EXPEDIENTE 666


CAPÍTULO II 

 

" El Cuarto Imperio - Roma "


 

Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

A la caída del imperio griego, se levanta el cuarto y último imperio, Roma. En el año 63 A.C. comienzan sus conquistas llegando a dominar toda la Europa occidental. Luego su cabeza es herida ( Ap. 13 : 3 ) con la invasión de los Hunos en el siglo IV.

A partir del siglo IV, cuando nace la iglesia católica romana, su poder (Político - Económico y Religioso) es transferido a ésta. Dios nos asegura en su Palabra que este cuarto imperio que se levantó en el año 63 AC., seguirá hasta el fin de los tiempos de los gentiles, cuando Cristo regrese a la tierra a establecer su reino ( Dn. 2 : 34 )

La efectividad de la distorsión de la verdad, la quema de las Biblias y la prohibición de su lectura por tantos siglos, trajo como consecuencia que para muchos este cuarto imperio haya pasado desapercibido en el transcurso de la era cristiana.

Pero aquellos que estamos atentos a lo que Dios reveló en su Palabra, sabemos muy bien que esta cuarta bestia ha estado siempre presente desde el año 63 AC. ( Dn. 7:7/8, 23/26 y Ap. 13:1/8 )

En algunas épocas donde recuperó parcialmente su poder, se manifestó con toda su brutalidad y odio contra la Biblia y los hijos de Dios. Pero desde los tiempos apostólicos hasta nuestros días, Dios siempre se ha reservado un remanente fiel que no ha doblado su rodilla ante Baal.

La iglesia primitiva reconoció muy fácilmente a Roma como la cuarta bestia ( Dn. 7 y Ap. 13 ), también lo hicieron todos los grandes líderes y mártires del tiempo de la Reforma en el siglo XVI.

Ellos coincidieron unánimemente en reconocer al papado como representante de este último imperio. La gran mayoría de estos reformadores, asociaron al papado con el anticristo. Y no olvidemos que casi la totalidad de los líderes de la reforma eran ex-monjes y ex-sacerdotes católicos, lo que significa que ellos conocían muy bien ese sistema religioso por dentro.

Cuando arriesgaron sus vidas al denunciar al papa como el anticristo y de hecho muchos de ellos murieron en las llamas de la hoguera de la Inquisición, lo hicieron porque tenían una convicción muy profunda de que esto era una realidad incuestionable para ellos, una verdad por la cual valía la pena morir, aún de una forma tan dolorosa como era ser quemado en esas hogueras.

La iglesia cristiana fue brutalmente perseguida por la Roma Imperial bajo el mando de diez emperadores. Nerón fue el primero y Diocleciano el último. En el año 312, Constantino dijo tener la visión de una cruz, cuando éste marchaba con su ejército. Y siendo hombre muy supersticioso, luego que obtuvo una aplastante victoria, obligó a todo los súbditos de su imperio, que era considerado "universal", hacerse "cristianos". Así que por decreto real, todo su imperio se transformó en un día, en "cristianos" católicos ("universales").

Con esa estrategia política logró unificar su imperio y dar inicio a la iglesia católica romana. El asumió como única cabeza de esta nueva organización religiosa. Se hizo llamar "Sumo Pontífice", tomando este nombre de los sacerdotes de las diversas divinidades paganas que existían en su imperio, y proclamándose de este modo jefe de todos los pontífices, tomando el control absoluto de todos los credos religiosos de su imperio, incluyendo obviamente al último que él había creado por decreto, el "católico", el "universal". El título de "papa", fue instituido solamente en el año 590.

Gregorio I fue el primer papa. Aunque dice la historia que Gregorio I no se agradó mucho de ese nuevo título y no se complacía en ser llamado "papa". Fue Bonifacio III, su sucesor, quien lo exhibió con mucho orgullo. Esta es la razón por la cual algunos historiadores nombran a Bonifacio III como el primer papa, quien asumió en el año 607. A partir de esta fecha comienza la siniestra sucesión papal. Sus sucesores han sido muchos y de muy oscura procedencia, donde siempre prevaleció el crimen y la corrupción.

