Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 103

Me han enseñado que William Marrion Branham fue el séptimo ángel que menciona Apocalipsis y que además fue el más grande y último profeta para el último milenio. ¿Puede eso ser verdad?

RESPUESTA

Siempre he procurado mantener este espacio solamente para los temas bíblicos, pero debido a la gravedad de esta herejía, en esta oportunidad haré una excepción.

En primer lugar hemos de considerar que los ángeles son criaturas de la obra de Dios completamente diferentes a los seres humanos. Ellos fueron creados en el mismo número desde el primer día que Dios los llamó a su existencia, porque no fueron capacitados para reproducirse como los seres humanos. Son seres espirituales de una esfera superior al hombre, por lo tanto es absolutamente contrario a las enseñanzas de la Biblia que un hombre que nació de mujer pueda ser un ángel, debido a que los ángeles no nacen, fueron creados.

Es un absurdo de proporciones cuando un hombre se auto proclama ser un ángel, más aún cuando ese supuesto “ángel” del séptimo sello dice que será el que recibirá al Señor cuando regrese a la tierra. Porque es de conocimiento público que William Branham murió en el año 1965 y en consecuencia no fue el último profeta para el último milenio, ni estuvo para recibir al Señor Jesucristo en su segunda venida, que obviamente aún no ha acontecido.

William Branham no fue ni el último profeta para la secta de los unitarios o “sólo Jesús”, porque bien sabemos que a su muerte (que sucedió en el milenio pasado) tuvieron que nombrar a otro sucesor, William Soto Santiago, quien se ha hecho cargo del imperio económico que levantó Branham con el cobro indebido del diezmo, generosas “ofrendas”, la parodia de la fiesta de las primicias, y demás actividades mercantiles que desarrolló.

Es evidente que William Branham no fue el último profeta para el último milenio, como lo aseguró en el siglo pasado. Simplemente fue un falso profeta y curandero de origen Pentecostal que estuvo relacionado con el mundo esotérico y muchas otras características y doctrinas del pentecostalismo, como la inseguridad de la salvación, “visiones”, “lenguas”, sanidades, y el emocionalismo temporal que los caracteriza cuando están en sus iglesias, para volver a ser las mismas personas cuando se encuentran en sus hogares y lugares de trabajo.

Dentro de sus enseñanzas se encuentra que Dios se comunicó con los hombres de tres maneras (cosa curiosa para quienes niegan la Trinidad), a través del Zodiaco, las Pirámides Egipcias y la Escritura.

En su egocentrismo y sensacionalismo que lo caracterizó, se encuentran varias afirmaciones que hasta el día de hoy sus seguidores creen y veneran, como la historieta de su bautismo que se realizó en el río Ohio, Indiana, el 11 de Junio de 1933, donde supuestamente una luz de fuego se manifestó sobre su cabeza y una voz del cielo le afirmó: “Como Juan el Bautista fue enviado para preceder la primera venida de Jesucristo, tú serás enviado como precursor en Su segunda venida”. Esto deja de manifiesto claramente su complejo de querer compararse al Cristo de la gloria en Su bautismo en el río Jordán, pecado que tan solo puede compararse a la rebelión del querubín más grande de la creación de Dios que quiso sentarse en el trono de Dios como dios y ser semejante al Altísimo (Is.14: 12-14).

Dentro del culto al hombre y sus afirmaciones donde exaltan sus cualidades “angelicales” se han registrado varias, como la tan mencionada nube que fotografiaron, naturalmente en USA, Arizona, la cual aseguraban que era la señal que habría de manifestarse en el cielo antes de la segunda venida del Señor.

En Diciembre del año 1962 dice tener una visitación de un ángel (esto nos recuerda al ángel Moroni de los Mormones y a las de María para los católicos). Pero dice que no fue hasta el 28 de Febrero de 1963 cuando esa visión fue revelada para él. Y que esa nube era una constelación de siete ángeles, que formaban como la cabeza de Cristo, donde esos mensajeros de Dios le hablaron y ordenaron abrir el séptimo sello de Apocalipsis, y para “probar” esa visión y autoridad conferida por Dios, exhiben hasta el día de hoy esa fotografía de una nube que tomaron en el cielo de Arizona, USA.

También han publicado otras fotografías donde muestran a Branham con una luz sobre su cabeza, para probar su origen celestial. Curiosamente esto también tiene gran similitud con las imágenes del romanismo, donde todos sus “santos” son venerados con una aureola sobre sus cabezas.

En su sectarismo obcecado condenó como “hijos del diablo” a todos los que pertenecieran a alguna denominación religiosa, y de forma muy particular a los que creyeran en la Trinidad de Dios. Porque al igual que los Russellistas, quienes se hacen llamar “Testigos de Jehová”, también niegan esa doctrina fundamental del cristianismo bíblico.

