Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 142

¿Debe ser de conocimiento público nuestro ayuno?

RESPUESTA

Existen varias cosas que Dios repudia en las personas que se creen religiosas y "espirituales". En Mateo 6 menciona algunas de ellas entre las cuales está precisamente el ayuno. Mt 6:16 "Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa".

El Señor califica de hipócritas a aquellos que ayunan y dan a conocer que lo están haciendo, y para que a nadie le quepa la menor duda, colocan una cara de fatiga lastimera que da pena verlos.

Esta clase de hipócritas, como los define el Señor, gustan no solamente hacer notar su ayuno, sino que entre otros de igual carnalidad, establecen verdaderas competencias de quién ayuna más días.

También se observa una actitud similar entre estos hipócritas cuando relatan sus mal mentados "testimonios" y comienzan a predicar sobre ellos mismos y no de la persona bendita del Señor Jesucristo. Lo más deplorable es que también establecen una competencia con un orgullo desatinado de quién ha cometido la peor inmundicia, y relatan con detalles llenos de morbosidad donde se revuelcan en el pecado que supuestamente han abandonado, pero por el gozo reflejado en sus rostros, más bien pareciera que disfrutan recordando llenos de orgullo esas nauseabundas experiencias.

El verdadero creyente, que sabe del lugar que el Señor lo rescató, no desea hablar de esa suciedad, porque está plenamente consciente de la gloria y santidad que rodea a Dios. Y guarda silencio con mucha vergüenza deseando olvidar el pecado, abre sus labios solamente en la soledad de Su presencia para dar gracias por la misericordia infinita que Él tuvo con la más miserable de sus criaturas.

Pienso que esta clase de competencia por establecer quién ha pecado más, es una prueba evidente que los tales jamás han conocido al Santo de la gloria, porque no creo que si fueran invitados por un presidente o rey terrenal estarían hablando en su corte sobre la vileza de sus vidas, más aún sin que se les preguntara; sino que todos los personajes que llegan a esos niveles de privilegio únicamente se refieren a cosas hermosas que pueden recordar.

Esta diferencia se debe a que cuando están frente a una autoridad terrenal, ellos saben y reconocen la altura social que rodea a ese personaje. Pero cuando dicen estar frente al Rey de reyes, pueden hablar con tanta liviandad porque no creen realmente que estén ante el Señor de la gloria.

En las iglesias carnales es muy común que aquellos que presentan un currículum delictivo, puedan llegar prontamente a escalar lugares de privilegio, porque la peor inmundicia cometida parece ser una muy buena recomendación para investirlo de autoridad en cargos de responsabilidad. Seguramente que por eso también en esos lugares destinan mucho tiempo para predicar sobre ellos mismos por medio de los "testimonios", cuando El Señor nos ha enviado a predicar Su Palabra y no nuestras vidas.

En Mateo 6: 2 el Señor también se refiere a otra práctica que caracteriza a los hipócritas, el dar dinero para ser visto. Y en este grupo encontramos generalmente a los mismos que hemos mencionado en los casos anteriores, gustan levantar el dinero para que todos los vean, y si pueden caminar por el pasillo haciendo flamear su billete con la mano en alto, hasta llegar a la mesa delante del púlpito que los líderes inescrupulosos han colocado para estimular su ego, tanto mejor.

Sabiendo que el Señor ha dicho que ni tu izquierda sepa lo que ha dado tu derecha: Mt.6: 2 " no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa".

En los mismos términos se expresa el Señor para con los que gustan orar en público y en las esquinas de las calles para ser visto: Mt.6: 5-6 "Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público".

El Señor ha sido muy claro y contundente para repudiar estas prácticas, sin embargo estoy seguro que muchos han tenido oportunidad de conocer a estos personajes que gustan ponerse varios medallones sobre su pecho, como los generales, donde todos puedan leer sobre esas condecoraciones que ellos mismos se han fabricado: "Yo soy santo", y otras igualmente vistosas que digan: "Yo soy buen diezmador", "Yo estuve preso en la cárcel", "Yo oro siempre en público" (sin importar que en sus hogares lleven vidas deplorables). Y una insignia muy especial que diga en forma destacada: "Yo estoy ayunando".

Todas esas conductas son reprendidas duramente por el Señor y califica a los tales como hipócritas. Para conocer más sobre el ayuno puede leer la respuesta a la pregunta Nº 52.



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