Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 125

¿Debemos hacer pacto con Dios cuando nos pasa algo o hasta por agradecimiento? Algunos predicadores enseñan en mi iglesia que debemos sembrar o pactar con dinero.

RESPUESTA

Los "pactos" que han hecho muy populares los comerciantes de la fe en muchas iglesias, son la versión evangélica de lo que en el romanismo se conoce como "mandas", penitencias, entregar dinero en la alcancía de su ídolo favorito.

Son una réplica de esas prácticas mercantiles que inventaron los romanistas, donde venden el favor de Dios, y cada uno de sus ídolos pasa a ser un representante de la divinidad que escucha al necesitado solamente cuando cae la moneda en la alcancía.

En el mundo "evangélico", donde también el dinero ha pasado a ser muy importante, han copiado esta fuente de ingresos tan denigrante. Pero los culpables de esta gravísima falta, no hemos de buscarlos solamente entre sus líderes inescrupulosos, sino que también la congregación que participa de este pecado es igualmente culpable. Un dicho popular que aprendí en Sudamérica lo expresa muy bien: "La culpa no la tiene el cerdo, sino el que le da la comida".

Se cumple literalmente lo que el Señor nos anticipó en Su Palabra: 2Tm. 3:13 "mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados". 2Ts. 2:11 "Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira".

Se han alejado de tal manera del Dios de la Biblia y sus preceptos, que al igual que Simón el mago, no logran comprender que el favor de Dios no se compra con dinero.
Hch. 8:20-23 "Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás".

El Señor califica en Su Palabra a los que participan en tal pecado, de no tener un corazón recto, porque no logran discernir el verdadero concepto de la divinidad, y los ve prisioneros de su propia maldad, fruto de un corazón que no ha conocido al Dios verdadero.

A los que se encuentran haciendo "pactos y sembrando (dinero) para recibir" el favor de Dios, el Señor les tiene que volver a decir lo mismo: Hch. 8:22 "Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón".

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