Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 130

¿Salvo siempre salvo? ¿O perdido siempre perdido?

RESPUESTA

Después de leer su extenso email, puedo deducir que es una persona bastante conocedora de las Sagradas Escrituras. He resumido todos sus planteamientos bíblicos en estos dos postulados que plantea sobre la salvación.

La simple lectura coherente de toda la Biblia, nos obliga ha identificarnos con una u otra posición, porque no existe una tercera interpretación después de leer la revelación que Dios hace sobre el plan de salvación en las Sagradas Escrituras.

Efectivamente, como lo ha entendido correctamente, si la salvación dependiera de algún ingrediente humano, jamás podríamos poseerla durante nuestra vida terrenal. Y sería una angustia intoxicante desconocer cuando somos salvos y cuando carecemos de ella. El solo pensar que nos pueda sorprender la muerte o la venida del Señor con algún pecado pendiente, y perder nuestra salvación, seguro que debe ser un tormento atroz para los que creen que se puede perder la salvación.

Si estuviera supeditada a nuestra conducta, sería por obras, algo que la Biblia niega rotundamente, Ef. 2:8-9 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe".

Incluso la fe es un regalo de Dios. En este mismo versículo de Ef. 2:8 dice que somos salvos por medio de la fe, y esto (la fe) no es de nosotros, porque la hemos recibido de Dios por medio de Su gracia divina. La fe que nos hizo salvos, proviene de Dios y no de nosotros, esto es lo que confirma en Rm. 12:3 "conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno". Dios es quién ha repartido la fe regeneradora conforme a Su gracia. Heb 12:2 "Jesús, el autor y consumador de la fe". De principio a fin la fe pertenece a Dios, no solamente Él es el autor, sino quien la reparte.

No hay otro tema que exacerbe más el orgullo humano como la elección soberana que Dios ha hecho "SEGUN EL PURO AFECTO DE SU VOLUNTAD" Ef. 1:5 "habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad".

La fe y las obras son FRUTO de la elección, NO EL MOTIVO. Ef.2:8-9, Rm.11:35 "¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?" Job 41:11 " ¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?" Filp.2:13 "porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad". 2Tim.1:9 "quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos".

Aún el arrepentimiento lo da Dios. Hch.11:18 "Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!". Filp.2:13 "porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad", Hch.5:31 "A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados", 2Cor.7:9-10 "Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento. Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación".

Dios nos revela en forma muy clara en su Palabra, nuestra imposibilidad de buscar a Dios y Su completa intervención en nuestra salvación:

Rm.3: 11 "No hay quien busque a Dios".

12 "No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno".

23 "Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios".

1Jn.1: 8 "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos".

Ef.2:1 "Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados".

2Tim.1:10 "(Cristo) quitó la muerte y sacó a luz la vida".

Así como en nuestro primer nacimiento no tuvimos NINGUNA participación ni decisión, también ocurre en nuestro segundo nacimiento. Jn.1:12-13 "Les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre (no es por herencia), ni de voluntad de varón, SINO DE DIOS".

Stgo.1:18 "Él, de SU Voluntad, nos hizo nacer por la palabra".

Jn.10:28 "YO les doy vida eterna". La salvación es un regalo, no un premio.

Algunos se confunden con pasajes como 1Tm.2:4 "Dios QUIERE que TODOS sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad". "Quiere", expresa su preferencia, no su intención. Esto resulta obvio al considerarlo con el resto de las Escrituras, en la cual no existe contradicción alguna, porque bien sabemos que no todos serán salvos ("son pocos los que se salvan", "manada pequeña", etc.).

También en Jn.12:47 dice que Él vino "a salvar AL MUNDO". En 1Jn.2:2 añade: "Él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino que también por los DE TODO EL MUNDO".

En el evangelio de Juan, dice de Juan el Bautista en Jn.1:7 que vino "a fin de que TODOS CREYESEN por él". Decir que el ministerio de Juan el Bautista daba oportunidad a que cada ser humano creyera, sería absurdo, porque bien sabemos que su ministerio fue exclusivamente a la casa de Israel (Jn.1:31).

