Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 132

¿Pueden los inconversos llegar a conocer al Señor Jesucristo como a su Salvador por medio de un falso pastor? ¿Uno que nunca ha sido del Señor y está solamente en ese servicio por amor al dinero?

RESPUESTA

El Señor fue muy claro al señalar que si sus discípulos callaren, las piedras hablarían (Lc.19:40). Esto indica que la obra del Señor no se detendrá aunque los suyos no cumplieran con la tarea para la cual Él nos ha dejado en la tierra (Mr. 16:15 "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura").

También es importante destacar, para aclarar este tema, que cuando el Señor mandó a sus apóstoles a predicar con la autoridad de expulsar demonios y hacer sanidades, también envió a Judas en esa misión sabiendo que era un traidor. Y seguramente que fueron muchos los que se convirtieron por la predicación de ese inconverso (Lc. 9:10 Vueltos los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho).

Por este motivo Dios nos advierte en Su Palabra, que no nos dejemos engañar por aquellos aunque realicen milagros o lleven algunas almas a los pies del Señor, porque eso no es una credencial que ellos (los predicadores) sean realmente hijos de Dios.

Mt 7:22-23 "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad".

Mt. 7:15-16 "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis".

El mismo apóstol Pablo nos advierte que ya en ese tiempo del comienzo de la iglesia, después de su partida, aparecerían estos lobos rapaces que se levantarían dentro de las iglesias para arrastrar tras sí sus propios discípulos.

Hch. 20:29-30 "Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos".

Los frutos en los cuales debemos fijarnos, no son los milagros, ni las profecías o la palabrería de estos predicadores fogosos que acostumbran gritar a la congregación, como lo hacían los Baales, 1Ry. 18:26 "e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle".

Nunca he entendido por qué estos personajes piensan que los creyentes son sordos y hay que gritarles y saltar para mantenerlos atentos a su palabrería, seguramente que si lo hicieran de una forma normal, toda la congregación se quedaría dormida debido a que no tienen una verdadera Palabra de Dios que presentar, y se ven forzados a presentar todo ese show acompañado de una verdadera orgía emocional forzada por la música estridente, los saltos, aplausos y gritos.

Lamentablemente también las congregaciones tienen mucho de responsabilidad para que estos personajes se levanten en medio de ellas, porque debido a su pobreza espiritual, insisten en fijarse en esos frutos equivocados que el Señor nos advierte que acompañarán a estos lobos rapaces. Milagreros y curanderos que se asemejan más a lo brujos que practican la magia negra que al cristianismo bíblico.

El Señor nos advierte en este pasaje donde nos enseña a distinguir a estos lobos rapaces, diciendo: Mt. 7:20 "Así que, por sus frutos los conoceréis". Y los frutos a los cuales se refiere el Señor, no son aquellos que los débiles en la fe y faltos de conocimiento bíblico insisten en destacar y admirar; los cuales pueden ser fácilmente imitados por Satanás, como lo hizo por medio de los brujos de faraón en los días de Moisés, sino que claramente son los frutos del Espíritu.

Gal. 5:22-24 "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos".

Cuan hermosamente lo presenta Dios en Su Palabra, no son varios frutos, sino que dice en singular "el fruto del Espíritu", porque es uno sólo, como un gran racimo compuesto de preciosos granos. Y concluye destacando que los tales han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Para cualquier lector de la Biblia, por muy superficial que sea, le es muy fácil distinguir a un lobo rapaz de un verdadero siervo del Señor, si es que presta atención a estas indicaciones que hace Dios en Su Palabra. Porque ciertamente hoy vemos a muchos de estos personajes predicando desde los púlpitos o en la TV. y claramente no son los que han crucificado la carne con sus pasiones y deseos, porque hasta los inconversos reconocen en ellos, como a los que están dedicados a esas labores por amor al dinero que logran obtener de aquellos que ingenuamente se han dejado engañar.

2Tm. 3:1-5 "También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Aunque ellos insistirán con argumentos tan triviales y carentes de fundamentos bíblicos, como los tan recurrentes: "Ud. no se puede ir de esta iglesia, porque conoció al Señor aquí, así que debe permanecer en este lugar".

El Señor nos manda evitar a esta clase de personas, es decir, salir de esos lugares de corrupción. 2Cor. 6:17 "Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré".

Pero Su misericordia infinita permite que algunos lleguen a conocer al Señor Jesucristo aún a través de estos malos elementos, como fue en el caso de la predicación de Judas el traidor. Aunque de ninguna manera significa que debamos permanecer junto a ellos, porque claramente el Señor nos manda: (2Tm.3:5) "a éstos evita".



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