24
SEMEJANZAS ENTRE
CATÓLICOS Y
PSEUDO EVANGELICOS

CAPÍTULO 17

"El bautismo"

Roma efectúa el bautismo (o mejor dicho "el rociamiento") de infantes. Los pseudo evangélicos también se han incorporado a esta práctica antibíblica. Otros que pretenden ser más bíblicos, solo presentan los niños.

Dios ha dejado solo dos ordenanzas para la iglesia. El bautismo y la cena del Señor, toda otra ordenanza que hoy encontramos en las iglesias es de invención humana.

La cena del Señor es la reunión establecida por Jesús allá en el aposento alto, la noche antes de dar su vida en la cruz. Es la reunión donde únicamente los creyentes que han nacido de nuevo y que han sido bautizados, participan de una copa y de un pan.

El bautismo fue instituido por el Señor Jesús, después de resucitar de entre los muertos y poco antes de subir a la gloria.

Dijo el Señor en su gran comisión en Mt. 28:18 "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra, por tanto, id, y haced discípulos a toda las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado".

El Señor mandó que el bautismo fuera realizado en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Allí encontramos una vez más la Trinidad de Dios.

No es por casualidad que también cuando Jesús se bautizó, se manifestó la trinidad de Dios. Dice en el evangelio de Mt. Cap. 3 verso 16 "Y Jesús después que fue bautizado subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia".

En la 1ª epístola de Jn. Cap. 5 verso 7 dice: "Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo (refiriéndose al Hijo) y el Espíritu Santo; y estos tres son uno".

Un solo Dios, pero tres personas distintas, como lo vemos claramente en el bautismo del Señor. Dios el Padre, desde el cielo dice: "Este es mi Hijo amado". El Espíritu Santo, desciende como paloma, y el Dios Hijo, en las aguas del río.

Esto es lo que también el Señor Jesucristo enfatizó al ordenar que el bautismo cristiano se realizara en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

El Señor no necesitaba ser bautizado, pero él lo realizó para dejarnos una enseñanza clara y objetiva. Y ¿qué vemos y aprendemos del bautismo del Señor?

Primero hemos de establecer que si nos llamamos cristianos, es porque hacemos su voluntad y seguimos su ejemplo. Y el ejemplo que él nos dejó, fue que se bautizó siendo mayor y no cuando era un bebé.

Porque el bautismo es un testimonio público de nuestra fe. Además vemos que él se bautizó por inmersión, leímos en Mt. 3:16 que Jesús cuando se bautizó, subió del agua .

La palabra bautismo es un extranjerismo incorporado del idioma griego, es decir, es una palabra que no ha sido traducida a nuestro idioma, sino que se ha usado el mismo vocablo original del griego, el cual significa: "sumergir, introducir dentro". Esto lo puede comprobar cualquiera que tenga acceso a un diccionario Griego - Castellano.

Pero en el mismo pasaje que narra el bautismo del Señor se aclara esta verdad, porque dice que Jesús subió del agua. Esto también se aprecia en el pasaje que relata el bautismo del eunuco, en Hch. Cap. 8 versos 36 al 38 dice:

"Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe".

El eunuco preguntó ¿qué puede impedir que yo sea bautizado? A lo que Felipe respondió: "Si crees de todo corazón, bien puedes". ¿Qué puede impedir que alguien sea bautizado? Claramente se ve que para ser bautizado es un requisito previo, que la persona crea de todo corazón el evangelio de Jesucristo.

Si alguien no ha recibido el evangelio en su corazón, no debe ser bautizado. Entonces, ¿Porqué se bautizan los infantes, cuando ellos no pueden haber creído de todo corazón, lo cual es un requisito elemental para ser bautizado?

Bueno, eso tendríamos que preguntárselo a los líderes católicos. Y como ya estamos acostumbrados a que ellos hagan cualquier cosa menos lo que Dios ha mandado, no nos vamos a preocupar de eso. Más aún con los últimos espectáculos tan tristes que han mostrado en la TV., donde hemos podido ver a un cura católico romano bautizando a los animales del Zoológico.

Eso lo acaban de hacer con las jirafas, anteriormente lo habían hecho con otras especies. Aunque ahora que dicen que el hombre proviene del mono, eso tampoco debería asombrarnos. Seguramente piensan que es legítimo hacerlo con aquellos que consideran sus antecesores.

Dios manda bautizar a los que han creído de todo corazón. Este es el ejemplo que registró el Espíritu Santo en la Palabra de Dios, para nuestra enseñanza. Hch. 2:41 "los que recibieron su palabra, fueron bautizados".

El Señor Jesucristo se bautizó siendo mayor y por inmersión. Si nos consideramos cristianos, debemos seguir el ejemplo y enseñanza de Cristo. No existe ni un solo ejemplo en toda la Biblia, de un bautismo de niños ¿Por qué?

Porque esa no fue ni la práctica ni la enseñanza que nos dejaron los apóstoles. Eso fue sólo una invención más de los romanistas, desde los orígenes de la iglesia católica en el siglo IV.