La gravedad de esa afirmación que sostienen hasta el día de hoy sus seguidores, es que él enseñó (y es lo que creen sus discípulos), que los “hijos del diablo” provienen de una unión bestial entre Eva y la serpiente, y que de esa desviación sexual nació Caín, desde donde provienen todos los hijos del diablo (entiéndase TODOS los cristianos que se encuentran en las diferentes denominaciones. Naturalmente sólo ellos serían los hijos de Dios y quienes exclusivamente se irían al cielo.

Realmente se necesita poseer una mente muy pervertida para concebir una historia como esa, y que obviamente no tiene ninguna base bíblica, sino que es el fruto de una mente que ha vagado por los mismos alcantarillados del infierno.

Resulta muy difícil comprender cómo mentes normales puedan ser engañadas con mentiras tan descomunales. Pero aquí se cumple literalmente lo que dijo el Señor Jesucristo: “Amarán más la mentira que la verdad”.

Las técnicas de reclutamiento que tiene esa secta de los unitarios o “sólo Jesús”, son siempre las mismas. Buscan sus victimas entre los hermanos más débiles de las diferentes denominaciones, y comienzan el enganche igual como lo hizo la serpiente en el Jardín del Edén: “¿Conque Dios os ha dicho?”, y luego que han logrado establecer el dialogo, su consulta se transforma en una afirmación cerrada y obcecada.

“¿Conque el Señor os ha mandado bautizarte en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo en el evangelio de Mateo cap. 28 ? Pues no es así, sino que el verdadero bautismo debe realizarse únicamente en el nombre de Jesús”. Y prontamente comienzan a envolver con sus tentáculos de dudas y herejías a su víctima, para pasar luego a negar la Trinidad de Dios y llegar a afirmar que incluso el nombre de Jehová es blasfemo.

Naturalmente que el verdadero hijo de Dios será librado de esa fuerza maligna por el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros, y por la verdad revelada en la Palabra de Dios. Entendemos que a Satanás le resulte hasta blasfemo el nombre bendito de Jehová, pero para los que hemos gustado de Su gracia redentora, Su nombre es glorioso y alabado desde lo más profundo de nuestros corazones, como también lo hacen los ángeles en el cielo: Is. 6:2-3 (refiriéndose al trono de Dios) “había serafines…Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”.

No existe mayor defensa contra estos ataques del enemigo de las almas, que ser obedientes a lo que Dios nos ha ordenado en Su Palabra: (2Jn. 10-11) “Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! PARTICIPA en sus malas obras”.

Todo aquel que desobedece a Dios en esta orden tan clara que nos ha entregado en Su Palabra, tendrá que pagar con el precio de la duda y la contaminación que traerá a su corazón ese diálogo con el enemigo; no se crea más sabio que Dios. Si el Señor nos ordena NO establecer conversaciones con ellos, debemos respetar y acatar.

En conclusión, William Marrion Branham dijo ser el séptimo ángel de Apocalipsis, se comparó además con el más grande profeta que mencionó el Señor, Juan el Bautista, haciendo una parodia imaginaria incluso con el bautismo del Señor Jesucristo al decir que durante su bautismo también Dios el Padre le habló desde el cielo. Aseguró que Dios le había anunciado por medio de ángeles que él sería el precursor del Señor y quien lo recibiría aquí en la tierra en su segunda venida. Que él sería el último y más grande profeta para el último milenio, algo que como muy bien sabemos no sucedió, porque murió en el siglo pasado, comenzó un nuevo milenio y ellos mismos, los “sólo Jesús” (o unitarios) tuvieron que nombrar a otro hombre como a su sucesor, William Soto Santiago.

¿Cómo dijo Dios en Su Palabra que se reconocería a un falso profeta? Cuando lo anunciado por el profeta no se cumple. Esto deja de manifiesto que William Branham fue un falso profeta, además considerando que después de haber Dios concluido su revelación al hombre con la última página de la Biblia, dejó bajo maldición al que añadiere algo más (Ap.22: 18) “Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro”. Y así concluye la revelación de Dios al hombre, la Biblia, a partir desde allí, solamente existen falsos profetas.

El apóstol Juan, que fue el último hombre en recibir una revelación directa de Dios, dice en su epístola (1Jn.4: 1) “porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”. Y esto no es de extrañarnos, porque el mismo Señor Jesucristo dijo que al final de los tiempos, (Mt. 7: 22-23) “MUCHOS me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, HACEDORES DE MALDAD”.

William Branham, y su sucesor, Soto Santiago, son curanderos, milagreros y falsos profetas que Dios los califica de “hacedores de maldad”.



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