24
SEMEJANZAS ENTRE
CATÓLICOS Y
PSEUDO EVANGELICOS

CAPÍTULO 19

"La bendición de lugares y objetos"

Roma en una extensión de su espíritu idolátrico ha fomentado el fetichismo. Esto es muy entendible en un sistema que ha despreciado la Palabra de Dios para seguir tradiciones y mandamientos de hombres, ligando todos sus credos y dogmas con los poderosos lazos de la superstición, atemorizando y esclavizando.

Aunque ahora que nuestra sociedad se ha elevado por sobre esa ignorancia que Roma los sometió, cuando todos los pueblos están superando y elevando su educación; esos métodos medievales de la superstición están perdiendo credibilidad, son muchos los que se están liberando de esas ataduras.

Curas, monjas y católicos en general están desertando de sus filas. Sus propias estadísticas revelan esta grave crisis que está sufriendo el catolicismo romano, dicen que sólo el 6% de ellos están asistiendo a sus iglesias con cierta regularidad, pese a todas las amenazas de pecado mortal y las llamas del infierno que esperan a los que no vayan a misa. Pero aún así, no tienen otra cosa a qué aferrarse, sino a la superstición para poder controlar y dominar su gente.

Por lo tanto, deben continuar con toda esa idolatría y fetichismo que han elaborado, porque no tienen otra cosa mejor para evitar el descalabro total y evitar una desbandada masiva. Pero Roma, según lo predicen las Sagradas Escrituras, seguirá hasta el fin de los tiempos, cuando Cristo venga y derribe ese imperio y todos los reinos del mundo para establecer el Señor su propio reino aquí en la tierra.

La historia nos revela de muchas crisis que esa institución religiosa ha debido enfrentar a través del tiempo. Varias son las divisiones que la iglesia católica ha tenido, por citar algunas menciono: La división del año 1.054 que dio origen a la iglesia ortodoxa, que domina todo el oriente.

Posteriormente se produjo una deserción masiva en el siglo XVI, año 1517, encabezada por sacerdotes y monjes católicos, que dieron origen a la reforma. Luego vino otra división en el año 1531, con Enrique VIII, rey de Inglaterra, quien también se separó de la iglesia católica romana, desautorizando al Papa y se autoproclamó él mismo la cabeza de la iglesia de Inglaterra.

Lo que perdura hasta nuestros días en ese país, y en todos los países que fueron colonias o forman parte de lo que fue el imperio británico, dando origen a la iglesia Anglicana, que en nada difiere de la católica romana, salvo en su gobierno. La cabeza sigue siendo el rey de Inglaterra, y no el Papa.

El cisma más reciente fue el que provocó el caso de monseñor Marcel Lefebvre, quien desautorizó al papa en los cambios que este promovía e inició una nueva división en la iglesia católica romana.

Hoy, Lefebvre ha logrado captar una parte importante del catolicismo que ha cerrado filas con él en todo el mundo. Y si a todo esto añadimos el desinterés e indiferencia de los católicos de nuestra época, fácil es reconocer la grave crisis que enfrenta esa institución religiosa.

Lo único que les va quedando a qué aferrarse y evitar el descalabro total, es la superstición, así que necesitan y dependen de ella para su sobrevivencia.

Cada vez son menos, especialmente en la esfera educacional media alta, los que creen ese cuento de las medallitas bendecidas con una cintita color rojo que hay que ponerles al recién nacido para que no le hagan "mal de ojo". O el escapulario bendecido para evitar toda clase de males.

Estos amuletos, cada día pierden más adeptos, y mientras mayor es el rompimiento con las cadenas de la superstición con que la iglesia católica romana amarró cada uno de sus credos, mayor es la crisis en el romanismo.

Por este motivo sus líderes se esfuerzan por revivir ese espíritu supersticioso que los llenó de éxito y poder en el pasado, cuando la gente era mucho más ignorante.

Bendecir medallas, el aceite, el agua bendita, y aún bendecir lugares para revestirlos de poderes mágicos que les garanticen buena suerte y prosperidad, hasta hace muy poco era exclusividad de los romanistas.

Pero lamentablemente hoy en día, los pseudo evangélicos también se han incorporado a estas prácticas fetichistas. No solamente hoy también cuentan con el aceite "bendito", el cual suponen que si proviene de Israel es muchísimo mejor, sino que también venden agua bendita que según "dicen", es del río Jordán.

He podido ver hasta frasquitos de vidrio, parecidos a los tubos de ensayos que se utilizan en los laboratorios, con tierra que "dicen" que es de Israel.

Aunque los amuletos que hoy están utilizando los pseudo evangélicos son muy variados, lejos el amuleto más popular es el libro, la Biblia, no solamente lo emplean para sanar dolencias, colocándose el libro en la parte del cuerpo que les afecta, sino que también muchos le han levantado altares en sus hogares, lo dejan abierto por lo general en el Salmo 90, otros han llegado al exceso de prenderle una vela o adornarlo con flores.

También sus líderes, que son personas muy ególatras, están compitiendo y presionando a las autoridades de gobierno para destronar a los curas del monopolio que ellos mantienen en esa práctica totalmente anti bíblica, de atribuirse el poder de bendecir lugares en las inauguraciones oficiales.

