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SEMEJANZAS ENTRE
CATÓLICOS Y
PSEUDO EVANGELICOS

CAPÍTULO 10

"Roma profesa la salvación por obras (y aún así van al Purgatorio). Los pseudo evangélicos también enseñan la salvación por obras".

Roma creó todo un sistema basado en mandas, penitencias y venta de indulgencias para recaudar dinero, brindándoles a los católicos la oportunidad de comprar su posible salvación que ellos ofrecen con el sello del Vaticano.

Los pseudo evangélicos se han incorporado con mucho entusiasmo a este sistema, llegando al exceso de mandar al infierno a todos aquellos que no les pagan el diezmo, y de ofrecerles una devolución al ciento por uno por cada ofrenda.

En el sistema católico romano la penitencia es uno de los 7 sacramentos de la iglesia, el 4º en ese grupo. Debido a que Roma enseña la salvación por obras, las penitencias son de gran importancia para ellos.

El catecismo de New York define la penitencia de la siguiente manera: El sacerdote da la penitencia en la confesión, para ayudar a hacer la penitencia temporal que se debe sufrir por los pecados. La penitencia otorgada por el sacerdote, no siempre alcanza a satisfacer a Dios por nuestros pecados, por lo que debemos hacer otros actos de penitencia para obtener la indulgencia. (Indulgencia es la remisión de algunos días, meses o años de castigo en el purgatorio).

En uno de sus libros: "Catholic's believers" pág. 101 refiriéndose a los pecados veniales y mortales dice: "Ambas clases de pecado pueden ser perdonados con una simple confesión a un sacerdote, pero si luego no hacen suficientes obras buenas, irá al Purgatorio" y continúa: "el fuego del Purgatorio no se diferencia del infierno, excepto por su duración, es el mismo fuego".

El sufrimiento es igual, ésta es la enseñanza oficial de Roma respecto al Purgatorio, aunque algunos curas por estrategia traten de minimizarla para no espantar a la gran mayoría que según sus propias enseñanzas irán allí, y otros simplemente lo niegan por ignorancia.

En el catecismo de Baltimore se define la indulgencia así: "Indulgencia es la remisión plena o parcial del castigo temporal de nuestros pecados. Para obtener una indulgencia, debemos estar en un estado de gracia que se obtiene con una confesión satisfactoria a un sacerdote, y complementada con otras obras".

La práctica de conceder indulgencias era totalmente desconocida en la iglesia cristiana de los primeros siglos de nuestra era, fue solamente en la Edad Media que aparece en conexión con las penitencias impuestas por la iglesia católica romana.

En el año 1096 en el concilio de Clermont, el papa Urbano II prometió una indulgencia plena para todos aquellos que tomaran parte en las cruzadas. El papa Clemente VI en el año 1342 proclamó que la iglesia tenía el premio de las indulgencias para los que hicieran méritos suficientes.

Desde ese tiempo las indulgencias vinieron a formar parte del sistema de Roma, específicamente fue el papa Sixto IV quien declaró que las indulgencias estaban disponibles para las almas que estaban sufriendo en el Purgatorio.

Fácilmente podemos imaginar el impacto que eso tendría sobre todos los que habían sufrido la pérdida de un familiar querido y que ahora se encontraba sufriendo en las llamas del Purgatorio. Harían todos los esfuerzos necesarios para adquirir esas indulgencias que Roma les vendía.

En nuestros días si un médico dejara morir a un paciente sobre la mesa de operaciones porque en ese momento descubre que el seguro de salud no cubre esos gastos, todos acusarían a ese médico de falta de ética profesional.

¿Y qué podríamos decir de los curas que se atribuyen la autoridad de poder liberar a las almas del sufrimiento de las llamas del Purgatorio y no lo hacen porque no han recibido dinero para sacarlos de allí?

La historia registra las palabras de Tetzel, enviado especial del papa León X cuando necesitaba dinero para construir la fastuosa Basílica de Roma, envío a sus emisarios por toda Europa en esta inmoral práctica de venta del perdón de pecados por medio de las indulgencias, que no es otra cosa que un tráfico de almas.

