Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 169

¿Qué significa Jn.20:23? "A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos".

RESPUESTA

Cada pasaje debe ser interpretado dentro de su propio contexto. Aquí, el Señor resucitado, está hablando a sus discípulos para entregarles las últimas instrucciones antes de subir al cielo.

En el versículo anterior (22) el Señor sopló sobre ellos, primero para probar que estaba vivo, comp. Gn 2:7 "Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente".

También fue para transmitir en ellos la verdadera vida espiritual que se obtiene a través del Espíritu de Cristo, manifestando una vez más Su deidad, Rm 8:9 "Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él". Se iguala a Dios, 2Samuel 22: 16 "Por el soplo del aliento de su nariz".

Y en tercer lugar, fue una promesa expresada simbólicamente del Espíritu Santo que habrían de recibir más adelante, en el día de Pentecostés; una garantía que les entregaba Cristo del Espíritu Santo que habrían de recibir en cuarenta días más. Hch.1: 4 "Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí" . Hch. 1:8 "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra".

Esta promesa no fue exclusiva para los apóstoles, sino para todos los creyentes que habrían de ser constituidos en hijos de Dios por medio de la predicación del evangelio "hasta lo último de la tierra". Estos también (todos los creyentes) serían los nuevos sacerdotes de Dios. Heb 7:12 "Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley". (Ap.1:6 "y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos". 1Pd. 2:9 "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio").

Y además seríamos el nuevo templo de Dios aquí en la tierra 1Co 6:19 "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo?" 1Co 3:16 "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?"

En las Sagradas Escrituras siempre la lepra fue figura del pecado. La lepra corporal, con la que debía tratar el sacerdote levita, es presentada como la figura de la lepra espiritual, el pecado, el cual el Señor Jesucristo ha tomado sobre sí mismo para que pudiéramos ser salvados por Su muerte. Esa lepra espiritual era el verdadero motivo para cuya limpieza el Señor vino a este mundo, por lo cual vivió, sufrió, murió y resucitó triunfante desde entre los muertos.

La lepra física con la cual debían tratar los sacerdotes judíos, era figura de los pecados que Cristo iba a quitar por el derramamiento de Su sangre, y con los cuales Sus discípulos (los nuevos sacerdotes del nuevo pacto) iban a tratar hasta el fin del mundo a través de la predicación de ese evangelio santo y bendito que anuncia perdón eterno de todos los pecados, por medio de la fe en el Único y suficiente Salvador que Dios ha provisto a la humanidad, Jn. 3:15 " para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".

Hablando de los deberes de los sacerdotes levitas hacia el leproso, la Palabra de Dios dice: Lv. 13:6 "Y al séptimo día el sacerdote le reconocerá de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio: era erupción; y lavará sus vestidos, y será limpio". En ese reconocimiento y bajo esa declaración era además considerado apto para entrar al templo.

Y en el versículo 3 expresa el caso que no hubiera sanado: "Y el sacerdote mirará la llaga en la piel del cuerpo; si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga más profunda que la piel de la carne, llaga de lepra es; y el sacerdote le reconocerá, y le declarará inmundo".

Jamás existió nadie entre toda la nación de Israel que fuera tan necio para suponer que el sacerdote tenía poder para sanar al leproso. O tan siquiera un sacerdote levita que fuera tan fatuo para adjudicarse ese poder.

El sacerdote tenía el derecho legal para ver si la lepra se había ido o no, ellos solamente debían mirar ciertas marcas indicadas por Dios, por medio de Moisés, para saber si Dios había curado o no al leproso antes de que se presentara a su sacerdote. El leproso, curado exclusivamente por la misericordia y poder de Dios, antes de que se presentara ante el sacerdote, únicamente era declarado por el sacerdote que estaba limpio, o que continuaba en su condición de inmundo según fuera el caso.

En Jn. 20:23 "A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos". El Señor está concediendo la autoridad bajo el Nuevo Pacto (la Gracia) a los nuevos sacerdotes de Dios en la iglesia (a todos los que han nacido de nuevo y ahora son templos del Espíritu Santo) para que reconozcan de igual manera a quienes pueden ser declarados "limpios" y ser admitidos en la iglesia local, porque han aceptado en sus corazones al Señor Jesucristo como a su único y suficiente Salvador personal, y lavado sus pecados en la sangre bendita de Cristo por medio de la fe, sin la cual nadie puede agradar a Dios.

Heb 11:6 "Pero sin fe es imposible agradar a Dios". Porque somos salvos por medio de la fe. Ef. 2:8-9 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe".

Sin lugar a dudas Jn.20:23 también implica las reglas para suministrar disciplina dentro de la casa de Dios para excluir a quién ande desordenadamente, o reintegrar a la comunión al que arregló cuentas con el Señor.

Este pasaje está en concordancia con Mt.16:19 cuando el Señor también se refiere a este tema: "todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos" para indicar Su reconocimiento desde los cielos, cuando un hermano que había sido puesto en disciplina vuelve a la comunión.

Pero aclaro brevemente que aquí (Mt.16:19) no es una mención a una supuesta infalibilidad apostólica, porque eso NUNCA ha existido, incluso los apóstoles necesitaron más de una corrección de parte del Señor debido a sus errores, y también después de haber recibido el Espíritu Santo continuaron con su humana manifestación de imperfecciones. Esto se aprecia en el relato bíblico cuando Pablo, después de muchos años, tuvo que reprender públicamente al apóstol Pedro.

Gal 2:11 "Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar.
Gal 2:12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.
Gal 2:13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.
Gal 2:14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?".

El pasaje que consulta de Jn.20:23 está en armonía con todos los otros que se refieren a la disciplina de la iglesia. Mt.16: 19, 1Cor.5, Mt. 18: 15-20. Puede leer más sobre este tema en la sección de PREGUNTAS FRECUENTES (FAQ) Nº 67.



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