El actual papa es Juan Pablo II, que heredó este título, según lo afirma el renombrado periodista e investigador de fama mundial David Yallop en su libro " In God´s Name ", (que fue titulado en su traducción al castellano: "¿Por voluntad de Dios ?") Por el asesinato de su antecesor, Juan Pablo I , quien logró estar en el poder por sólo 33 días, luego de sus anuncios que llegaron a ser públicos de querer limpiar el Vaticano de toda la corrupción que allí encontró.

Sostiene David Yallop, después de su exhaustiva investigación que le llevó tres años, que Pablo I fue asesinado en una conspiración interna de Roma, donde menciona y adjunta una serie de fotografías de homicidios de varios personeros de la cúpula de esa organización eclesiástica.

Concluye en su libro que en todos estos crímenes participaron las garras de la siniestra logia masónica P2, que controla el Vaticano. Y los cerebros del Vaticano que administran las acciones bancarias y bursátiles de las incalculables riquezas acumuladas, estimadas en Billones de dólares.

El periodista incluye una lista de Bancos y grandes empresas donde Roma posee importantes inversiones en acciones, tales como: General Motors, Shell, Gulf Oil, General Electric, Bethlehem Steel, I.B.M., grandes propiedades inmobiliarias, los mejores hoteles en diversos países, grandes rascacielos en los lugares más exclusivos, Compañías de Seguros, Navieras, controlan gran parte del acero, la harina, el cemento, la industria mecánica, incluyendo empresas dedicadas a la fabricación de armamentos, etc., etc.

También denuncia operaciones financieras ( lavado de dinero) por medio del Banco del Vaticano con la mafia internacional. Dice David Yallop, que esta era la corrupción que Pablo I deseaba poner término, y lo asesinaron después de haber estado sólo 33 días en el poder. Se ha dicho y con mucho acierto que el poder absoluto corrompe absolutamente, y el papado lo confirma desde sus inicios hasta nuestros días. Dieciséis siglos de oscura trayectoria ( siglo IV- siglo XXI).

Prosiguiendo nuestro recuento histórico de este último imperio, Roma, encontramos a las tristemente famosas "Cruzadas" que se realizaron entre los siglos XI, XII y XIII. Para comprenderlas y lograr entender cómo fue posible que se ejecutaran estas campañas militares en el nombre de Dios, necesitamos situarnos en el marco social, religioso y económico de la época.

Hablar de los siglos XI al XIII en Europa, es hablar del oscurantismo de la Edad medieval. Fue una época en que la agricultura, principal pilar de la economía, había sufrido grandes pérdidas, lo que significa que el hambre en muchas regiones era horrible.

Las condiciones higiénicas eran calamitosas, todo esto fue un caldo de cultivo para muchas enfermedades, las pestes arrasaban grandes regiones. Las condiciones de vida de la enorme mayoría eran inhumanas, exceptuando lógicamente el clero católico que siempre ha vivido con gran opulencia.

Este cuadro se veía agravado por la corrupción generalizada de la iglesia católica romana. Ellos fueron los principales responsables de la ignorancia sin precedente a la que sometieron a todo el mundo que dominaban. La ignorancia fue un arma muy poderosa que usaron para fomentar la superstición y así someter a las naciones de Europa.

No solamente los científicos, astrónomos, matemáticos, químicos y biólogos, fueron sus víctimas, sino que se ensañaron sin piedad contra las Sagradas Escrituras, manifestaron un odio diabólico contra la Biblia para arrancar la fe del corazón del pueblo y poder reemplazarla por la superstición, la cual era alimentada por el fetichismo de las "reliquias".

Entre los libros de las reliquias de la iglesia de Roma, encontramos hechos tan ridículos como que son varias las iglesias que sostienen poseer la cabeza de Juan el Bautista, y muchas más las que dicen tener el dedo índice de Juan con el que señaló a Jesús. Si creyéramos estos absurdos tendríamos que aceptar que Juan el Bautista era un monstruo con varias cabezas y una gran cantidad de dedos índices.