Esto también ocurre con el vocablo "mundo" (o tierra), es usado cuando se hace alusión a una gran cantidad. Por ejemplo, en Lc.2:1 dice referente al edicto promulgado por Augusto César, "que TODO EL MUNDO fuese empadronado". Lógicamente entendemos que se refiere a esa pequeña región controlada por Roma, y no a toda la humanidad. La Biblia está escrita en el lenguaje corriente de las personas y debe entenderse de esa manera.

Interpretar 1Tim.2:4 cuando dice que Dios "quiere que todos los hombres sean salvos", aisladamente del resto de la Biblia, nos conlleva a dos interpretaciones que muy bien sabemos se contradicen con la revelación global de la infalible Palabra del Señor:

1. QueTODOS los hombres serán salvos (nadie irá al infierno), porque el Dios Todopoderoso dijo: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra", y "haré TODO lo que quiero" (Is.46:10), "¿Quién ha resistido a SU Voluntad?"(Rm.9:19), …o

2. Que NADIE será salvo, porque Dios dijo:"Quiero que TODOS los hombres sean salvos", mas en última instancia debe ser NO COMO YO QUIERO sino como ellos quieran, la decisión final es del pecador que está muerto en sus delitos y pecados. Y como no hay quien busque a Dios (Rm.3:11), finalmente nadie se salvará.

Como vemos, la Biblia ha de interpretarse con su contexto general, sino caemos en esta interpretación absurda de 1Tim.2:4 "TODOS serán salvos" o "NADIE será salvo".

También encontramos pasajes que dicen: "el que quiera que venga", pero el punto vital es ¿cómo llega una persona que está muerta y no tiene la menor intención ni deseo de buscar a Dios, a "querer"?. Si una persona quiere, es porque puede escoger, pero la naturaleza pecaminosa es opuesta a Dios: 1Cor.2:14 "Pero el hombre natural no percibe las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y NO las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente".

Gál.5:17 "Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis".

En consecuencia, el estado natural del hombre, su naturaleza pecaminosa que es opuesta e incapaz de buscar a Dios, TIENE que ser cambiada por un poder externo a él, por la intervención soberana y todopoderosa de Dios, por la Gracia irresistible, a fin de que pueda querer e ir al Señor.

En la oración intercesora de Jesús, admite que no muere por toda la humanidad sino exclusivamente por todos los elegidos. Jn.17:9"No ruego por el mundo, sino por los que me diste".

Mt.21:28 "da su vida por MUCHOS" (no por todos).

Jn.10:15 "pongo mi vida por las ovejas"

26 "vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas"

Rm.9:16 "Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia".

Jn.6:65 "Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre".

El Dios de la Biblia difiere grandemente del dios de los púlpitos. El no es el Ser suplicante que está rogando a sus criaturas para que si tienen a bien, le hagan el favor de llegar a Él, muy por el contrario, Él es el Dios Soberano que llama a sus escogidos con llamamiento irrevocable.

Rm.11:29 "Irrevocable es el llamamiento de Dios". Es decir, que el que es llamado por Dios, no se puede resistir.

Rm.9:19 "¿Quién ha resistido a Su voluntad?".

En Rm.9:19-21 nos dice que el alfarero forma del mismo barro caído, un vaso para honra y otro para deshonra. De entre los pecadores caídos (1Cor.1:28 "lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios") Dios escoge para salvación. Unos son objetos de la Gracia irresistible de Dios, y otros de la Justicia. Nadie recibe injusticia.

Pedro, en la revelación del Espíritu Santo, dice en Hch.2:23 que hubo un anticipado consejo divino. Seguramente se refiere a esa eternidad pasada donde existía solamente el Dios Trino. No había mundo ni cielos ni ángeles. Sólo Dios en una soledad eterna y perfecta. Fue entonces que se realizó aquel consejo divino donde se planificó TODA la creación de Dios.

La Sabiduría de Dios proyectó todo lo que sería creado. La Omnisciencia contempló la caída del hombre. La Justicia y Santidad de Dios condenaban y rechazaban eternamente a TODA la humanidad. Todos descendíamos inevitablemente al infierno, pero intercedieron la Gracia y la Misericordia. Entonces la Soberanía de Dios determinó: "Aunque nadie merece ser salvo, escogeré algunos por el puro afecto de MI Voluntad, para exteriorizar la Gloria de Mi Amor en mis redimidos". El Amor concluyó: "Enviaré a Mi Hijo unigénito para satisfacer las demandas de Mi Justicia y Santidad". Y el Hijo exclamó: "Heme aquí, envíame a mí".