Tetzel les aseguraba a los incautos y supersticiosos católicos que tan pronto como sus monedas caían y sonaban en su caja donde recolectaba ese dinero, el alma del ser querido por la cual pagaban, salía inmediatamente del Purgatorio y se iba "derechito" al cielo.

¿Cómo sabían estos emisarios del papa que esas almas del Purgatorio eran liberadas de ese lugar de tormento? ¿Se comunicaban con los muertos o con los demonios del Purgatorio? No lo decían, así que no podemos asegurar que clase de comunicación tienen con ese lugar de los demonios.

Esa corrupta práctica de extraer dinero de la gente, explotando sus sentimientos, aprovechando la ignorancia de la Palabra de Dios en que esos mismos líderes religiosos habían sometido a la humanidad, por medio de la prohibición de la lectura de la Biblia y donde quemaron a montones no sólo este libro divino, sino a todos los que se atrevieran a desafiarles, fue lo que hizo posible esta inmoral práctica de los traficantes de almas.

A esto hace referencia entre otras cosas, Ap. Cap. 18 donde se nos profetiza el juicio que finalmente Dios mandará sobre Babilonia y todos los que han fornicado con ella.

Aquí vale destacar que las propias Biblias Católicas, donde se encuentra la interpretación oficial de la iglesia Católica Romana, asegura que aquí "Babilonia representa a Roma" Ud. Lo puede comprobar en cualquier Biblia Católica, ábrala en Ap. Caps. 17 y 18 y lea al pie de su página lo que dice.

Por ejemplo en la Biblia Católica de Jerusalén que tengo ahora en mis manos, dice en la pág. 1782 sobre la Babilonia que aquí se describe: "las 7 cabezas son las 7 colinas de Roma", en la pág. anterior también dice lo mismo: "Babilonia es Roma".

En Ap. Cap. 17 Dios nos describe la destrucción de la Babilonia eclesiástica, es decir, Roma en su aspecto religioso. En el cap. 18 su destrucción social, económica y política. En el versículo 9 se refiere a los que han fornicado con ella, y el verso 11 dice: "Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías".

Y comienza a enumerar todo con lo que han traficado: "oro, plata, piedras preciosas, etc." Culmina esta larga lista de mercancías con que traficaron diciendo al final del verso 13 "almas de hombres".

¿Cómo alguien puede traficar con las almas de los hombres y hacer dinero con ellas? Quizás esa fue la gran interrogante que tuvo el apóstol Juan al recibir esta revelación de Dios. Pero hoy nosotros mirando retrospectivamente, vemos en la historia el fiel cumplimiento de esta profecía en la venta de indulgencias, pago de mandas, etc.

Para interpretar correctamente esta revelación que Dios nos entregó, sin fanatismos religiosos, debemos preguntarnos: ¿Quiénes son los que han fornicado con ella? Y la respuesta llega sola, todos los que se han unido con ella y se han prostituido utilizando sus mismos métodos.

Los pseudo evangélicos de nuestros días también están sometiendo al pueblo de Dios a la ignorancia de la Palabra del Señor, y con los mismos propósitos perversos de poder extraerles dinero.

La codicia les ha llevado a reemplazar el estudio de la infalible Palabra de Dios, por testimonios, historias, visiones y mucha música mundana para mantenerlos entretenidos en una orgía emocional mientras les vacían los bolsillos y billeteras.

Sutilmente los alejan de la Biblia, embriagándolos de música, aplausos, gritos y un desborde sin límite de emociones que apelan al alma y no al Espíritu.

A esto es lo que se refiere Dios cuando le prohibió a su pueblo el uso de la levadura y la "miel" en las ofrendas, la levadura representa el pecado, y la miel a toda la dulzura terrenal, lo carnal, lo que no proviene del Espíritu y que puede endulzar y alegrar solamente el alma.