Estoy seguro que ese interés que hoy muestran para competir con los romanistas en esa actividad, desaparecería por completo si las autoridades les aceptaran, pero que ambos, los católicos y los pseudo evangélicos, fueran el día antes o después de la inauguración.

Porque el verdadero motivo no es rociar con agua bendita esos lugares, ni porque realmente les importa la suerte que tendrá ese lugar en el futuro, porque después de la inauguración, al igual que los políticos, desaparecen de allí para nunca más volver.

El verdadero interés es satisfacer su ego apareciendo en las pantallas de televisión y en la prensa, porque además eso es bueno para la imagen pública que desean proyectar a la ciudadanía. Esa publicidad es muy conveniente para ellos, especialmente ahora que se han lanzado abiertamente a la arena política.

Todo esto demuestra que no hay temor de Dios. La Biblia jamás relata una experiencia ni que tan siquiera se parezca a esta práctica del día de hoy.

Nunca se menciona a los apóstoles bendiciendo un lugar, porque eso es absurdo, un hombre por muy importante que sea, no puede bendecir absolutamente nada.

Eso sólo le compete a Dios, únicamente él con su presencia puede bendecir un lugar. Por ejemplo, cuando el Señor se manifestó en medio de una zarza ardiendo a Moisés, Dios le dijo: "quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es".

El lugar era santo, no por la presencia de Moisés, ni porque Moisés hubiera hecho descender a Dios hasta ese lugar; era santo, porque el Dios santo había descendido allí, para entregarle una misión muy especial a su siervo Moisés.

Hoy, estos pastorcillos pretenden manipular al Dios de la gloria, como Aladino manejaba a su genio que sacaba de su lámpara en ese cuento infantil.

Cuando vemos a estos falsos ministros de Dios, no podemos dejar de relacionarlos con la osadía de Satanás que quiso ordenar al Señor Jesucristo que se lanzara abajo desde el pináculo del templo.

Hoy sus ministros también pretenden ordenar a Dios que descienda al lugar que ellos le indican. ¡Qué insulto a Dios! En el Antiguo Testamento Dios puso su nombre en medio de su pueblo, no en cualquier lugar, sino donde él lo señaló, primero fue en el tabernáculo y luego en el templo.

Pero hoy dice Dios que no habita en templos hechos por manos de hombres, sino en la iglesia del Señor que es el conjunto de salvados y redimidos en la sangre preciosa de Cristo, nosotros somos el templo de Dios.

El Señor habita en medio de cada iglesia local donde él ha puesto su nombre. Allí, donde los cristianos congregados a su nombre en obediencia a todo lo que él ha dispuesto, y en sumisión a su Palabra y a la dirección del Espíritu Santo, él la bendice con su presencia.

Una iglesia local no es cualquier agrupación de personas, aunque todos ellos sean creyentes. Sino que únicamente donde él ha puesto su nombre, y los hermanos cumplen con el ejemplo bíblico de Hechos cap. 2. Los que creyeron y se arrepintieron, fueron bautizados, estos perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en la cena del Señor, y en las oraciones.

Esa agrupación de creyentes que cumplen con estas 4 ordenanzas básicas, constituyen una iglesia local, allí, y sólo allí Dios ha prometido su presencia que es lo que bendice el lugar de reunión, pero no un lugar que sea un centro médico, o clínica, o Universidad ni ninguna cosa o lugar que está siendo visitada por personas que sin ocultar sus intenciones, únicamente están buscando las cámaras de TV. para ganar publicidad.

Esta actitud tiene mucha relación con la exhortación del Señor cuando dijo: "Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas, porque hacen todas sus obras, para ser vistos por los hombres".

Pienso en lo felices que hubieran sido los fariseos y los escribas si en sus tiempos hubieran podido aparecer en la TV. Pero al menos los fariseos de nuestros días han podido darse ese gusto, y cada vez que pueden están buscando las cámaras para inflar su ego. Cuán lejos están del verdadero espíritu cristiano.

Hoy se busca la adulación, el reconocimiento y el aplauso del mundo. Cuanto placer les causa cuando el mundo habla bien de ellos. En cambio el Señor nos dijo en Lc. 6:26 "Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas". Stgo.4:4 "cualquiera que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios".

Los falsos profetas han logrado el reconocimiento y los aplausos del mundo. En cambio los fieles cristianos, al igual que su Señor, sólo han obtenido el rechazo y el vituperio del mundo. Esta es una forma muy sencilla para reconocer quienes son los falsos, y cuales los verdaderos. Porque también el Señor dijo: en Lc. 21:17 a los suyos: "seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre".

En Jn. 15:20 dijo el Señor: "Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán''.

Hoy tenemos una iglesia que se cree rica, poderosa y admirada por el mundo, pero el Señor la ve como una iglesia tibia, miserable, pobre, ciega y desnuda, que le causa náuseas al Señor.

Que el Señor nos dé más fidelidad y amor por su Palabra, más consagración y que rompamos definitivamente con las cadenas de la superstición y nos despojemos de toda práctica fetichista.




Capítulo 18 Capítulo 20



¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com