Considero que es necesario establecer que Dios no necesitaba esa gloria externa de Su Gracia y Misericordia que procede de sus redimidos, porque es suficientemente glorioso en si mismo sin ella. Fue solamente un acto Soberano de Él.

Algunos creen que la elección fue producto de la Omnisciencia de Dios, de conocer anticipadamente a aquellos que habrían de creer. Pero ya hemos visto que esa teoría no tiene ninguna base bíblica:

Dios es el autor de la fe (Heb.12:2)

Dios entrega la fe (Rm.12:3)

Dios planificó las obras del creyente (Ef.2:10)

Dios pone el querer y el hacer (Filp.2:13)

Dios nos mueve al arrepentimiento (Hch.11:18, Rm.2:4, 2Cor.7:10)

Dios de SU voluntad nos hizo nacer (Stgo.l:18)

Dios nos dio la vida espiritual (Ef.2:1)

Dios nos hizo sus hijos (Jn.1:12-13)

Toda la obra de nuestra salvación ha dependido exclusivamente de Dios mismo, por este motivo es eterna. Si tuviera algún ingrediente humano, dejaría automáticamente de ser eterna y segura, como lo deducen claramente aquellos que sostienen que debemos añadirle nuestra perseverancia y santidad.

No existe NADA que el hombre pueda ofrecer a Dios.

Rm.11:35 "¿quién le dio a Él primero, para que fuese recompensado?".

Nosotros estábamos muertos espiritualmente (Ef.2:1) e imposibilitados de hacer absolutamente nada. Sería irracional esperar alguna iniciativa de un muerto.

Un hermoso ejemplo de esto lo encontramos cuando el Señor Jesucristo, autor y consumador de la vida, llamó a Lázaro quien estaba muerto desde hacía cuatro días, diciendo:"¡Lázaro, ven fuera! y el que había muerto salió".

Así también Él ha llamado a cada uno de sus escogidos cuando estaban muertos e incapacitados de poder creer o hacer algo por sí mismo. Él les ha dado vida eterna, vida para siempre.

Los sofistas podrán argumentar muchas razones que parecerán muy lógicas. Pero la doctrina de la elección va más allá de nuestra razón e inteligencia, y hemos de doblegarnos con humildad ante la verdad irrebatible que afirman las Sagradas Escrituras: somos escogidos, elegidos por Dios; de lo contrario tendríamos que arrancarle muchas hojas a la Biblia.

Ef.1:4-5 "Según nos escogió en él ANTES de la fundación del mundo...habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su voluntad". En ninguna parte de la Biblia dice que fue porque Su Omnisciencia conoció a quienes habrían de creer, eso lo han inventado los que niegan la seguridad de la salvación eterna que nos ha regalado Dios, sin méritos ni partición alguna del hombre.

Ef.1:11 "Habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad".

2Ts.2:13 "Dios os haya escogido desde el principio PARA salvación".

Sl.65:4 "Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios".

1Pd.1:2 "Elegidos según la presciencia de Dios Padre".

Jn.15:16 "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros".

19 "Yo os elegí del mundo".

Jn.17:6 "He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los distes".

9 "Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son".

11 "Padre santo, a los que me has dado guárdalos".

Rm.9:11 "no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama" (Compare Pr.16:4, Rm.9:19-21, Jn.12:39-40, Hch.4:28, 1Pd.2:8, Jd.4 ).

Algunos se escandalizan cuando leen en Rm.9:11 "(pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí". Y razonan en sus mentes carnales: ¿cómo pudo aborrecer a Esaú aún antes de nacer? Y se pierden en su raciocinio humano. Pero los que conocemos y amamos al Dios de la Biblia, nos maravillamos que el Dios Santo pudiera amar a Jacob, y a nosotros, eso si que es infinitamente más sorprendente.

Rm.9:16 "Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia".

Hch.16:14 (Lidia) "el Señor abrió el corazón de ella".

Jn.6:65 "Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuera dado del Padre".

Hch.13:48 "y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna".