Sabemos que el fetichismo les ha llevado a conservar huesos y otras reliquias de sus "santos" para su postrera adoración. La iglesia que podía jactarse de poseer alguna reliquia, se hacía famosa y se constituía en el centro de peregrinaciones y recaudación de gran cantidad de ofrendas, porque aseguraban que todas ellas eran "muy milagrosas".

Entre las pretendidas reliquias había muchos pedazos de la cruz del Señor, clavos de la cruz, todos ellos suficientes para hacer varias cruces. El monasterio franco de Centula pretendía tener una choza que pertenecía a Pedro, un pañuelo del apóstol, juguetes de los niños que Herodes mató, cabellos de la barba de Pedro, leche de la virgen María (aunque nunca han explicado cómo la consiguieron); y muchas extravagancias más.

Aún en el día de hoy pretenden enseñar cabellos y dientes de santos y huesos que "son muy milagrosos". Uno de los más notables engaños fue el de Teramano, quien inventó el fraude de la "Casa Santa". Decía que era la casa donde vivió José y María y que había sido trasladado por los ángeles hasta Italia a fines del siglo XIII.

Según él, la virgen misma anunció al obispo de Modrino que esta casa fue trasladada por el aire desde Nazaret a Tersatto en Fiume, y de allí a Loreto en Italia, es decir la casa viajó por los aires más de 1500 millas. El papa Pío VII promulgó una bula confirmando esta falsedad el 10 de Dic de 1806.

Esta historia es creída por todos los fieles católicos, y es la fuente de enormes entradas para el Vaticano, y los pobres engañados peregrinos han hecho un surco alrededor de ella dando vueltas de rodillas ese "lugar santo". Se podrían citar miles de estos engaños necios y desatinados que Roma ha inventado para robustecer su edificio de engaño y superstición.

Las visiones ocuparon también un lugar importante en esa época del oscurantismo. Hubo quien tuvo visiones de la Jerusalén celestial, otros de ver al Señor, o la virgen, y cada cual decía tener un mensaje del Señor.

Ante la ausencia de la Palabra de Dios, se dejaban guiar por las visiones y los sueños que cada uno de acuerdo a su ignorancia y al miedo supersticioso que fomentaban los líderes religiosos, los interpretaban de acuerdo a sus propias emociones y fervor.

La iglesia promovía muchas penitencias, sacrificios corporales y económicos para ganar el favor de Dios y aplacar su ira. Situación que está siendo revivida en nuestros días por las iglesias ecuménicas, y esto no debe sorprendernos en absoluto, porque el artífice del movimiento ecuménico es el Vaticano. Todos aquellos que "fornican con la gran ramera" ( Ap. 17 : 2, 18 : 3, 9, 13 ) terminan infectados de sus mismos males.

En la edad Media se incentivaban las romerías y peregrinaciones, cosa que también es imitada en nuestros días. El Vaticano organizó "La marcha para Jesús" y a esta festividad anual se han incorporado mundialmente todas las iglesias ecuménicas que han acogido con mucho fervor esta peregrinación.

En el oscurantismo medieval estas marchas se fueron intensificando y muchos eran los que partían en peregrinación a la Tierra Santa esperando morir en Jerusalén o en el camino. Algunos llegaban a decepcionarse por haber podido regresar, librándose de los ladrones y asesinos que pululaban en esas tierras.

El fanatismo religioso y el poco apego a la vida terrenal, debido a la vida miserable de la mayoría, les impulsaba buscar la muerte como mártires, lo que les garantizaba la bendición de la iglesia. Por otra parte la situación así creada dio lugar a los peregrinos armados, estos no iban con la intención de conquistar la Tierra Santa que estaba en manos de "Los moros", como los llamaban, sino de defenderse contra los peligros del camino. Pronto estas marchas fueron asemejándose a pequeños ejércitos.

En este tipo de romerías armadas es que podemos encontrar las raíces de las cruzadas. Además los líderes de la iglesia católica romana habían dado ejemplo empuñando las armas. Muchos papas habían conquistado ese título gracias al empleo de la fuerza de las armas. También las guerras de conquistas de territorios que Roma reclamaba como "propiedad de San Pedro", ( Dn. 11: 39 ) contaba con la bendición de la iglesia.

