Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 168

¿Son las personas más emocionales más espirituales?

RESPUESTA

Dios hizo al ser humano compuesto de tres partes esenciales: espíritu, alma y cuerpo. 1Ts. 5:23 "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo".

Cuando entendemos la diferencia entre cada una de estas tres partes esenciales que constituyen el ser humano, nos es más fácil dilucidar el conflicto que me plantea referente a las expresiones emocionales que Ud. observa en su iglesia: llantos, sollozos, gritos y convulsiones.

Una figura bíblica que podemos utilizar para describir en forma gráfica cada una de esas tres partes del ser humano, es el tabernáculo que Dios ordenó a Moisés construir en el desierto (puede ver las fotos del diseño del tabernáculo que presento en nuestra página web).

Estaba compuesto del atrio (o patio) que era delimitado por las cortinas blancas. En su interior se erigía el tabernáculo, que era una tienda que estaba constituida por dos secciones: el lugar santo y el lugar de más adentro o lugar santísimo, hasta donde únicamente el sumo sacerdote tenía acceso y era desde donde Dios se comunicaba con ellos.

La parte exterior, que era visible para todo el pueblo, el atrio, correspondería a nuestro cuerpo terrenal. El lugar santo a nuestra alma, y el lugar santísimo a nuestro espíritu.

EL HOMBRE ES UN SER TRIPARTITO.


CUERPO = Es nuestra parte orgánica que nos pone en contacto con el mundo material. Nuestros cinco sentidos son ventanas que iluminan nuestro ser interior (alma y espíritu), por este motivo dijo el Señor: Mt. 6:22 "La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas".


ALMA = Es donde están asentados nuestros sentimientos, sede de la conciencia. Es con lo que amamos y odiamos. Lo que nos permite reír y llorar, características exclusivas del hombre entre todos los seres vivos, corresponde a nuestro "yo".

Los frutos del alma es la forma en que expresamos esos sentimientos que son propios de todos los seres humanos, indistintamente si son creyentes o no. Esto se entiende claramente porque todos pueden ser estimulados emocionalmente bajo las más diversas manifestaciones, especialmente ante presiones sociales del medio ambiente en una actividad deportiva, política, religiosa o en un concierto musical que los puede elevar hasta la euforia; también por diversas circunstancias particulares todos podemos ser quebrantados por el fallecimiento de un ser amado, la pérdida de un trabajo o ante una enfermedad.

Los más sensibles pueden ser estimulados hasta la histeria que los lleva a un colapso o desmayo, producido por una insuficiencia circulatoria provocada por una bajada repentina de la presión arterial. Esto es más común en los actos públicos como los que mencioné anteriormente.

Mt.22:37 "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma".

Mt.26:38 "Mi alma está muy triste".

Lc.12:19 (El rico insensato) "y diré a mi alma: alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años, repósate, come, bebe, regocíjate".


ESPÍRITU = Es la parte más interior de nuestro ser con la cual podemos comunicarnos con Dios. Sede de la conciencia de Dios.

Jn.4:24 "Dios es Espíritu: y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren".

Solamente el ser humano posee este espíritu. Gn.1:27 "y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó". Únicamente el hombre puede comunicarse con su Creador.

No hemos de confundir este espíritu con el espíritu de vida que tienen todos los seres vivos. Puede leer más sobre esto en el Manual Bíblico cap. 35

Dios no dice que los frutos del espíritu sean los llantos, sollozos, gritos y convulsiones, porque si fuera así, en los países del oriente hasta el día de hoy se contratan en algunos pueblos las "lloronas" como parte del servicio funerario, que son mujeres que han hecho del llorar toda una profesión, y esto no es precisamente porque sean las personas más espirituales.

Sin lugar a dudas el Señor Jesús es el más espiritual de todos, sin embargo nunca leemos que él estuviera llorando durante una reunión. La Biblia registra únicamente una ocasión que lo hizo, y fue frente a la tumba de Lázaro.

A diferencia de los frutos del alma, que se manifiesta en los creyentes e inconversos, dice Dios en Su Palabra: Gal 5:22 "Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza". Estos sí que corresponden en forma exclusiva a los hijos de Dios como manifestación del Espíritu Santo que poseen.

En algunos inconversos se puede apreciar alguna porción de estas características, pero como parte de su propia personalidad, y no frutos del Espíritu que los lleva a la presencia del Señor en adoración a Dios.

Cuando el Señor dijo Jn. 4:23 "Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren". No se está refiriendo a llorar, gritar y expresarse a través de convulsiones, sino a tener esa expresión quieta, reverente y profunda de adoración que tuvo María a Sus pies.

En consecuencia, los que no pueden prescindir de llorar y sollozar con temblores en sus cuerpos durante las reuniones, no son precisamente los más espirituales, sino que simplemente son los más llorones.

No hay nada de malo en llorar en forma circunstancial y sin tanto estruendo o convulsiones. Pero si hacen del llorar toda una práctica y que no pueden prescindir de ello en las reuniones, no es debido a que han logrado desarrollar un grado de espiritualidad más alto que el resto de la congregación, sino que simplemente se han convertido en adictos al llanto y como el toxicómano necesitan de su droga.

No pueden disfrutar de una reunión sin regar con lágrimas el sitio en que se encuentran, aunque Dios ha dicho que esa no es la forma de adorar. Él ha dicho en Su Palabra que ( Ecc 3:1-5) "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de llorar, y tiempo de reír, tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de callar, y tiempo de hablar".

Obviamente que aquellos que no pueden dejar pasar una reunión sin llorar, tienen un problema de inestabilidad emocional que podría hasta acabar en una patología que requiera la ayuda de un profesional.

Por lo tanto estimada hna en el Señor, si Ud no es de las personas que llora en una reunión de la iglesia, no se debe sentir o considerar necesariamente menos espiritual que los demás, sino que simplemente los otros son más llorones. Y no olvide que el llanto no es fruto del espíritu, porque hasta los inconversos lloran, y en abundancia.

Los frutos del espíritu son: Gal 5:22 "Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza"

Estar en la presencia de un ser amado, no se expresa a través de llantos y convulsiones, a no ser que haya existido un separación muy larga entre ellos dos. Yo no recuerdo haber llegado cada día de mi trabajo y recibir a mi esposa con llantos, sollozos, convulsiones, temblores o caer inconciente a sus pies, eso sería algo absolutamente anormal. De ninguna manera significaría que yo la amara mucho, sino que necesitaría con urgencia ayuda médica.

Hemos de suponer que una persona espiritual es aquel que diariamente goza en la presencia del Señor, por lo tanto no tendría sentido que reaccionara de esa manera cuando vuelve a tener ese encuentro con Él en el local de reuniones.

En consecuencia, la respuesta a su consulta sobre si las personas que acostumbran a llorar y tienen por hábito todas esas expresiones emocionales que me menciona en las reuniones de la iglesia, no, no son las más espirituales.



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