuentas bancarias para que los ingenuos cristianos que tenían en la sintonía les enviaran dinero. Esto lo repetían hasta el fastidio, que ese dinero era para el Señor Jesucristo, para la obra del Señor; no para el señor González o cualquiera haya sido el nombre real de estos pastores fraudulentos.

Con ese método inescrupuloso, los mendigos se hicieron ricos y levantaron poderosos ministerios radiales para luego, muchos de ellos, llegar a la TV. la cual les aseguraba una mayor audiencia y obviamente mayores ingresos.

En una oportunidad me tomé la molestia de escuchar uno de esos programas de los comerciantes de la fe, y pude contar en media hora de programa, que el pastor había repetido su nombre y el número de su cuenta bancaria 17 veces, y el nombre del Señor Jesucristo lo había mencionado solamente en tres ocasiones.

No me voy a referir a ese triste espectáculo que están entregando al mundo de pedir dinero públicamente como si Dios fuera un limosnero, porque eso es demasiado nauseabundo. O de aquel sistema inescrupuloso de pedir dinero a los que han invitado a sus reuniones, supuestamente para escuchar el mensaje "gratuito" de la salvación, y prontamente le ponen delante, una, dos, o tres veces una bolsa para que entregue su ofrenda "voluntaria"; porque no deseo alejarme del tema original de esta pregunta.

Solamente deseo destacar el ejemplo bíblico de los verdaderos siervos de Dios que encontramos en las Sagradas Escrituras. La humildad que manifiesta el apóstol Juan en este pasaje de Jn.13: 23 no era algo exclusivo de él, sino que era el proceder de todos los discípulos, y están registrados en la Biblia para nuestra enseñanza.

Ninguno de ellos predicaba presentando sus títulos y sus nombres, porque su propósito era presentar y destacar a Cristo, entregarle toda la gloria al Señor. Esto lo vemos en varios pasajes, por ejemplo, otro caso similar al de Juan, es el de Marcos, que no se atreve a decir su propio nombre y solamente se presenta como (Mr.14: 51) "Pero cierto joven le seguía".

Pedro es considerado como coautor, junto a Marcos, del evangelio de éste último. Y cuando se describe esa acción de humana valentía para defender al Señor durante su arresto, dice: Mr.14: 47 "Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja".

Sin lugar a dudas los libros más importantes de la fe cristiana son los cuatro evangelios, pero ninguno de los instrumentos humanos que Dios utilizó para tan magna obra se adjudica la autoría de ellos.

Estos ejemplos de verdadera humildad, contrastan extremadamente con la arrogancia, vanidad y sobretodo con el comercio que hacen los empresarios de la fe en nuestros días. Recuerdo haber escuchado a uno de estos personajes reírse del atrevimiento de un miembro de su congregación que le pidió una explicación, y repitió públicamente la respuesta que le entregó a ese osado: "Recuerde hermano que Ud. es solamente una ovejita y yo soy el pastor".

Que Juan no entregue su nombre y se identifique únicamente como el discípulo al cual amaba Jesús, resulta muy extraño para aquellos que están acostumbrados a escuchar a los reverendos, pastores, maestros y profetas que despliegan todos sus títulos y nombres como un pavo real desde los púlpitos de las iglesias de nuestros días.



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