Lo que Dios nos ha regalado es VIDA ETERNA, para siempre, porque es una salvación eterna, como dicen peyorativamente los enemigos de esta verdad bíblica: "Salvos siempre salvos". Pero esto es lo que precisamente nos asegura el Señor en Su Palabra, no es vida por un día o una semana, o hasta cuando volvamos a pecar, sino vida eterna:

Jn. 10:28 " yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano".
Filp. 1:6 "estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo". Pablo estaba seguro y convencido de esto: que el que comenzó la buena obra (Dios), la perfeccionará hasta el día de Jesucristo", es decir: la cuidará (porque Él no perderá jamás a ninguna de sus ovejas), y esa salvación eterna que ha regalado a todos los que son hijos Suyos, la irá perfeccionando hasta que llegue el día glorioso en que seamos llevados a las mansiones celestiales.

Es más, nos asegura que si somos infieles, Él permanecerá fiel. 2Ti 2:13 "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo". Y en este punto los defensores de la salvación condicional (que se puede perder), les entra un vértigo que los hace caer al vacío de la incoherencia. Argumentan (como lo hizo Nicodemo) con su mente natural: "entonces pequemos y hagamos todo lo que se nos venga en gana, total, igualmente seremos salvos".

Ignoran voluntariamente que aquel que ha pasado por el proceso de la metamorfosis espiritual, no puede volver arrastrarse como cuando era gusano, ahora ha recibido alas para remontarse a las alturas de la santidad de Dios; su alimento lo busca únicamente entre las hermosas y aromáticas flores que Dios le proporciona.

Aunque quisiera, no puede volver a vivir como lo hacen los inconversos, porque su nueva naturaleza y el Espíritu Santo que mora en él se lo impiden. Los creyentes verdaderos aborrecen el pecado y procuran cada día ganar la victoria sobre él, por este motivo dice la Palabra de Dios: (1Jn 5:18) "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca".

Si una mariposa pudiera volver a ser gusano, quizás podríamos pensar que el proceso de la conversión pudiera ser reversible, porque Dios dice que también nos habla por medio de su creación. Rm. 1:20 "Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa".

Lo cierto es que ningún hijo de Dios puede volver a ser hijo de las tinieblas. Ninguno que ha sido sellado con el Espíritu Santo, que es la marca de propiedad de Dios, puede perderse, porque Jesús el buen Pastor, jamás perderá ninguna de sus ovejas. En el infierno no se podrá encontrar ninguno que haya sido sellado con el sello de propiedad de Dios.

2Cor. 1:21 "el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado". Es posible que aquellos que han sido ungidos por hombres y no por Dios, puedan tener dudas respecto a lo irreversible que es el nuevo nacimiento.

2Co 5:17 "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí TODAS son hechas nuevas". El hijo de Dios ahora está en la mano del Señor, desde donde nadie, jamás podrá removerlo, porque esa cohesión que nos une al Señor, no depende de nuestras fuerzas, sino de la fuerza Todopoderosa de Dios.

Al igual cuando el niño camina tomado de la mano de su padre, no permanece junto a él por la fuerza que su pequeña mano se coge de su progenitor, sino por la fuerza superior del padre que lo obliga a mantenerse a su lado.

Esta es la salvación eterna que Dios nos garantiza en la Biblia, una que lleva el sello inconfundible del Eterno, que no tiene ningún ingrediente humano y que por lo tanto es para siempre, de lo contrario el Señor no podría prometernos "vida eterna". Una salvación que se puede perder, claramente no sería eterna, como lo aseguró el Señor Jesucristo (Jn.10:28).

¿No conoció Dios TODOS nuestros pecados desde antes de decidir crearnos? Por supuesto que sí, todos los que habríamos de cometer desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Y aún así decidió crearnos, por este motivo Su amor es inmutable, nada de lo que nosotros hagamos lo podrá tomar por sorpresa.

Esa es la razón por la cual ese sacrificio perfecto del Señor Jesucristo fue completo, no hay nada más que añadir, ya todo está hecho. Consumado es, fue el grito de triunfo que lanzó el Señor desde la Cruz del Calvario. Él pagó por TODOS nuestros pecados. Col. 2:13 "Y a vosotros, estando muertos en pecados, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados".