Entonces ¿Por qué algunos que se dicen evangélicos, y que supuestamente basan su fe en la revelación divina de las Sagradas Escrituras, también están bautizando a los recién nacidos, cuando ya hemos visto que esta práctica es antibíblica?

No nos cabe otra explicación, que es un lastre más que han heredado del romanismo y que aún no se han despojado de los ritos, que por medio de la superstición Roma los esclavizó.

El Señor cuando mandó bautizar en el nombre de la Trinidad, además ordenó que también les enseñemos todas las cosas que él nos ha mandado, para que las guarden. Y esa es la responsabilidad que también estamos cumpliendo por medio de este libro.

Queremos poder decir como el apóstol Pablo, en Hch. Cap. 20 verso 27 "no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios". Y en 1Cor. 11:16 "con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios".

Decíamos que algunas iglesias se consideran más bíblicas que esas que bautizan infantes, porque ellas no lo hacen. Pero practican un rito con el cual pretenden suplantar el vacío que se les produce, por no haber cortado con los lazos supersticiosos con los cuales Roma amarró el bautismo.

Como fueron enseñados en el paganismo que si no bautizaban un bebé y éste moría, se iba al "limbo". Todavía no se han desprovisto de ese temor que está basado en la superstición y en la imaginación de Roma y no en las Sagradas Escrituras como ya hemos visto.

Por tanto, como una manera de tranquilizar sus conciencias, las cuales todavía se hayan atadas a la esclavitud de la superstición, y como reconocen que el bautismo de infantes no es bíblico; idearon un rito especial para los niños, que le han dado en llamar la presentación al templo.

Tratan de justificar esta práctica antibíblica de distintas formas, según sea el grado de conocimiento bíblico que posea su congregación. Dicen, y según parece ser la mayoría, que lo hacen al igual como Jesús fue presentado al octavo día.

Pero eso es una ignorancia bíblica de proporciones, porque Jesús fue llevado al octavo día al templo para ser circuncidado. Lo leemos claramente en Lc. Cap. 2 verso 21 "Cumplidos los 8 días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido.

Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor. (Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor ) y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: un par de tórtolas, o dos palominos".

En esto parece tener también algunas raíces, el rito católico de bautizar los infantes, o mejor dicho "rociar" con gotitas de agua a los bebes, para también ponerles el nombre.

Bíblicamente jamás el bautismo esta vinculado con la práctica de colocarles un nombre. Y nunca se bautizaron recién nacidos, porque ya vimos que para bautizarse es necesario creer de todo corazón en el Señor Jesucristo.

Sería absurdo pretender que un niño de días creyera así en el Señor Jesucristo. Aunque los romanistas siendo artistas para torcer y acomodar las Escrituras según el papa que esté de turno, inventaron la idea que el bebé se bautiza en la fe de los padrinos.

Crearon todo ese cuento de los compadres que nunca se ha mencionado en la Biblia, ni aún en su idea conceptual. Resulta triste comprobar que existen iglesias que se dice "Evangélicas" que están yendo demasiado lejos en su imitación con Roma.

Comenzaron llamando dos testigos para oficializar este rito. Ahora, sin ninguna vergüenza a estos testigos les están llamando "Padrinos" y como era de suponer, lo padres del infante se dicen "Compadres".
Asombro y mucha pena causa ver estas iglesias que se autodenominan evangélicas, todavía esclavizadas a ritos y prácticas del paganismo. Porque leímos que esa presentación al templo de los niños al octavo día, era para circuncidarlos según lo mandaba la ley de Moisés.

Sabemos muy bien que hoy la iglesia, no está bajo la ley. Cuando uno les prueba con las Escrituras que esa "presentación" de los niños al templo era para circuncidarlos, entonces, en vez de admitir su error con humildad, se vuelven a sus concordancias, y buscando la palabra "presentar", encontraron que también se haya en Mr. 10:13 donde dice:

"Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que lo presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él".

En la antigüedad, especialmente en los países del medio oriente, los niños siempre fueron menospreciados por la sociedad. Los discípulos cayeron en ese mismo error al suponer que Jesús tampoco tendría tiempo para los niños.

La santa indignación del Señor puso de relieve esta lección: que para entrar al cielo, se necesita la humildad y la fe de los niños. Y que ellos, los que aún no han alcanzado el grado de responsabilidad individual que solo Dios conoce su límite en cada caso, de ellos es el reino de los cielos, es decir, son salvos si en ese momento parten a la eternidad.

Pero aún en este pasaje se aprecia claramente por su contenido, que no eran bebés, sino principalmente niños, en los cuales el Señor destaca su humildad y sencillez; además todo este episodio se desarrolla en la calle, no en el templo.

Por lo tanto, tampoco se puede utilizar este pasaje para justificar la presentación de los bebés al templo, porque además esos niños tampoco fueron llevados al templo según el relato bíblico.

En resumen, el bautismo debe ser realizado por inmersión, sumergiéndolo en las aguas, porque como dice en Rm. 6, es figura de la muerte y de la resurrección del Señor y de nuestra identificación con él.

Cuando somos sumergidos, nos identificamos con su muerte, con su sepultura; al subir de las aguas, nos identificamos con su resurrección triunfante de entre los muertos. Nos comprometemos públicamente a vivir una vida nueva para Cristo.