El papa León IX dio ejemplo al marchar al frente de las tropas con las que esperaba derrotar a los normandos. No debería extrañarnos entonces que en la II guerra mundial, el papa bendijera personalmente los ejércitos Nazi y Fascistas de Hitler y Mussolini.

Fue en este entorno socio político religioso que en la Edad Media nacen "Las cruzadas". En el año 1095, Urbano II, aprovechando el fanatismo religioso, la miseria y la ignorancia, hace un llamado para conquistar las Tierras Santas. El papa ofreció indulgencias plenarias a todos los que murieran en la empresa. Esto significaba que cualquier pecado, por muy grave que fuese, les sería perdonado e irían directamente al cielo.

El resultado fue una fiebre de entusiasmo y por todos lados se oía el grito: "Dios lo quiere". Pronto surgieron numerosos predicadores para fomentar esto que era considerado "La obra de Dios".

Un pueblo que fue privado de las Sagradas Escrituras, sometido en la ignorancia y la superstición, muy pronto se dejó manipular por estos líderes inescrupulosos que aseguraban haber recibido visiones, sueños y revelaciones directas de Dios.

Esta estrategia también está siendo empleada en el día de hoy por los ecuménicos para levantar grandes imperios económicos, lo que no debe sorprendernos, porque han tenido maestros muy experimentados.

La 1ª Cruzada ( 1095 ) tuvo una penosa y larga trayectoria antes de enfrentarse con "los herejes", como también eran llamados. Estos "soldados de Cristo" puesto que iban a tierras lejanas a luchar contra los infieles, razonaron: ¿Por qué no comenzar inmediatamente matando a los judíos que encontraban a su paso?

Y así comenzaron su peregrinación de genocidio y asesinatos. Pero cuando se tuvieron que enfrentar con los turcos y árabes, sufrieron grandes pérdidas, porque el ejército de los cruzados estaba muy mal preparado para un enfrentamiento militar, ni la bendición papal les pudo librar.

Cuenta la historia que el fanatismo y la superstición fueron sus mejores aliados, por citar un caso nombro a Pedro Bartolomé, que dijo haber recibido una visión donde Dios le mostró donde estaba enterrada la lanza con que hirieron el costado del Señor.

Bien sabemos que en aquel entonces habría una enorme cantidad de lanzas sepultadas debido a las innumerables batallas que se habían librado en esos lugares. Efectivamente, hecha algunas excavaciones, encontraron una lanza y con un nuevo fervor portando ese amuleto, arremetieron contra sus enemigos, obteniendo una victoria parcial.

Cuando llegaron a Jerusalén, la moral era muy baja, y al enfrentarse a los árabes que se refugiaron muy bien aprovisionados en la ciudad, luego de haber envenenado todos los pozos de agua que había en sus alrededores, muchos comenzaron a desertar.

Fue entonces que una vez más se levantó uno de esos "visionarios" y dijo que tuvo una visión donde le había hablado el difunto obispo Ademar, quien le dijo que para tomar la ciudad debían hacer penitencias, ayunar y marchar descalzos alrededor de Jerusalén. Obedecieron a esta nueva visión, y en la madrugada del 13 de Junio de 1099 los cruzados se lanzaron delirantes a la conquista de la ciudad.

El 15 de Junio, Jerusalén estaba en manos de los cruzados, quienes mataron a toda la población, las mujeres fueron violadas, los judíos que se habían refugiado en una sinagoga, los cruzados le prendieron fuego al edificio y los quemaron vivos a todos.

A partir de esa conquista el flujo de peregrinos jamás se detuvo, aunque se intensificó en algunas campañas especiales, esta es la razón por la cual los historiadores hablan de otras cruzadas.

La 2ª Cruzada ( 1147 - 1149 ) formada por el papa Eugenio III con el apoyo de Luis VII rey de Francia y Conrado III emperador de Alemania.

