Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 100

¿Tuvieron los apóstoles y líderes de la iglesia Neotestamentaria, hijos? ¿Por qué no se mencionan en la Biblia?

RESPUESTA

Todos los apóstoles eran casados, incluyendo Pedro. Dice el apóstol Pablo en 1Cor. 9:5 ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas (Pedro)?”. Se aprecia claramente que los apóstoles eran acompañados por sus esposas e hijos en sus viajes que Dios les comisionaba, para consolidar las iglesias que estaban emergiendo.

En el caso de Pablo se presume que era viudo, debido a que en sus viajes no se menciona nunca su esposa y en sus epístolas hace alusión a su soltería, condición que en la sociedad judía se otorga también a los viudos debido a su libertad para volver a casarse. Pero no existe ninguna duda que fue casado, porque de lo contrario no podría haber sido miembro del sanedrín, donde dentro de los requisitos para formar parte de él estaba el ser casado (Hch.26:10).

De la misma manera no existe dubitación que todos los líderes de las iglesias que se constituyeron durante el período que se escribió el Nuevo Testamento, también eran casados y tuvieron hijos, e hijos creyentes, porque ese era un requisito establecido por Dios en Su Palabra.

1Tm. 3:2 “Es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer”.
1Tm. 3:4-5 “que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)”.
Tito 1:6 “que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes”.

Ahora, la gran pregunta es: ¿Por qué la Biblia no menciona la participación activa de ninguno de estos hijos creyentes, de los grandes hombres de Dios durante el período del Nuevo Testamento?

Creo que Dios quería dejar muy claro que el liderazgo de la iglesia JAMÁS debería ser una herencia transmitida de padre a hijos, porque los dones no son transmitidos en el ADN del ser humano, sino que esa selección la hace EXCLUSIVAMENTE el Espíritu Santo. 1Co 12:11 “todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”.

Resulta muy evidente que el ejemplo bíblico viene a ser un repudio contundente a estas “dinastías” que se han levantado en las iglesias de hoy. Cada vez se hace más generalizada la costumbre antibíblica en los “feudos” que han surgido en muchos lugares, donde “el poder y reinado” es heredado por los hijos, existen casos donde hasta las hijas son “ungidas” con ese importante poder económico.

Estamos acostumbrados ver a esos “predicadores estrellas” que han acumulado enormes fortunas, y cuando están llegando al ocaso de sus vidas, prontamente colocan a sus hijos para que puedan heredar esos enormes imperios económicos que han levantado.

Pero también se ve en muchos lugares, que aunque puede ser que el dinero no sea un incentivo muy destacado, también los líderes entregan “el bastón de mando” a sus hijos. Por ejemplo, los misioneros que trabajan en los países del tercer mundo. Ellos no envían a sus hijos a los colegios locales para que no se mezclen con los “indígenas” (como los llaman cuando vienen a los países anglosajones). Y cuando se encuentran en edad de buscar esposa, los traen de regreso a su país de origen, donde no solamente encuentran una esposa, sino que además vuelven al país donde se criaron, pero ahora lo hacen con el “título” de misionero, asegurándose un ingreso en dólares de las mismas iglesias que sustentan al padre. Si eso no es racismo y herencia de los “dones” traspasados de padres a hijos, no sé cómo se podría llamar.

Cada vez se hace más común ver en las iglesias que los hijos de los pastores, por lo general, serán también pastores. Pero toda esa manipulación del poder y el liderazgo heredado NO EXISTÍA en las iglesias del Nuevo Testamento, donde se encuentran relatadas diversas experiencias de la vida de las iglesias, para que nos sirvan de modelo de acuerdo a cómo Dios quiere que se hagan las cosas en Su casa, la iglesia que debería ser del Señor Jesucristo, y no del señor González o del señor Smith.

Ningún don, especialmente el de liderazgo de una iglesia, jamás debe ser recibido por herencia, porque esa responsabilidad le pertenece exclusivamente al Espíritu Santo. Él es el único que puede entregar los dones espirituales, y a la iglesia le corresponde únicamente reconocer a los instrumentos humanos que Dios ha levantado, por medio del nivel espiritual, las virtudes y capacidades que el Espíritu Santo le ha otorgado (Hch.13:2).

En una iglesia conforme al diseño bíblico, no debe nombrarse a un diácono, anciano o pastor, debe ser reconocido por las condiciones que Dios le ha otorgado. Debe destacarse en forma natural por sus propias virtudes que ha recibido del Espíritu Santo, y no por ser hijo de tal o cual hermano.

Si en una iglesia local necesitan que a los hermanos le señalen o tengan que proclamarlos públicamente para que todos sepan quienes son, es porque sus capacidades no son muy visibles. Esto se debería también a un estado de infantilismo espiritual generalizado de la iglesia, que se asemeja a cuando a un niño muy pequeño la madre le enseña e indica con su dedo: "esta es la boca, este es el ojo, etc." (1Cor.12:12-22).

Como vemos, inclusive en el silencio que guarda la Biblia, encontramos interesante enseñanza y hemos de respetar de hacer las cosas como Dios quiere, porque todo aquello que no sea conforme a Su voluntad, finalmente irá a ser quemado como la paja (1Cor.3:12-13). No es por "casualidad" que el Señor omite el desenlace de los hijos de los apóstoles y ancianos de la iglesia en el Nuevo Testamento.

Lamentablemente se ha hecho muy común en muchas iglesias del día de hoy, que jovencitos, que no cumplen con los requisitos más elementales establecidos en la Palabra de Dios para ejercer como diáconos, ancianos o pastores, sean "ungidos" por los hombres, sin tener "hijos creyentes" (Tito 1:6), que está determinando una edad madura y de experiencia mínima, como el mismo don lo señala: "ancianos".

Pero todo eso se omite en muchos lugares donde la Palabra de Dios no tiene la importancia que debería mantener. A diferencia de esta falta de espiritualidad y sometimiento a Su Palabra, los líderes que señala la Biblia en la iglesia del Nuevo Testamento, no eran escogidos y ungidos por hombres por ser hijo de un apóstol o de otro hermano destacado dentro de la iglesia, sino que por Dios. 2Cor.1:21 "Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios".



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