Esta es la misma alegría que puede experimentar el inconverso en el mundo, en sus reuniones sociales, festivales, conciertos Rock, etc. Donde muchos caen hasta en un estado de histeria, llantos, risas descontroladas, desmayos y pérdida total de sus voluntades, como lo vemos en las reuniones de los carismáticos.

Cuando han logrado sumergir al pueblo en la ignorancia de la Palabra de Dios, los han embriagado de emociones y carnalidad, entonces comienzan a predicarles el evangelio de la prosperidad, para quitar de sus corazones todo anhelo por las cosas espirituales y enfocar su atención en las cosas de este mundo.

Les es indispensable que sus oyentes desconozcan la Palabra de Dios, para lo cual han llegado a la blasfemia de decir: "No lea la Biblia, porque la letra mata", aunque el Señor ha mandado "Escudriñad las Escrituras".

La verdadera razón es que versículos como 1Jn. 2:15, Mt. 6:19 y muchos otros, resultan contrarios al evangelio de la codicia que ellos predican y a los intereses que persiguen. ¿Y qué dicen estos versículos?.. veamos 1Jn. 2: 15 "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo".

Mt. Cap. 6 verso 19 "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, sino haceos tesoros en el cielo" verso 21 "Porque donde esté vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón". Verso 24 "Ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas".

En Ef. 2:2 nos dice Dios que "no sigamos la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia".

En Mt. 4:8 nos relata que Satanás le mostró al Señor los reinos, riquezas y gloria de este mundo, luego en el verso 9 le dijo el precio que muchos en el día de hoy están muy dispuestos a pagar: "Todo esto te daré, si postrado me adorares".

Dios nos advierte en 1Tm. 6:3 al 6 "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe y delira...toman la piedad como fuente de ganancia, apártate de los tales". Cuantos son los que hoy han tomado la religión como fuente de ganancia y han adoptado una apariencia de piedad.

Seguramente que estos líderes razonan que si al Vaticano le ha dado tan buenos dividendos y han logrado acumular tantas riquezas, ¿Por qué nosotros no podríamos emplear sus mismos métodos y obtener las mismas ganancias? Y se han entregado con delirio y pasión a la predicación del evangelio de la prosperidad, porque su verdadero dios, son las riquezas de este mundo.

Considere lo que estoy diciendo y compare, analice los mensajes que escucha en muchos púlpitos e insistentemente por las radios que se han autoproclamado "emisoras cristianas"... "No se pierdan la bendición de ofrendar para el Señor, si Ud. da 50, 100, o 500, el Señor se lo devolverá duplicado o aún más".

Ese es el evangelio de la codicia, "dar para recibir más". Otros están pagando "sus mandas", con diversos trabajos y servicios "para el Señor", esperando recibir también algún beneficio de Dios.

En 1 Cor. 13 versos 1 al 8 Pablo enseña que: "dar todos mis bienes para dar de comer a los pobres, no conseguiría ningún galardón celestial, a no ser que se hiciese por puro amor. Y explica que el verdadero amor no busca ni espera nada en retribución".

Lo que se da para recibir más, es producto de la codicia y no del amor. Lo que se ofrenda para recibir un favor particular de Dios, sea salud, trabajo, etc., esa simonía en el catolicismo se llama "manda". Y en el mundo evangélico no podríamos darle otro nombre diferente.

Esta práctica anti bíblica es un insulto a Dios. El no vende su favor, ni está interesado en nuestro dinero, porque él es dueño de todo.

Si fuera verdad lo que proclaman por medio del evangelio de la prosperidad ¿Por qué en vez de pedir dinero, ellos no venden las radios emisoras que dicen poseer, y lo recaudado lo regalan para la obra del Señor? El Señor tendría que devolvérselo duplicado. Que buen negocio sería, regalar una radio, para recibir dos o más, sin tener que estar pidiendo dinero en las calles ni rebajar al Dios de la gloria, dueño del Universo, a un triste nivel de limosnero.