3ª Cruzada ( 1189 - 1193 ) predicada por Guillermo, arzobispo de Tiro, con la bendición del papa Gregorio VIII, tuvo por caudillos a Federico Barbarroja, Felipe Augusto y Ricardo Corazón de León.

4ª Cruzada ( 1202 -1204 ) fue convocada por el papa Inocencio III, esta vez los cruzados fueron enviados a atacar Constantinopla.

5ª Cruzada, en el año 1220, dirigida por Juan de Brienne para recuperar Jerusalén.

6ª Cruzada fue dirigida por el emperador Federico II.

7ª Cruzada emprendida por Luis IX e iba orientada contra Egipto.

8ª Cruzada también dirigida por Luis IX. En resumen las cruzadas fueron un gran movimiento en que el fervor popular, alimentado por la superstición religiosa de Roma, mezclado con las ambiciones de los poderosos, sirvió para enriquecer la iglesia y aumentar sus territorios conquistados.

Fue en este ambiente de inmoralidad y asesinatos masivos que aprovechó también la iglesia de Roma, para matar a todos los que no eran incondicionales al papa, quienes eran calificados de "herejes", lo que dio comienzo a una de las más terribles y macabras persecuciones contra la Iglesia Cristiana Evangélica, que Roma institucionalizó en el concilio de Verona en el año 1184 denominándola "Santa Inquisición", se extendió hasta principios del siglo XX.

Los historiadores más conservadores e imparciales relatan que la iglesia católica romana asesinó 65 millones de personas en este periodo, que comparados con los 6 millones de judíos que asesinó el nazismo, Hitler sería sólo un cándido imitador del papa, y muchos de sus métodos de tortura e interrogatorio que practicó la Gestapo, fueron copiados de las técnicas empleadas por Roma.

No sin razón, Mussolini y Hitler fueron aliados del papa. "La Santa Inquisición" o simplemente como se le conocía también la "Santa Oficina", fue la corte de la Iglesia Católica Romana para detectar y castigar a aquellos cuyas opiniones diferían o simplemente no favorecían a la iglesia.

La "Santa Oficina" era donde estaba el gran inquisidor, quien actuaba directamente bajo la dirección del papa y a sus órdenes actuaban varios inquisidores, notarios, consultores legales, también sirvientes, informadores, carceleros, torturadores y verdugos.

Toda una infraestructura que rápidamente apagaba todo inicio de reforma que algunos pensadores honestos y consecuentes con sus conciencias intentaron proclamar. Muchos monjes y sacerdotes que repudiaron la corrupción del Vaticano, porque ellos conocían este sistema por dentro, pagaron con sus vidas su honestidad.

En el año 1162 el papa Alejandro III transformó prácticamente a todo el clero y a los laicos en informantes, cada uno de estos espías era recompensado por delatar a los herejes, como se les denominaba a los que no pensaran igual que Roma.

Los libros de la época relatan que las mujeres eran sometidas a los interrogatorios con la vista vendada y totalmente desnudas ante los curas que formaban el tribunal.

Estas siniestras personas idearon toda clase de instrumentos de tortura, muchos de los cuales aún se pueden observar en los museos de Europa. Después de los más horrendos suplicios, por lo general las mujeres eran ahogadas o enterradas vivas y los hombres quemados en una hoguera, aunque hubieron casos como el de Juana de Arcos, que el papa Eugenio IV la condenó a la hoguera por bruja, y posteriormente el papa Benedicto V la declaró santa y la elevó a los altares de la iglesia de Roma ¿En qué queda la tan pretendida infalibilidad papal? Uno la quemó por bruja y el otro la declaró santa.

Y qué diremos de la inmoral práctica de las ventas de indulgencias. En el año 1096 en el concilio de Clermont, el papa Urbano II prometió una indulgencia plena para todos aquellos que tomaran parte en las cruzadas. El papa Clemente VI en el año 1342 proclamó que la iglesia tenía control para premiar por medio de las indulgencias a los que hicieran méritos suficientes.

Desde ese tiempo las indulgencias vinieron a formar parte del sistema en que Roma se otorgaba el derecho de conceder en premio o como un favor concedido por la iglesia, a todos aquellos que compraran el perdón de algunos años de sufrimiento en el purgatorio. Específicamente fue el papa Sixto IV quien declaró que las indulgencias estaban disponibles para las almas que estaban sufriendo en el purgatorio.

