Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 146

¿Puede ser verdad lo que enseña mi pastor, que Jesús era rico y que por eso necesitaba de un tesorero?

RESPUESTA

Solamente una mente carnal infectada por la codicia de las riquezas de este mundo, y con un corazón nauseabundo que se ha alimentado de doctrinas que descienden del mismo infierno, en un desprecio absoluto por lo que la Palabra de Dios afirma respecto al ministerio terrenal del Señor Jesucristo, podría sostener tal barbaridad e incongruencia con lo que la Biblia dice.

Tanto han manipulado la mentira y el engaño, que finalmente Dios los entrega a sus propias concupiscencias para que crean sus propias mentiras.
Jn. 8:44 "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira".
2Ts. 2:11 "Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira".

Debido a que el Señor conoce mejor que nadie el corazón del hombre y el origen de las riquezas terrenales, dice Dios en Su Palabra: Mt. 6:21 "Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón". Stgo.5: 1-3 "¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros".

Por este motivo el Señor nos manda a no enredarnos con las riquezas de este mundo, Mt. 6:19 y 24 "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo. Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas".

Todas las promesas que ha hecho a la iglesia son bendiciones espirituales con recompensas celestiales. No existen ofertas de prosperidad terrenal para el cristiano, muy por el contrario, nos ha dicho que todo aquel que le siga debe tomar su cruz diariamente.

La Biblia nos dice respecto al ministerio del Señor, de "lo que Él comenzó a hacer y enseñar" (Hch.1:1). Indudablemente que no podría enseñar contra las riquezas de este mundo, y al mismo tiempo poseerlas. Hubiera sido un mal maestro, como muchos de nuestros días que predican ese "otro evangelio", el de la prosperidad, que con mayor justicia debería ser llamado el evangelio de la codicia.

La Santa Palabra de Dios nos relata cómo el Señor se despojó de Su gloria externa y de todo aquello que legítimamente le pertenecía, para venir a buscar lo que se había perdido. Siendo rico se hizo pobre. Cuando Dios se manifestó en carne no escogió el palacio de un rey para vivir, sino el modesto hogar de un carpintero.

2Cor. 8:9 "Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos".

Las Sagradas Escrituras nos dicen que el Señor Jesucristo se hizo pobre, sin embargo los engañadores que utilizan Su Santo nombre para llenarse sus bolsillos, ahora nos quieren convencer que Jesús era rico, para pretender justificar los bienes materiales que han obtenido de esa forma inmoral.

Que estos estafadores digan esas barbaridades para obtener sus beneficios materiales, puede hasta ser entendible. Pero que lo crean aquellos que están siendo despojados de su dinero, resulta realmente incomprensible.

Solamente pueden ser discípulos de ese evangelio de la codicia aquellos que no quieren tomar su cruz para seguir al Señor, y se conforman adormeciendo sus conciencias con el dinero que entregan a esa clase de "pastores".

En el evangelio de Juan capítulo 6 nos relata la Palabra de Dios la comida que Jesús proveyó para cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y los niños, con los cuales el total podría ser fácilmente más de 20 mil personas.

El Señor, para probar a sus discípulos, les dice que ellos le provean de comida a esa multitud, a lo cual confundidos le responden: Jn. 6:7 "Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco".

Un denario era el salario de un día de un trabajador, por lo tanto equivalía al trabajo de un día de 200 personas, cantidad que ellos consideraban inalcanzable para sus recursos. Hubiera sido una hipocresía enorme, como la que cometen muchos "siervos" del día de hoy que teniendo los recursos económicos, no proveyeran para los necesitados.

Es más, los únicos bienes que pudieron llevar al Señor, no era dinero ni algo que ellos poseyeran, sino la provisión de cinco panes y dos pececillos que entregó un niño. Jn. 6:9 "Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?".

¿Nos quieren convencer los mercaderes de la fe de nuestros días, que los discípulos del Señor eran ricos y que no quisieron gastar los doscientos denarios, prefiriendo despojar a un niño de su comida?

Ese raciocinio corrompido y desvergonzado está bien para aquellos que están acostumbrados a despojar a la viuda y al pobre de lo poco que poseen, pero que JAMÁS el Señor hubiera aprobado, especialmente si hubieran manejado grandes sumas de dinero como enseñan los embaucadores de hoy.

En el evangelio de Mateo capítulo 17 nos relata cuando los recolectores del tributo de la cuota ANUAL de dos dracmas para el templo, que debían pagar todos los mayores de veinte años, le piden ese dinero a los discípulos de Jesús; nuevamente se nota que ellos no tenían dinero.

Y aquí me parece necesario aclarar también que ese pago de las dos dracmas que debían hacer una vez al año los judíos para la conservación del templo, de ninguna manera correspondía al diezmo, como mienten mal intencionadamente estos del cartel del comercio de la fe, porque Jesús NUNCA pagó ni cobró el diezmo, ni ninguno de los apóstoles y demás discípulos. Sino que era una disposición que se encontraba en la ley (Ex.30:11-16) y que los sacerdotes la aplicaron para el cuidado del templo de Jerusalén.

El Señor tuvo que ordenar otro milagro para suplir el dinero equivalente a dos días de trabajo. Mt. 17:27 "Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti".

Cuando en Mt.8: 20 Jesús dice: "Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza". Los comerciantes de la fe afirman que eso fue así, porque en aquellos tiempos no existan los hoteles cinco estrellas como hoy. Y que si hubieran existido, seguramente que el Señor y sus discípulos se hubieran hospedado allí, como lo hacen ellos.

Todo este planteamiento falso y profano que hacen estos traficantes de almas, puede ser creído y aceptado por los seguidores de ese "otro evangelio", total siempre he considerado que cada iglesia tiene los líderes que se merecen, y cada cual tiene derecho a creer y hacer con su dinero lo que mejor le parece. Pero todas esas irreverencias son contrarias a las enseñanzas de la Palabra de Dios.

Ese Jesús que predican no es el Señor que presenta las Sagradas Escrituras. Si ellos pudieran colocar todos sus bienes y riquezas que poseen en una sola bolsa como hacía Judas, creo que recién podrían compararse a ese ladrón y traidor.



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