24
SEMEJANZAS ENTRE
CATÓLICOS Y
PSEUDO EVANGELICOS

CAPÍTULO 11

"Roma fomenta la superstición".

Roma ha fomentado la superstición a través de toda la historia. Hoy los pseudo evangélicos también han descubierto el tremendo poder que tiene la superstición para controlar y dominar su gente.

El Señor en su omnisciencia y misericordia para con nosotros, nos advirtió en su Palabra sobre este mal que existiría al final de los tiempos. Si ponemos atención a lo que él nos dice, fácilmente podremos percatarnos que hoy estamos expuestos a "otro evangelio", diferente del que el Señor nos dejó en su Palabra.

En 2ª Tim. Cap. 3 dice: "en los postreros días vendrán tiempos peligrosos, porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, blasfemos, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella, a éstos evita". Luego en el verso 8 recuerda a los brujos de Faraón que enfrentaron a Moisés e hicieron también grandes milagros, dice: "así también éstos (refiriéndose a los falsos maestros de los que hoy tenemos), así también éstos resisten a la verdad".

En el capítulo siguiente verso 4 prosigue: "y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas". Y en el cap. 3 verso 14 nos hace una solemne recomendación: "Pero persiste tú en lo que has aprendido, que las Sagradas Escrituras te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús, toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia".

También en su epístola anterior dice en el cap. 4 "el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó".

Roma aunque sabe muy bien que el apóstol Pedro era casado, como lo dice en varias oportunidades la Biblia y que la mayoría, sino todos los apóstoles que el Señor escogió también lo eran, y que aún en sus viajes misioneros fueron acompañados por sus esposas como lo dice en 1ª Cor. 9:5.

Ellos, los romanistas, siempre han insistido en la prohibición de casarse a todos los que pertenecen a sus órdenes sacerdotales, y curiosamente el pecado imperdonable para ellos es casarse, pero no el tener relaciones, porque eso se arregla fácilmente con una simple confesión a otro cura.

La historia registra, por ejemplo en el libro "Out of the labyrinth" en la pág. 99: "el concubinato del clero en Europa fue tan generalizado, que hizo indispensable legislar al respecto... los hijos ilegítimos de los papas, cardenales y obispos, fueron elevados a posiciones de privilegio dentro de la jerarquía eclesiástica.

De hecho, muchos papas fueron ellos mismos, hijos o nietos de papas y cardenales". La enciclopedia de historia sobre la moral Europea, añade: "Fue necesario recaudar un impuesto estatal, para mantener las concubinas de los príncipes y del clero".

Hablar sobre la familia de los Borgues, que dominó el Vaticano por muchos años y de todo lo que registra la historia, aún desde cuando el papa Gregorio VII impuso el celibato obligatorio en el año 1079, pasando por la Edad Media hasta nuestros días, donde los monasterios y conventos han sido centros de iniquidad e inmoralidad.

Por citar algo más contemporáneo, recuerdo haber leído en la prensa Europea cuando me encontraba en el extranjero, que en Francia habían sido clausurados 3 monasterios católicos, porque casi todo el clero que vivía allí, estaba infectado con SIDA.

Hablar de todo lo que registra la historia como consecuencia de esta prohibición anormal que impone Roma sobre el clero, atentaría contra la moral de este libro, sólo he hecho una breve reseña para que identifiquemos de quienes está hablando Dios en 1 Tim. Cap. 4 cuando dice:

"El Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, por la hipocresía de mentirosos que teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó".

Como dato histórico también menciono que fue en el año 998, siendo papa Gregorio V, que la iglesia católica estableció la prohibición de comer ciertos alimentos durante los días Viernes, la cuaresma y antes de recibir la hostia. Es muy terrible pensar que líderes religiosos puedan apostatar de la fe, escuchar a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, pero esto es lo que dice Dios.

En 2Tim.3:13 contrariamente a lo que algunos líderes nos quieren hacer creer que "el mundo" será evangelizado, Dios dice: "mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados".