Fácilmente podemos imaginar el impacto que eso tendría sobre los sentimientos de todos aquellos que habían sufrido la pérdida de un familiar querido, y que la iglesia les decía que estaban sufriendo en las llamas del purgatorio; harían todos los esfuerzos necesarios para comprar las indulgencias que vendía Roma, para rescatar a sus seres amados de tan terrible sufrimiento.

Este tráfico de almas fue intensificado por el papa León X en el año 1513, cuando decidieron juntar dinero para construir el fastuoso edificio del Vaticano, enviaron emisarios por toda Europa, ofreciéndoles el perdón de los pecados a todos aquellos que aún vivían y podían pagar por ese perdón, y también su postrer liberación de los tormentos del purgatorio después de su muerte.

Esto desarrolló una corrupción aún mayor de la ya existente, tanto entre los emisarios que vendían esas indulgencias, como entre la clase adinerada que comenzó a comprar el perdón por pecados que todavía no cometían, lo que obviamente intensificó la práctica del pecado.

Registra la historia que el fraile Tetzel vendía sus indulgencias en toda la región de Wittenburg, Alemania, proclamando: "Un alma es liberada del purgatorio y llevada directamente al cielo, inmediatamente cuando la moneda caía y sonaba en la caja".

Así que cada vez que veamos la fastuosa Basílica del Vaticano, recordemos que fue levantada gracias a esa inmoral práctica de la venta del perdón de pecados, que Roma ofrecía para poder satisfacer los desmedidos lujos que se rodeó el papa León X. Esta corrupta práctica de extraer dinero de la gente explotando sus sentimientos, fue posible gracias a la ignorancia de la Palabra de Dios y a la invención que hizo Roma de ese lugar que llamó Purgatorio.

En el concilio de Valencia en el año 1229 se prohibió oficialmente la lectura de la Biblia. Mataron a muchos fieles por desobedecer a Roma , hoy en nuestros días para presentar un rostro nuevo autorizan leerla, pero no interpretarla libremente, porque en cada hoja añaden la interpretación oficial de Roma.

Aunque los cristianos bien sabemos que estos cambios cosméticos que está realizando el Vaticano, se debe a la gran crisis de la iglesia católica, y es un medio más para engañar y promover su ecumenismo, que es la última estrategia que ha ideado Roma para desestabilizar a la iglesia evangélica, procurando producir una división en ella.

La historia no se puede cambiar ni ocultar indefinidamente. El Señor dijo en Lc. 8:17 "Nada hay oculto, que no haya de ser manifestado, ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a la luz". La inquisición de la iglesia católica romana fue tan real y monstruosa, como lo fue el holocausto judío en manos del nazismo.

Hoy Roma pretende sepultar su pasado para ocultar su verdadero rostro. Se maquillan, han tenido un cambio cosmético de fachada, pero todo eso no es más que un camuflaje para engañar a los evangélicos que han descuidado el estudio de la Palabra de Dios, intentan engañar "si fuere posible, aun a los escogidos".

Ahora han dejado su idioma oficial del imperio romano, el latín, aunque algunos se han opuesto tenazmente a este cambio desafiando la autoridad del papa, produciendo una división en ellos. Pretenden engañarnos cantando nuestros coritos en algunas de sus iglesias.

En nuestros días no queman las Biblias ni a quienes las leen, algunos hasta la llevan consigo. Pero no debemos olvidar que aún Satanás pretendió engañar nada menos que al Hijo de Dios, Cristo Jesús, usando la Biblia, pero el engañador la emplea torcidamente.

Roma no puede cambiar ni desaparecer, porque Dios nos anticipó que ellos permanecerían hasta el final de los tiempos. Además ellos insisten que su cabeza, el Sumo Pontífice, el "Santo" Padre, el papa es infalible, así que ni aún la "Santa Inquisición" pudo ser un error.