Pero no lo hacen, porque saben muy bien que el evangelio de la prosperidad solamente empobrece al pueblo de Dios y enriquece únicamente a los que han adoptado la piedad, como fuente de ganancia, inescrupulosos sin temor de Dios.

¿Por qué los primeros cristianos, que se despojaron de todo, continuaron en la pobreza por varios siglos? Vendieron sus casas, y no recibieron 2 o 3 a cambio. Pablo se despojó de todo, posición social, amigos, familia, y no funcionó en él lo que hoy prometen por medio del evangelio de la prosperidad.

Porque bien sabemos que vivió enfermo, rechazado por el mundo, azotado y en prisión. Nada más contrario a la enseñanza bíblica que la participación del dinero para agradar a Dios, ni comprar su favor. Dios no está en venta.

El Señor dice en Is. 55:1 "Venid a las aguas, y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio". Que diferente suena la invitación de Dios a la de los inescrupulosos que han hecho del pedir dinero una profesión.

El Señor no está interesado en absoluto en nuestro dinero, los hombres que se autoproclaman representantes de Dios, sí lo están, y mucho.

En 1 Tim. 6:10 dice: "Raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores, mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia".

Dios nos advierte de este mal y nos exhorta, no a dar dinero para recibir más, sino que busquemos la justicia, la piedad y la fe.

También en Miqueas 3:11, Dios reprende a los líderes religiosos que hacían comercio en el nombre del Señor, dice: "Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero, y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Dios entre nosotros?".

Estos líderes religiosos se atribuían la representación de Dios para recoger dinero en su nombre. Lo cual fue severamente reprendido por el Señor.

Este fue también el pecado de Simón el mago, que pretendió comprar con dinero el don de Dios y Pedro lo amonestó duramente, Hch.8:20 "Entonces Pedro le dijo: tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero".

Y cuántos son los que, aunque de buena fe, pero engañados por esta clase de líderes, pretenden comprar con dinero el favor de Dios, ofrendan para que Dios los bendiga con más dinero o con un favor en particular o para que no les acontezca ningún mal.

Esta práctica en nada difiere de las mandas que pagan los católicos para ganarse el favor de la virgen o de algún santo.

No cabe la menor duda que estos líderes tienen una tremenda responsabilidad y que Dios no lo va a pasar por alto. Pero no es menos cierto, que el pueblo de Dios que se ha dejado engañar por estos chantajistas, también tienen una gran cuota de culpa, por haber descuidado el estudio de la Palabra del Señor y se encuentran siguiendo a hombres y no a Dios.

El Señor nos manda a "escudriñar las Sagradas Escrituras", nos exhorta a examinarlo todo bajo la poderosa luz de la Biblia, a que comprobemos con la Palabra de Dios si tal o cual práctica o doctrina, corresponde a lo que el Señor ha revelado.

Nos manda a probar los espíritus si son de Dios o no, y esto lo podremos verificar únicamente por medio de la Biblia.

En cambio muchos en forma irresponsables e indiferente, han dejado el estudio de la Biblia y cual el flautista de Hamelin, han seguido la música chabacana e irreverente con que les entretienen para que no se alimenten de la Palabra del Señor.

Compruébelo por Ud. mismo y anote todos los días, cuantas horas dedica a escuchar esa música que "dicen" que es cristiana, y cuantas horas dedica a la lectura de la Palabra de Dios, al cabo de una semana sume, compare y verá con que se está alimentando; si con el alimento sólido de la Biblia o con alimento adulterado.

De esta forma comprobará fácilmente por qué no crece espiritualmente y es llevado por cualquier viento de doctrina. Muchos se encuentran tan raquíticos espiritualmente que se están cayendo al suelo bajo la influencia de un simple soplido, como lo hacen los "magos" que aparecen en televisión, pero eso es tema para otro capítulo aparte.

Nuestro propósito es motivarle al estudio de la Palabra del Señor y a la oración, para que no se deje engañar, ni siga en pos de hombres que están trayendo tanto desprestigio a la obra de Dios, siga al Señor y su Palabra.




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