Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 154

Pertenezco a la iglesia del apóstol ….. con más de 3mil miembros, pero al leer sus respuestas pareciera que todos nosotros estuviéramos equivocados. ¿Puede una multitud como ésta estar en el error?

RESPUESTA

El número de una congregación jamás ha sido sinónimo de verdad, porque con ese criterio deberíamos pensar que los católicos tienen una verdad más grande que ustedes, porque ellos no son 3mil, sino más de mil millones en el mundo.

¿No hemos leído en las Sagradas Escrituras que el Señor ha dicho que somos una manada pequeña? ¿Que las multitudes entran por la puerta ancha y que los hijos de Dios somos pocos? ¿Cuál es el significado del camino ancho y del camino angosto? ¿Que el Señor se ha referido a la iglesia local como donde están dos o tres reunidos en Su nombre?

La verdad de Dios jamás ha estado en las multitudes, la muchedumbre es tan cambiante que un día alababan al Señor a grandes voces: Mt. 21:9 "Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!". Pero a la semana siguiente eran los mismos que gritaban: "¡Crucifícale! ¡Crucifícale!".

Es muy fácil ser "creyente" dentro de una iglesia, especialmente sumergido en medio de una multitud que grita frenéticamente, pero lo que establece la diferencia entre lo falso y verdadero no es el número de una congregación, sino la obediencia y sumisión a la Palabra de Dios.

Los primeros cristianos que nos relata la Biblia para nuestra enseñanza, cuando los apóstoles les enseñaban, comparaban con las Escrituras para saber si esas cosas eran así, jamás se conformaron con mirar el número de personas que compartían sus enseñanzas. Hch. 17:11 "Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así".

El Señor ha dicho: "tu palabra es verdad" refiriéndose a la Palabra de Dios. Y eso es precisamente lo que establece la diferencia entre la verdad y la mentira, entre las multitudes y los verdaderos discípulos del Señor.

Jn. 6:60-68 "Al oirlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna".

Cuando se predica la palabra de verdad debe existir necesariamente una reacción, o se acepta con humildad y un corazón compungido produciendo un cambio en la persona, o se rechaza con indignación. Pero nadie que haya escuchado la verdad de Dios va a estar saltando y aplaudiendo el día domingo, o conformarse con escuchar con cierto agrado una predicación, para regresar a su casa y ser la misma persona que vuelve a vivir como los hijos de las tinieblas en su hogar y en su trabajo.

El emocionalismo es fruto de la influencia que se ejerce sobre los sentidos humanos, por medio de la música, los gritos y narraciones melodramáticas que cualquier predicador jocoso puede lograr, pero que no salva al pecador. Son técnicas aprendidas y explotadas por todos aquellos que quieren atraer multitudes, como lo hacen en los conciertos rockeros, concentraciones políticas o deportivas; pero ese jolgorio emocional es muy breve.

Seguramente que por eso deben "convertirse" y "re-convertirse" cada cierto tiempo. ¿No le ha llamado la atención que muchos son los que pasan al "altar" con tanta frecuencia?

2Pd. 2:17-19 " Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció".

Técnicamente no es difícil atraer gente y reunir una muchedumbre, especialmente si se conoce como manipular a las multitudes. Pero convertir a las personas es imposible para el hombre, porque eso es obra exclusiva de Dios, y Él ha dicho que son pocos los que se salvan.

Con todo esto no hemos de pensar que los que constituimos la iglesia que el Señor vendrá a buscar somos un número insignificante, porque esa iglesia no conoce fronteras ni barreras denominacionales. Está compuesta por los creyentes de todos los siglos, de todos los países y de todas las denominaciones, y su número nos dice la Biblia que es: (Ap.5:11) "millones de millones".



Volver al indice

¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com