Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 117

¿Es correcto hacer comercio dentro de la iglesia?

RESPUESTA

Creo que al hacer esta pregunta Ud. manifiesta su desaprobación con esta practica tan común en nuestros días. Pero la verdad es que no tiene mayor importancia lo que Ud o yo pensemos al respecto, lo único realmente trascendental y que debería servir como guía exclusiva en la vida del creyente que desea sinceramente agradar a su Señor, es lo que Dios opina, y eso lo encontramos exclusivamente en Su Palabra, no en la palabra de hombres.

El ministerio terrenal del Señor Jesucristo, el más manso de todos, estuvo marcado por dos episodios que rechazaron de la forma más enérgica esta práctica mercantil en la casa de Dios. Una al iniciar su labor pública (Jn.2: 13-16), y la segunda al finalizar, precisamente una semana antes de su crucifixión.

Mat 21: 13 "Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea. Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones".

Primeramente debemos señalar que aquello que los mercaderes ofrecían en el templo, eran lo que hoy podríamos calificar de "artículos religiosos", porque eran animales para ofrecer en sacrificio de acuerdo a las ordenanzas de la ley de Moisés, en ningún momento fueron comidas, café u otros enseres ajenos al ritual judío. Y los cambistas eran los agentes especializados en el intercambio de monedas, que además ofrecían sus servicios de una forma abusiva a los innumerables viajeros, que traían monedas extranjeras que no eran aceptas para las ofrendas del templo.

Esto demuestra en forma muy clara, el repudio que le produce a Dios cualquier clase de comercio que se efectúa en Su casa, la cual debería ser llamada "casa de oración". Y la ira que le provoca cuando por desobedecer ésta Su voluntad, los comerciantes de la fe la transforman en cueva de ladrones.

Por medio de Internet me he sorprendido grandemente cuando también he visto que hombres con habilidades mercantiles y algún conocimiento de la Biblia, logran vender más de un millón de libros por cada edición que publican. Considerando que por lo general cada libro se vende entre 20 a 40 dólares, e imaginando una ganancia exigua, que aunque fuera de 2 dólares por libro (lo cual sería ridículo), significaría que con esos conocimientos que dicen tener de la Biblia, al venderlos en las diversas iglesias, logran una utilidad de 2 millones de dólares por cada libro que editan. Es una cifra nada de despreciable, pero muy repudiable para quien dice tener ese conocimiento que Dios le ha otorgado para compartirlo hasta lo último de la tierra.

Son muchos los que han logrado acumular riquezas exorbitantes con estos métodos que Dios condena. Y no me estoy refiriendo únicamente a los líderes de grandes iglesias, porque también los hay quienes son prácticamente actores de la TV., sino también a los que se han dedicado a vender libros "cristianos" acumulando grandes riquezas por medio de ese comercio que se ha generalizado dentro de las iglesias, donde además, para vender su producto y hacer más amplio su mercado, han tenido que suavizar sus enseñanzas para poder llegar a todo público y la mayor cantidad de denominaciones. Allí una de las razones por la cual, la mayoría de los líderes y escritores, prefieren definirse "ecuménicos". Y no debemos olvidar que el ecumenismo fue el movimiento proselitista que inició el Papa Juan XXIII con su encíclica del 28 de Noviembre de l959, que tiene como único propósito de "unificar" a todos los credos bajo "la única iglesia verdadera", la católica romana (LG 8) y que "fuera de ella no existe salvación" (LG 14). Se puede leer incluso en su último catecismo que recopila gran parte del Concilio Ecuménico Vaticano II publicado en 1992.

Igualmente es notable cómo han cambiado su discurso a la hora de señalar el anticristo que menciona la Biblia y que antiguamente todos los hombres de Dios que lideraron la iglesia evangélica, como Lutero, Calvino, y todos los grandes de la Reforma, hasta el mismo Carlos Spurgeon en tiempos más modernos y muchos otros, mencionaban sin rodeos que era el Papa. Hoy, cuando no se quiere ir contra una organización tan poderosa económicamente como esa institución y que podría dañar sus pretensiones de ventas, simplemente muchos de ellos han dado un giro y nos quieren convencer que el anticristo será un personaje que emergerá del mundo musulmán, lo cual no tiene ninguna base bíblica (Puede leer el libro "Expediente 666" que publico gratuitamente en este mismo sitio web).

Así que muchos de estos escritores, por motivos comerciales, están hablando sobre los musulmanes porque eso es lo que vende más en occidente. Si no, basta con dar un vistazo a las estrategias que están empleando los periódicos europeos y su éxito de venta con las llamadas caricaturas de Mahoma. El diario que las inició, tenía una publicación regular de 100 mil ejemplares, las cuales nunca lograron vender en su totalidad, pero cuando descubrieron esa nueva veta publicitaria, el primer día se agotó en un par de horas y tuvieron que sacar otra edición de 160 mil ejemplares los cuales también se agotaron. Después de ese éxito de ventas subieron sus publicaciones regulares a 150 mil ejemplares; un incremento de un 50% en el mundo de los negocios es toda una conquista.

También considero que contradice absolutamente el espíritu del cristianismo cuando un siervo de Dios recibe mayor conocimiento de lo alto, porque todo conocimiento referente a Dios y sus planes eternos no son producto únicamente de esfuerzos humanos y de estudio personal, debido a que la mente humana no logra entender la mente de Dios, (Rom 11:33-34 "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor?" 1Cor. 2:14 "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente"). Es el Espíritu de Dios que lo revela a través de la Biblia, por lo tanto estimo indigno lucrar con algo que Dios otorga gratuitamente para que a su vez sea entregado de igual manera a las multitudes. Es vender lo que recibimos a través del Espíritu, para hacer lucro personal, eso es deshonesto y creo que ofende a Dios.

Personalmente he recibido ofertas de editoriales para publicar y vender mis libros, que por la gracia de Dios puedo ofrecer gratuitamente para todo aquel que desee leerlos a través de esta página web, y me he percatado del interés que tienen las grandes editoriales seculares para captar escritores cristianos, porque han descubierto que el mundo cristiano continúa leyendo, mientras el resto del mundo ha sido arrasado por los juegos cibernéticos y demás entretenciones que les ofrece el mundo y los ha alejado de la lectura.

En una oportunidad un joven cristiano recién convertido me preguntó ¿cuál es el mejor libro que le podía recomendar? Y le contesté: Éste, y le regalé una Biblia. En una sociedad donde nos tiene acostumbrado con el café instantáneo, bizcochos instantáneos, etc., y lo que no es instantáneo es desechable, parece increíble que podamos usar el único libro que es infalible y que contiene la eterna Palabra de Dios, y que solamente necesitamos doblar nuestras rodillas y leerla diariamente, porque ella es una fuente inagotable de gracia divina.

Otro tanto podríamos añadir con el comercio que se realiza a través de la música y venta de CD en las iglesias. Música que hace mucho tiempo dejó los himnos cristianos, para cambiarlos por la música chabacana que ofrece el mundo, la cual es mucho más rentable. La mayor parte de este comercio se realiza impúdicamente dentro de las iglesias, la cual ha dejado de ser la casa de Dios.

Pero si notamos con atención lo que condena el Señor Jesucristo, y también los expulsó del templo, no fue únicamente a los que vendían, sino que juntamente con ellos, a los que compraban. Mt. 21: 13 "y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo".

En consecuencia, el comercio que se realiza en las iglesias podrá estar de acuerdo con el señor González o señor Muñoz, pero no con el Señor Jesucristo.



Volver al indice

¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com