Nuestra salvación es eterna y no se puede perder, porque no existe nada que deba agregar el hombre ni aún para conservarla. Nada nuestro influyó en Su decisión soberana (Ef.1:5 "según el puro afecto de Su voluntad"), ni nada nuestro influirá para perderla. Es un regalo que nos dio y no nos lo va a quitar porque Él sabía perfectamente cómo habríamos de ser, incluso después de nuestra conversión.

Pero de ningún modo esta consideración es una licencia para pecar, sino para gozarnos en esa salvación eterna e inmerecida que Dios nos ha regalado, para amarle más a Él, para santificar más nuestras vidas y acercarnos cada día más al Dios Santo que nos ha amado de tal manera.

La mayoría de los que creen que su salvación se puede perder, se conforman con "danzar" y contornearse al ritmo de las melodías del mundo, levantar sus brazos, aplaudir, saltar, lanzar gritos de "júbilo", poner cara de espiritualidad; pero todo eso dentro de sus iglesias, porque cuando están en sus casas con su familia o en sus trabajos, son otras personas muy diferentes.

Seguramente que por este motivo tienen que estar pasando continuamente adelante cuando hacen esos "llamados al altar", para salvarse nuevamente cada vez que están dentro de las cuatro murallas de sus iglesias. Me parece un proceso muy similar al confesatorio que inventaron los romanistas.

Cuando Dios ha dicho:

Is. 57:15 "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados".
Sl. 96:9 "Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra".

Ecl. 5:1-2 "Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras".

Me resulta curioso, porque en mi larga vida de creyente, conociendo muchas iglesias de diferentes países y a hermanos de diversas denominaciones, especialmente en los distintos lugares donde he trabajado; he podido ver que precisamente aquellos que creen que su salvación se puede perder, son los que han llevado una vida más licenciosa y cuyos testimonios ante los inconversos han sido más deshonrosos. Seguramente que el peso de la carga de esa creencia que la seguridad de la salvación depende de ellos y no de Dios, es lo que los hace sucumbir con mayor facilidad ante la debilidad de su humana naturaleza, donde aún mora el pecado.

Después de un análisis exhaustivo de la doctrina de la salvación de acuerdo a lo que Dios revela en Su Palabra, uno se pregunta con toda justicia ¿por qué el hombre insiste en querer darle "una ayudita" a Dios para salvarse?

Existen varias razones, pero seguramente la más obvia es el orgullo del hombre para reconocer su completa incapacidad para salvarse, y otros dos motivos que son muy importantes para consolidar el poder y las ganancias de los líderes (razón por la cual es muy predicada y enseñada hasta hacer sátira y afirmar que la seguridad de la salvación es la marca de la bestia, el 666) son: 1.- La inseguridad de la salvación y 2.- La participación humana .

Estos dos ingredientes son indispensables para que el líder pueda mantener el sometimiento de la congregación bajo el temor de perder ese regalo de Dios, y al mismo tiempo continuar con la explotación de las laboriosas hermanas y hermanos que trabajan arduamente, pensando honestamente agradar a Dios para que se los tenga en cuenta y de esta manera lograr y asegurar su salvación, hasta que la vuelvan a perder.

De esta manera los líderes obtienen (1) mucho poder sobre sus congregaciones, y (2) también grandes ganancias deshonestas.

Lea la "respuesta Nº 263" sobre este tema

Sostener que la salvación se puede perder y que es necesaria la participación del hombre, por medio de la perseverancia, la fidelidad y la santidad; es admitir que la salvación no es un regalo completo y que es indispensable la contribución humana. Es afirmar que la obra de Cristo no fue completa, que cuando él dijo desde la cruz: "Consumado es", no fue así, porque faltaba aún la participación humana.

Si creyéramos esa teoría, tendríamos que admitir (para no faltar a la verdad) que seríamos "perdidos siempre perdidos". Porque los defensores de esa extraña doctrina, (que los grandes reformadores del siglo XVI, Lutero, Zwinglio, Calvino, Knox, etc., siempre refutaron y que por cierto resulta una insolencia y brutalidad pretender que ellos llevaban el número 666 por creer en la seguridad de la salvación eterna, lo mismo que Charles Spurgeon); es lo que contrariamente enseñan y sostienen al afirmar que somos salvos solamente hasta que nos mantengamos en santidad, y el día que pecáramos, perderíamos nuestra salvación.