En la Enciclopedia Católica en el tomo XIV, en la pág. 766 dicen: "La verdadera iglesia ( la católica romana) no tolerará ninguna otra fe religiosa fuera de ella".

En el último catecismo del Vaticano II, autorizado por el actual papa Pablo II, sostienen en su artículo de fe Nº 811 pág. 197 "Esta es la única iglesia de Cristo". Art. 833 pág. 203 "Se entiende por Iglesia particular, una con su obispo ordenado en la sucesión apostólica (por Roma).

En ellas y a partir de ellas existe la Iglesia católica, una y única". Art. 846 pág. 206 dicen: "Fuera de la iglesia (católica ) no hay salvación... Por eso no podrán salvarse los que, sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia Católica como necesaria para la salvación".

Estimado lector le invito con mucho amor a que repase lo que Dios nos ha revelado en su Palabra, especialmente en Dn.cap. 2 y 7, Ap. 13, 17 y 18 y comprobará por Ud. mismo que Roma es el cuarto Imperio, la bestia terrible que nos habla Dios en la Biblia, representada por la dinastía papal.

Así lo entendieron los líderes de la reforma, Wycliffe, Jhon Huss, Lutero, Calvino, Bunyan y muchos otros. Y en tiempos más actuales podemos citar a Finney, Moody, Hudson Taylor, Charles Spurgeon, etc.

Dios nos advierte en su Palabra por medio del apóstol Juan, escribiendo por los años 90 DC, en su primera epístola cap. 2:18 "Hijitos, ya es el último tiempo y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos, por esto conocemos que es el último tiempo, salieron de nosotros, pero no eran de nosotros".

El Señor nos habla que habrá "muchos anticristos". Provenientes de la llamada "Cristiandad", que salieron de nosotros pero no eran de nosotros. Esto coincide con lo que Dios anunció en Dn. 11:37 "Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres". Aquí además nos anticipa que practicará el celibato.

El papa Gregorio VII impuso el celibato en el año 1079. Y esto también concuerda con la profecía del Nuevo Testamento, 1 Tim. 4 :1/3 " el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostataran de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó"

En el año 998 la iglesia católica romana impuso también la obligación de ayunar los Viernes y durante la cuaresma. Hasta nuestros días mantienen la prohibición de comer carne para la llamada semana santa.

Muchos anticristos gobernarían sobre este último imperio el Romano, pero sería durante el reinado del último papa que esté en el poder cuando la iglesia sea llevada por el Señor al cielo, que Satanás le entregará toda su potestad para que se manifieste como la personificación del anticristo. Centralizará en su mano todo el poder mundial y gobernará a todas las naciones con poderes absolutos.

A partir desde allí, la Biblia deja de referirse de esta bestia terrible como un reino, para llamarla "la persona del Anticristo, el hombre de pecado, el hijo de perdición".

Esto se aprecia con mucha claridad en Ap. 13, desde el versículo 1 al 3 cita el cuarto reino, Roma, pero a partir del versículo 4 hace alusión al hombre de pecado, el anticristo cual persona, por esta razón concluye diciendo en el versículo 18 "el número de la bestia es número de hombre, y su número es 666".

Es la única forma de entender que la 4ª bestia sea un reino y también un hombre. Además no puede existir un reino sin un rey. Ap. Cap. 17 y Cap. 18 también hablan de un reino, pero que tiene un rey que es el anticristo. Esto está en completa armonía con Dn. Capítulos 2 y 7, Ap. Capítulos 13, 17, y 18.

En 2 Ts. 3 dice que "la persona", el hombre de pecado, el hijo de perdición, no vendrá sin que antes venga la apostasía. En nuestros días estamos en pleno apogeo de la apostasía, el período de la última iglesia, la de Laodicea (Ap.3:14/19). Pero "la persona" del anticristo, con poderes dictatoriales mundial, aún no puede manifestarse, porque (2Ts.2:7) "hay quien al presente lo detiene", el Espíritu Santo que mora en la iglesia del Señor.

Cuando Cristo venga y se lleve su iglesia, entonces se presentará este dictador mundial con todos los poderes que le entregará Satanás, y maravillará al mundo.



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