Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N°137

A estos pastores que Ud. llama "comerciantes de la fe", les ha dado por instalar acá en Colombia un cajero electrónico en la puerta de la iglesia para ofrendar. Los periódicos no tardaron en sacar en primera página una foto de este "cajero celestial" calificando esta práctica como "mercaderes de las iglesias".
Estoy confundido, porque los pastores iniciaron una campaña de "primicias" con un lleno total, y luego los dos pastores se fueron de viaje por dos semanas a los EE.UU.

RESPUESTA

La verdad es que no entiendo cual es su confusión, porque Ud. y hasta la prensa del mundo califica a estos pastores que realizan estas prácticas, como "mercaderes de las iglesias" Y cuando desean tener unas vacaciones por dos semanas en EE.UU. organizan una campaña de "primicias".

¿De qué otra manera podrían actuar estos personajes que se han apoderado de los púlpitos con fines tan inmorales? Su confusión se puede originar por haber descuidado el estudio de la Palabra de Dios y encontrarse en un lugar que no corresponde a un verdadero hijo del Señor.

Si Ud. lee con atención lo que Dios dice en la Biblia sobre este tema, verá que no hay nada de qué asombrarse porque el Señor nos ha advertido sobre estos lobos rapaces:

2Tm. 3:1-5 "En los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita".
2Tm. 3:13 "mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados".
2Tm. 4:3 "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias".
2Pd. 2:2-3 "Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas".
2Co 6:17 "Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré".

Ud. se desconcierta porque muchos creen a estos impostores, pero olvida que Dios nos advirtió que el corazón del hombre ama más la mentira que la verdad, y que "MUCHOS seguirán sus disoluciones".

Cada iglesia tiene el pastor que se merece. Este sistema inescrupuloso no podría subsistir si no hubiera una congregación que lo soportara, y a la mayoría le agrada esta práctica, porque resulta muy conveniente para adormecer sus conciencias.

Esto es una réplica modernizada de aquello que se ha practicado por siglos en el catolicismo romano. Debajo de sus ídolos ellos siempre han colocado sus alcancías para comprar el favor de sus divinidades, hoy los que están fornicando con la gran ramera (Ap.19:2), han sacado una versión más sofisticada: un cajero automático.

En el romanismo tienen los "santos", en el mundo seudo evangélico tienen al "santo varón de Dios" a quien le han colocado a sus pies un cajero celestial que también funciona las 24 horas del día.

Varios son los que me han escrito pidiendo que me refiera a estos señores, y en particular que entregue mayores antecedentes sobre Paul Younggi Cho y su modelo de células. Unos de los más exitosos en este comercio de la fe es Cesar Castellanos Domínguez, de Colombia, con su Pirámide del grupo G12 que ha logrado ramificar por gran parte del continente americano.

Pero siempre he considerado que mi responsabilidad ante mi Señor es predicar la verdad, porque solamente "la verdad os hará verdaderamente libres". No es mi cometido estar destapando y escarbando en basureros mal oliente, que contienen prácticas y doctrinas que provienen directamente del alcantarillado del infierno y que solamente contaminan el corazón del hombre.

El cajero automático que lo escandaliza no es más que uno entre la larga lista de los elementos corruptos que practican los comerciantes de la fe, traficantes de almas como los denomina el Señor en Su Palabra. Ap. 18:11-13 "Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías; mercadería de oro,…almas de hombres".

No se necesita ser un gran pensador ni un teólogo para reconocer que esto es repudiado por el Señor, quién en dos oportunidades expulsó del templo a los mercaderes (a los que vendían y también a los que compraban). Una al iniciar su ministerio público (Jn.2: 13-16) y la segunda al finalizar, precisamente una semana antes de su crucifixión.

Mt. 21: 13 "Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea. Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones".

Debemos recordar que aquello que los mercaderes ofrecían en el templo, eran lo que hoy podríamos calificar de "artículos religiosos", porque eran animales para ofrecer en sacrificio de acuerdo a las ordenanzas de la ley de Moisés, en ningún momento fueron comidas, café u otros enseres ajenos al ritual judío. Y los cambistas eran los agentes especializados en el intercambio de monedas. Hoy los encontramos cambiando el dinero "plástico" de las tarjetas de crédito, en dinero efectivo, con atención las 24 horas del día y los siete días de la semana.

Esto demuestra en forma muy clara el repudio que provoca a Dios cualquier clase de comercio que se efectúa en Su casa, la cual debería ser llamada "casa de oración". Y la ira que le consume cuando por desobedecer ésta Su voluntad, los comerciantes de la fe la transforman en cueva de ladrones.

Tenga por seguro que cuando vuelva el Señor a la tierra destruirá no solamente esos "cajeros celestiales", sino que todo ese sistema nauseabundo que han levantado los comerciantes de la fe, "sopladores" milagreros y curanderos a sueldo que han traído tanto desprestigio al evangelio santo de Dios.



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