Por cierto que ellos no creen en la salvación eterna, sino en la que tendríamos hasta que volvamos a pecar. Y en este punto me pregunto ¿cómo puede alguien ser tan obstinado para rechazar lo que Dios afirma en Su Palabra? ¿Quién puede vivir sin pecar? Dios dice categóricamente que ningún ser humano está sin pecar en su vida cotidiana.

1Jn. 1:8 "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros". Dios le dice a los que creen que son salvos solamente el día que no pecan, que se están engañando a ellos mismos, y la verdad no está en ellos.

Los tales, al afirmar tal creencia, están añadiendo un pecado más a la larga lista que ya tienen, porque están diciendo que Dios está faltando a la verdad, porque seguramente que el Dios Santo no se ha fijado en la vida inmaculada que ellos llevan.

Cuan distante están del Dios de la Biblia, que la luz radiante de la santidad del Eterno no llega a iluminar sus vidas que se desenvuelven en un mundo de tinieblas, y que en sus propios corazones aún mora el pecado.

El gran apóstol Pablo tiene que admitir: (Rm. 7:18-21) "Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí".

Si Dios afirma categóricamente que si alguno "dice" que no tiene pecado en su vida, se está engañando a sí mismo (porque no engaña a los que le conocen afuera de la iglesia, y menos a Dios), y que el pecado continúa morando en nosotros, esto significaría que todos estaríamos "perdidos siempre perdidos". Porque si para ser salvos tuviéramos que vivir sin pecado, jamás podríamos tener esa seguridad bendita que nos dice Dios.

1Jn. 5:10 "El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo".
Jn. 3:36 "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él".
Rm. 8:16 "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios".

No existe duda alguna que aquellos que creen que deben hacer su parte para asegurar la salvación y poder llegar al cielo, son los mismos que deben continuamente "re-convertirse", (expresión que no aparece en ninguna parte de la Biblia), y en consecuencia son los "perdidos siempre perdidos".

Creo necesario también advertir que Dios establece una diferencia muy clara entre pecar y "practicar" el pecado, es decir, aquel que continúa y persevera en el mismo pecado, sin que el Espíritu Santo lo haga volver en sí y logre sacarlo de esa condición. Porque aquellos que después de haber sido "iluminados" (expuestos a la luz del evangelio santo) vuelven a su condición previa, solamente prueban que nunca han sido salvos, que jamás han nacido de nuevo.

1Jn. 3:8 "El que practica el pecado es del diablo".

Heb 6:4-6 "Porque es IMPOSIBLE que los que una vez fueron iluminados (expuestos a la luz) y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo (participaron en las reuniones donde fueron testigos del poder del Espíritu Santo que transforma las vidas, lo mismo que Simón el mago), y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio".

2Pe 2:22 "les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno". Nunca fueron ovejas del Señor, jamás existió en ellos el proceso regenerador que los hizo nacer de nuevo y transformar en una nueva criatura. El que hoy muestra por su testimonio que no es un hijo de Dios, significa simplemente que NUNCA lo fue.

De aquellos también nos habla el Señor en Mt. 12:43-45 "Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero".

Es el caso típico de uno que fue iluminado por la Palabra y simplemente ordenó su vida, quizás existió en él hasta el gozo de reunirse en una iglesia, pero que jamás nació de nuevo. Esto se percibe porque (la casa) permaneció vacía, nunca llegó a ser templo del Espíritu Santo, donde el Espíritu Santo morara en él, como es el caso de todos los que realmente son hijos de Dios. 1Cor.3: 16 "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?"

Para conocer más sobre este importantísimo tema, le invito a leer el capítulo 44 del Manual Bíblico que presento gratuitamente en este mismo sitio web. Y en la sección MENSAJES el Nº 69 "La Salvación", y el Nº 19 "Oda a la salvación", el cual también está disponible en audio (MP3).

En la sección PREGUNTAS FRECUENTES la Nº 289 ¿Cuándo fue inscrito nuestro nombre en el libro de la vida?
Y la Nº 62 ¿Dios borra el nombre de algunos?



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