Dice en Rm. 6 verso 3 "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva".

También en Colosenses 2:12 encontramos esta misma verdad: "Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos" Además de ser indispensable que el bautismo sea realizado por inmersión, debe ser hecho en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, porque así lo mandó el Señor.

Derramar unas gotas en la cabeza, no es bautizar, sino "rociar". Bautizar significa sumergir. Tampoco este mandamiento fue instituido para colocar el nombre a una persona. Y nunca debe hacerse con los bebés.

No existe en ninguna parte de la Biblia un solo ejemplo de bautismo de infantes. Aún en el ejemplo que el mismo Señor Jesucristo nos dejó, se aprecia que debe ser realizado por inmersión y para los mayores. Jesús lo hizo como a los 30 años y no cuando niño.

La presentación que los judíos hacían al templo de sus niños a los 8 días, era para circuncidarlos, era para los que estaban bajo la ley, no para nosotros.

¿Qué se debe hacer cuando nace un niño? No existe ningún mandamiento ni rito que involucre a los infantes en la iglesia, ellos son salvos, como dijo el Señor: "Porque de los tales es el reino de los cielos".

El gran conflicto que algunos han desarrollado, por no querer entender que el bautismo en aguas es solamente figura del bautismo del Espíritu Santo, se encuentra en la falsa creencia que el bautismo en aguas es necesario para la salvación.

Tratan de acomodar Mr. 16:16 citando únicamente la primera parte del versículo que dice: ``El que creyere y fuere bautizado, será salvo''. Pero omiten voluntariamente la segunda parte del versículo que dice: "mas el que no creyere, será condenado".

No dice: "el que no fuere bautizado", sino el que no creyere. La salvación es únicamente por creer; somos salvos por fe no por obras. E indiscutiblemente el bautismo en aguas es una obra, la cual realizamos una vez que ya hemos recibido el regalo de la salvación, la cual es por medio de la fe.

Tito 3:5 "nos salvó, NO POR OBRAS de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo".

Nos salvó, NO POR OBRAS nuestras, sino por el lavamiento por medio del Espíritu Santo. Esto fue lo mismo que el Señor le dijo a Nicodemo, Jn.3:3 "el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" verso 5 "el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios".

Y en el desarrollo de este mismo pasaje, leemos en Jn.4 que el agua de la que estaba hablando, no era el líquido, sino agua espiritual que hace saltar para vida eterna (v.14).

Algunos lo han entendido en forma literal, como lo hizo Nicodemo, que creía que había que entrar de nuevo al vientre materno o como la mujer Samaritana, que creía que Jesús le estaba ofreciendo del agua del pozo.

Pero al leer todo el contexto, vemos claramente que el Señor estaba hablando del nacimiento por medio del agua de su palabra y del Espíritu Santo. Esto concuerda con lo que dice Dios en Ef.5:26 "para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra".

Y el pasaje de Tito3:5 que ya he citado también dice: "Nos salvó, no por obras...sino por su misericordia...en el Espíritu Santo".

En Ef.1:13 dice que: "habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo". En 1Cor.12:13 dice de todos los creyentes que formaban parte de la iglesia de los Corintios, que es la más carnal que se menciona en la Biblia, incluyendo a quienes no hablaban en lenguas, dice que "todos fueron bautizados...de un mismo Espíritu". Y no podría ser de otro modo, porque si alguno no tuviera el Espíritu, el tal no sería de él (Rm.8:9).

Cuando nosotros creímos y nos arrepentimos de nuestros pecados, nacimos de nuevo por medio del Espíritu Santo. Fuimos sellados con el Espíritu, fuimos bautizados con el Espíritu Santo.

De esa experiencia que sucedió en nuestro interior, es la que expresamos y testificamos por medio de la figura del bautismo en agua. Al ser sumergidos estamos representando públicamente lo que sucedió el día de nuestra conversión, es decir, que la experiencia íntima y personal que tuvimos el día que creímos, ahora lo expresamos ante el mundo por medio de la figura de ser sepultados en agua.

Al subir del agua representamos en forma simbólica y ante todos los presentes, lo que sucedió en nuestro espíritu el día en que fuimos salvados por su misericordia.

Esto significa que el bautismo en aguas no es otra cosa que un acto público donde expresamos por medio de esa figura, que hemos muerto con Cristo y que ahora vivimos una vida nueva con él.

Primero somos salvos, recibimos el Espíritu Santo, fuimos sellados, ungidos y bautizados con el Espíritu; luego damos un testimonio público para confesar nuestra fe ante el mundo, por medio de una figura, un símbolo, que es el bautismo en agua.

Pero esto no nos hará más salvos de lo que ya somos desde el mismo día de nuestra conversión, sino obedientes al Señor y valientes para confesar nuestra fe, porque él nos ha advertido que en el mundo seremos perseguidos, aborrecidos y menospreciados.

Ahora, ¿Qué pasa si se bautiza un pecador que no se ha arrepentido de todo corazón? Solamente se transforma en un pecador mojado, porque el bautismo no salva.




Capítulo 16 Capítulo 18



¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com