En 2Ts. 2:11 dice: "Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia".

Dios nos dice que la persona que no tiene a Cristo en su corazón, ama más la mentira que la verdad. Por esta razón son muchos los que van tras las fábulas, leyendas, supersticiones y mentiras en general, las aman y las defienden apasionadamente.

Este fanatismo religioso es lo que ha impulsado a muchos a la violencia y a la crueldad, porque no tienen el amor de Cristo en sus corazones. Sabiendo que el Señor dijo que son "pocos" los que se salvan y que él nos habló de un camino ancho, que es por donde transita la mayoría y que ese camino ancho lleva a la perdición, no debería extrañarnos que "muchos" son los que siguen la mentira.

Por ejemplo, hoy nos quieren hacer creer que descendemos del mono y no lo que Dios dice en la Biblia aunque el mismo Señor Jesucristo enseñó, "que en el principio Dios creó un hombre y una mujer".

Dicen que nuestro raciocinio no puede ir contra la verdad que la ciencia ha probado, refiriéndose a la "teoría" de la evolución. Y bien sabemos que una "teoría" es algo que no ha sido probado. El día que se probara, dejaría de ser "teoría".

Aquellos que se han perdido en la mentira, Dios los ha entregado a su propio juicio, para que crean la mentira. Quieren hacernos creer que son personas muy racionales y que no pueden ir contra la conciencia.

Pero para entrar definitivamente en nuestro tema, veamos algunas de las supersticiones que estos hombres tan juiciosos, con criterio tan amplio y raciocinio fundamentalista científico creen, además de la "teoría de la evolución".

La ignorancia ha sido un arma muy poderosa que Roma ha usado para fomentar la superstición. No solamente los científicos, astrónomos, matemáticos, químicos y biólogos fueron sus víctimas, como Galileo y el mismo Carlos Darwin, sino que se han ensañado sin piedad contra las Sagradas Escrituras para poder reemplazarla por la superstición, la cual fue alimentada por el fetichismo de las reliquias.

Entre los libros de las reliquias de la iglesia católica Romana, encontramos hechos tan ridículos como que son varias las iglesias que sostienen poseer la cabeza de Juan el Bautista, y muchas más las que dicen tener el dedo índice de Juan con el que señaló a Jesús. Si creyéramos estos absurdos, tendríamos que aceptar que Juan el Bautista fue un monstruo con varias cabezas y una gran cantidad de dedos índices.

Sabemos que el fetichismo les han llevado a conservar huesos y otras reliquias de sus "santos" para su postrer adoración. La iglesia que puede jactarse de poseer alguna reliquia, se hace famosa y se constituye en el centro de peregrinaciones y recaudación de gran cantidad de ofrendas, porque aseguran que son "muy milagrosas". Entre las pretendidas reliquias hay muchos pedazos de la cruz del Señor, clavos de la cruz, todos ellos suficientes para hacer varias cruces.

El monasterio franco de Centula pretendía tener una choza que pertenecía a Pedro, un pañuelo del apóstol, juguetes de los niños que Herodes mató, cabellos de la barba de Pedro; leche de la virgen María (aunque nunca han explicado cómo la consiguieron) y muchas extravagancias más. Aún en el día de hoy exhiben cabellos, dientes de los santos y huesos con que pretenden hacer muchos milagros.

Uno de los más notables engaños fue el de Teramano, quién inventó el fraude de la "Casa Santa". Decía que era la casa donde vivió José y María y que había sido trasladada por los ángeles hasta Italia a fines del siglo XIII. La virgen misma dicen, se apareció al obispo de Modrino para anunciarle que esta casa fue trasladada por el aire desde Nazaret a Tersatto en Fiume y de allí a Loretto en Italia, es decir la casa viajó por los aires más de 1.500 millas.

