Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 108

¿Está bien que la iglesia llame al pastor “el ungido”?

RESPUESTA

La iglesia del Señor es un cuerpo, que naturalmente tiene una sola Cabeza, la cual es Cristo mismo. Cualquier hombre que diga ser él la cabeza de la iglesia, es un usurpador que se está colocando en el lugar que sólo le corresponde al Señor. Pretender crear un monstruo con dos cabezas, es una aberración absolutamente contraria a la obra y naturaleza de Dios.

Ef. 5: 23 “Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo”.
Col. 1: 18 “y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia”.

El Señor nos advirtió en su Palabra que al final de los tiempos se levantarían MUCHOS falsos Cristos, es decir, que aparecerían personas que se pondrían en el lugar de Cristo.

Dios ha dicho que Jesús es “el Ungido”, vocablo que equivale a “Mesías” en hebreo y a “Cristo” en griego. Para la iglesia del Nuevo Testamento, cuando se aplica en singular, siempre se está refiriendo exclusivamente al Señor Jesucristo.

Por ejemplo Lc. 2: 26 “y le había revelado por el Espíritu Santo, que no vería muerte antes que viese al Ungido del Señor, y tomando en brazos a Jesús, bendijo a Dios”.

Cuando alguien en una iglesia dice que él es “el ungido”, se está colocando en el lugar de Cristo. Esto es lo que condena y denuncia el Señor en Mt. 24: 5 “vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán”.

Todos los creyentes hemos sido ungidos con el Espíritu Santo 1Jn.2: 20 y 27 “vosotros (los que ahora somos hijos de Dios) tenéis la unción del Santo, la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros”.

Pero cuando Dios habla en la iglesia de “el Ungido” , en singular, siempre se está refiriendo exclusivamente al dueño de la iglesia, a Cristo Jesús nuestro Salvador.

Por lo tanto, es un atrevimiento que raya en la blasfemia, cuando una persona utiliza en forma exclusiva y en singular, ese calificativo que dicho de esa manera (“el ungido”) le corresponde solamente al Señor de la Gloria.

En la iglesia TODOS somos ungidos, como una bendita condición conferida por Dios, pero cuando se emplea en singular, como título, solamente le corresponde al Señor Jesucristo. Él es el único Ungido a quien le pertenece ese calificativo, cualquier hombre que lo utilice de esa manera, es un usurpador.



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