El papa Pío VII (que obviamente es infalible) promulgó una bula confirmando esta falsedad el 10 de Diciembre de 1806. La historia es creída por todos los fieles católicos y es la fuente de enormes entradas de dinero para el Vaticano. Los pobres peregrinos engañados han hecho un surco alrededor de ella, dando vueltas de rodillas ese "lugar santo".

Para creer en estos engaños necios y desatinados que Roma ha inventado para robustecer su edificio de mentiras y superstición, se necesita mucho más fe que para creer el relato bíblico de la creación de Dios.

Y qué diremos del amuleto del escapulario inventado en el año 1287 por un monje de la orden de los Carmelitos. Creó ese amuleto que aseguran tiene poderes de protección para todos aquellos que lo usen y les garantiza que los librará contra toda clase de peligros, tales como enfermedades, accidentes, brujerías y ahuyentará toda clase de espíritus demoniacos.

En el año 850 inventaron el "agua bendita", que también le atribuyen poderes sobrenaturales y la usan no solamente para rociar con algunas gotas a los infantes que "dicen" bautizar, sino que además para bendecir lugares y objetos, también la emplean en sus prácticas de exorcismo.

Otro objeto fetichista que estimula la superstición de los romanistas, son las medallitas bendecidas ¡Ah! Pero para que tengan poder verdadero y no vayan a hacerle ningún mal de ojo a sus niños, estas medallitas deben usarse con una cinta roja.

También recomiendan los palitos de palqui formando una cruz que deben poner tras la puerta para ahuyentar los malos espíritus, o la sal, y los tres golpecitos sobre madera, etc. La lista es interminable, porque todo el credo católico está cimentado sobre la superstición y no sobre la fe.

La superstición atemoriza y esclaviza, la fe en el Señor Jesucristo y en su Palabra trae paz y libertad. El Señor dijo en Deuteronomio 18:10 "No sea hallado en ti quién practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quién consulte a los muertos".

Aquellos que hoy buscan refugio en la ciencia de los hombres, son los mismos que consultan los horóscopos.

Las revistas, periódicos, programas radiales y televisivos, deben forzosamente contar con una sección dedicada a los horóscopos para asegurar una buena recepción por parte del público, que es ampliamente católico.

¿Quiénes son los clientes de las gitanas y de los mentalistas? ¿Los que consultan la quiromancia, cartomancia, reflectomancia, psicometría, parapsicología y todos los diversos disfraces que hoy se cubre la brujería?

Ciertamente no es el pueblo evangélico que repudia esa práctica condenada por Dios en su Palabra, sino aquellos que danzan con máscaras terroríficas al son de las matracas, donde ellos mismos dicen que son los diablos que le bailan a la virgen en sus fiestas pagana-religiosas. Aquellos que con la complicidad de Roma se crucifican, clavándose en una cruz todos los años en las Filipinas, los que caminan grandes distancias con sus rodillas, para llegar ensangrentados a suplicarle algún favor a sus ídolos favoritos.

La superstición es cruel y esclaviza. Esta es la parte que a sus líderes les interesa, dominar y controlar su gente, aunque sea por medios ilícitos y repudiados por la Palabra de Dios.

Hasta ahora me he referido a "algunas" de las prácticas de la superstición católica, en el próximo capítulo veremos la superstición que explotan los pseudo evangélicos. Porque el objetivo central de estas semejanzas que estoy probando que hoy existen entre Roma y los que se "dicen" evangélicos, no es llamar la atención sobre lo que los católicos "creen y hacen", porque aquellos que no han nacido de nuevo y el Espíritu Santo no mora en ellos, aquellos que no creen y menosprecian la Palabra de Dios, los que se encuentran siguiendo a hombres y doctrinas de hombres; a ellos no podríamos pedirles que actúen como hijos de Dios.

Pero en cambio, aquellos que se "dicen" evangélicos, dicen creer, amar y someterse a la dirección del Espíritu Santo y a la revelación de la única fuente de verdad, la infalible Palabra de Dios, sí que tienen una responsabilidad muchísimo mayor.




Capítulo 10 Capítulo 12



¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com